El Barrio del Real volvió a vivir una noche de fiesta, música y reencuentros con la celebración de su verbena de San Agustín, una tradición que había permanecido desaparecida durante más de tres décadas y que, por segundo año consecutivo, ha vuelto a formar parte del calendario festivo del barrio. Desde la tarde, el espacio habilitado para la celebración, que comprendía la zona del colegio y el pabellón, comenzó a llenarse de vecinos y familias dispuestos a disfrutar de una jornada que tenía también un marcado carácter de convivencia. Las mesas fueron ocupándose poco a poco y las dos barras instaladas para la ocasión empezaron a concentrar buena parte de la actividad, con precios populares que permitieron a los asistentes acompañar la velada con bebidas y algo de comida. Entre saludos, conversaciones y reencuentros, el ambiente fue creciendo a medida que avanzaba la tarde y la música comenzaba a ocupar el espacio.
La recuperación de la verbena tuvo además un componente institucional. Durante la tarde, distintos representantes del Gobierno de la Ciudad se acercaron hasta el Barrio del Real para acompañar a la Asociación de Vecinos Casino del Real y a los residentes en esta segunda edición de una celebración que busca recuperar el espíritu de las antiguas fiestas. El presidente de la asociación, Antonio Aznar, fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes y de poner en valor la continuidad de la iniciativa. "Esperemos pasar una velada como la hicimos el año pasado. Pasarla bien, hincharnos de bailar, disfrutar", señaló ante los presentes. Junto a él estuvieron la vicepresidenta segunda del Gobierno de la Ciudad, Fadela Mohatar, y el consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, entre otros representantes institucionales.
Mohatar destacó que se trataba de "un día muy especial", coincidiendo con las celebraciones vinculadas al patrón del barrio, San Agustín, y felicitó a la asociación por haber recuperado unas fiestas que se habían perdido durante aproximadamente tres décadas. La vicepresidenta segunda puso el acento en el valor sentimental de una celebración que permite reencontrarse a distintas generaciones del Real. La escena, explicó, era la de un barrio que recupera su memoria a través de sus vecinos, con personas que vuelven a encontrarse y recuerdan a familiares y conocidos. "Es una fiesta preciosa", afirmó, al tiempo que agradeció a la asociación que permitiera al Gobierno de la Ciudad participar en una jornada de convivencia vecinal.
Para Daniel Ventura, la recuperación de la verbena tiene además un significado personal. El consejero recordó que nació en el propio Barrio del Real y explicó que siente un cariño especial por esta zona de la ciudad. Ventura destacó la importancia de recuperar las tradiciones y evitar que se pierdan con el paso del tiempo. "Estamos recuperando tradiciones que son súper importantes y que no debemos de perder", señaló antes de felicitar a Antonio Aznar y a su directiva por mantener la iniciativa por segundo año consecutivo. Sus palabras se sumaron al reconocimiento institucional a una asociación que ha convertido la recuperación de la verbena en una de las principales citas de las fiestas de San Agustín.
Con el ambiente ya animado, la música se convirtió en el principal hilo conductor de la noche. A las 20:00 horas, el disc jockey Mohand Infante fue el encargado de abrir la programación con una selección dedicada a los grandes éxitos de los años 80 y 90. Los primeros compases sirvieron para que los asistentes fueran acercándose a la zona de baile, mientras las conversaciones continuaban alrededor de las mesas y las barras. La elección de temas conocidos por varias generaciones contribuyó a crear una atmósfera de nostalgia y diversión, con canciones que invitaban a recordar otras épocas y, sobre todo, a bailar.
Media hora después llegó el turno del grupo de baile Entre Volantes. Sus integrantes llenaron el espacio de color y movimiento con sus coreografías y volvieron a actuar a las 21:30 horas, cuando el recinto presentaba ya un ambiente más propio de una noche de verbena. Mientras unos seguían las actuaciones, otros aprovechaban para acercarse a las barras, donde continuaban los encuentros y las conversaciones. El público se repartía así entre la zona de actuaciones, las mesas y los puntos de servicio, en una celebración pensada para permanecer durante varias horas.
A las 22:00 horas, Son D'Aquí tomó el relevo musical y puso el broche principal a la programación. El grupo mantuvo el ritmo de la fiesta con su repertorio y animó a los asistentes a ocupar la pista de baile. A partir de ese momento, la verbena adquirió su imagen más característica: música en directo, vecinos bailando, familias compartiendo la noche y grupos de amigos disfrutando de una celebración que el barrio ha vuelto a hacer suya. La fiesta continuó hasta la una de la madrugada, con las barras como uno de los principales puntos de encuentro durante toda la noche.
La organización habilitó también aseos para los asistentes, incluidos servicios adaptados, con el objetivo de facilitar la participación de vecinos de todas las edades. La jornada incorporó además otros elementos propios de las fiestas, como los sorteos anunciados por la asociación. Manuel Aznar recordó durante la celebración que los socios podían participar en el sorteo de un jamón y que también se repartirían vales para helados. La asociación mantiene, además, otro de los actos vinculados a San Agustín: la misa prevista para el próximo 28 de agosto.
Así, entre música, baile, consumiciones y reencuentros, el Barrio del Real volvió a demostrar que la verbena recuperada el pasado año no fue un regreso puntual. La segunda edición consolida una tradición que permaneció más de treinta años fuera del calendario y que ahora vuelve a reunir a varias generaciones en torno a una misma noche. El Real recuperó sus canciones, sus bailes y, sobre todo, una parte de esa memoria vecinal que durante años había permanecido en silencio.








