Los melillenses tendrán esta tarde la ocasión de mostrar públicamente su apoyo y solidaridad con el pueblo hermano de Ceuta. Para ello, el Gobierno de Imbroda ha convocado un acto que tendrá lugar a las puertas del Palacio de la Asamblea a partir de las 20.30 horas y al que han sido invitados por escrito oficial los representantes de todos los sectores económicos, sociales y culturales de la ciudad. Es el momento idóneo para que Melilla exprese su respaldo a una población que vive momentos muy duros, después de que los días 30 y 31 de julio pasado se viera invadida por unos 80.000 inmigrantes, que entraron desde Marruecos de forma ilegal y de los que aún unos 9.000 continúan deambulando por sus calles.
Los ceutíes sufren unas circunstancias extremas, con servicios sanitarios colapsados (se calculan 500 atenciones de urgencia sanitaria al día), la amenaza de enfermedades contagiosas casi erradicadas ya en España, la violación confirmada por la Guardia Civil de 15 niñas y toda clase de problemas de convivencia. Tan es así que afirman sentir miedo de salir a la calle. Cómo no será la cosa que incluso un diputado local del PSOE, Melchor León, ha pedido la dimisión del delegado del Gobierno en aquella ciudad, ha criticado la pasividad del Ejecutivo de Sánchez e incluso a dejado claro que es ceutí por encima que militante socialista, razón por la que le da igual si quieren expulsarlo del partido por sus opiniones, recogidas por toda la prensa nacional.
Y las cosas no parecen que vayan a mejorar. A pesar de que, al principio de la crisis, distintos ministros de Sánchez aseguraron que todos esos inmigrantes que quedan en Ceuta serían expulsados, lo cierto es que la realidad apunta a algo muy distinto. La propia ministra de Migraciones, Elma Saiz, dijo ayer en esta ciudad que se habilitarán 1.500 plazas para acoger a esas personas, lo cual indica con toda claridad que no hay intención alguna de promover los retornos.
El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, está absolutamente sobrepasado. La ministra de Sanidad, Mónica García, le dice en su cara que el problema no es sanitario sino de que no se atiende debidamente a los inmigrantes y 24 horas después Elma Saiz anuncia que se quedarán en Ceuta sí o sí porque se habilitarán espacios para ellos. Por eso no es extraño que Vivas, hombre poco amigo de polémicas, haya estallado y avisado que acudirá donde tenga que ir y a las instancias públicas que correspondan para denunciar la falta de respuestas a la situación de sus conciudadanos.








