Marruecos alertó a España días antes de la crisis migratoria registrada en Ceuta de que la sentencia del Tribunal Supremo español de comienzos de julio debilitaba un elemento clave de la cooperación migratoria entre ambos países. Así lo aseguró este lunes una fuente del Ministerio de Exteriores marroquí en un encuentro con un grupo de agencias de prensa internacionales, entre ellas EFE.
La fuente marroquí subrayó que la gestión migratoria es "una responsabilidad compartida" entre ambos países. "Marruecos asume sus responsabilidades. Es un compromiso, no un discurso político o propaganda. Marruecos no actúa bajo presiones, ni chantaje, ni contrapartida", declaró.
El origen de la advertencia, según Rabat, está en la sentencia del Supremo que establece que no puede aplicarse el "rechazo en frontera", conocido también como devolución en caliente, a los migrantes interceptados en el mar cuando intentan entrar a nado en Ceuta o Melilla. Marruecos considera que esa resolución judicial debilitó uno de los pilares de la cooperación bilateral en materia migratoria.
La misma fuente expresó su decepción con las reacciones de algunos políticos españoles, a los que acusó de utilizar la crisis con fines electorales, aunque insistió en que la coordinación con el Gobierno español sigue siendo estrecha.
Estas declaraciones llegan un día después de que el país vecino negara su responsabilidad en la crisis migratoria de Ceuta y Melilla. El Ministerio del Interior marroquí había cifrado en 40.000 las personas que llegaron a la frontera de Ceuta y en 1.135 las registradas en Melilla, y reconoció once muertos en su territorio, diez de ellos ahogados y un undécimo por lesiones tras caer desde una zona rocosa cerca de Ceuta.
Rabat atribuyó entonces la avalancha migratoria a factores superpuestos: la explotación sesgada del espacio digital, la difusión de información engañosa, la actividad de redes dedicadas a la trata de personas y una serie de interpretaciones erróneas sobre datos legales y administrativos que, según el ministerio, alimentaron la idea de que era posible alcanzar territorio europeo sin consecuencias.
El Gobierno marroquí defendió además que su actuación fue intachable desde el comienzo de la crisis, al adoptar un enfoque proactivo e integral basado en la vigilancia temprana, el aumento de los niveles de vigilancia y movilización, y el fortalecimiento de la preparación de los servicios de seguridad y las autoridades territoriales.
Un portavoz del ministerio marroquí añadió que su país "seguirá siendo, según lo prometido con sus socios, un socio fiable y responsable, comprometido a fortalecer la cooperación y la coordinación internacionales", unas palabras que, según recogía El Faro de Melilla, coincidieron con lo defendido el sábado por el ministro español del Interior, Fernando Grande Marlaska.








