El paso fronterizo de Beni-Enzar continúa recuperando la normalidad casi 24 horas después de su reapertura, que se produjo tras permanecer cerrado durante un día y medio como consecuencia de la crisis migratoria vivida en Melilla. La actividad en la frontera se desarrolla en un ambiente de tranquilidad y con un tránsito fluido, aunque el paso de vehículos permanece reservado, por el momento, a los participantes en la Operación Paso del Estrecho (OPE).
Fuentes policiales han confirmado a EFE que la última noche ha transcurrido sin incidentes relevantes en el perímetro fronterizo. La situación contrasta con la vivida durante las dos jornadas anteriores, cuando la fuerte presión migratoria obligó a las autoridades a clausurar el paso fronterizo el viernes por la noche. La reapertura tuvo lugar el sábado por la mañana, una vez restablecidas las condiciones de seguridad, después de 36 horas de cierre.
Durante parte de la madrugada, además de los vehículos vinculados a la Operación Paso del Estrecho, también pudieron cruzar hacia Marruecos algunos automóviles de residentes en Melilla. Esta posibilidad se habilitó cuando ya no quedaban en la cola viajeros magrebíes pendientes de cruzar la frontera.
Sin embargo, la situación volvió a modificarse alrededor de las seis de la mañana con la llegada a Melilla de un nuevo buque procedente de Málaga. A partir de ese momento, el acceso para vehículos quedó nuevamente limitado a los usuarios de la Operación Paso del Estrecho con el objetivo de facilitar el tránsito de los cientos de viajeros que desembarcaron en la ciudad.
En concreto, alrededor de 400 vehículos se dirigieron desde el puerto hacia la frontera poco antes del amanecer, ocupando de nuevo la explanada y parte de los carriles anexos utilizados habitualmente para organizar el acceso de los automóviles que participan en la Operación Paso del Estrecho.
El dispositivo de seguridad mantiene un sistema de paso escalonado para garantizar el control del tránsito. Los vehículos acceden a la zona de seguridad de la frontera en grupos de diez, utilizando únicamente dos carriles operativos. Esta organización fue establecida durante la noche del sábado, cuando fue necesario reducir el ritmo de paso tras detectarse un pequeño intento de entrada de migrantes en las inmediaciones del puesto fronterizo.
Pese a estas medidas de control, el tránsito de vehículos se desarrolla con agilidad. Según ha podido comprobar EFE, cada grupo de automóviles tarda menos de diez minutos en superar el control de seguridad, lo que permite mantener una circulación constante sin que se registren retenciones prolongadas.
Mientras tanto, el paso peatonal permanece completamente abierto y sin limitaciones. Tanto los viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho como los residentes de Melilla pueden cruzar la frontera a pie con normalidad, sin que existan restricciones para este tipo de desplazamientos.
Entre quienes llegaron a primera hora de la mañana se encontraba Ayat, una joven que viajó desde Málaga junto a su familia con la intención de pasar las vacaciones en Marruecos. Tras desembarcar, se desplazó en taxi hasta el puesto fronterizo y explicó a EFE que durante los últimos días habían seguido con atención la evolución de la situación en Melilla ante la incertidumbre generada por el cierre de la frontera.
Según relató, la familia llegó incluso a plantearse modificar sus planes de viaje y utilizar otro puerto para acceder al norte de África por temor a quedar bloqueados en Melilla si el paso fronterizo continuaba cerrado. Finalmente, decidieron mantener el desplazamiento después de conocer que la frontera había sido reabierta.
La joven reconoció que afrontaban el viaje con cierta preocupación debido a la posibilidad de no poder cruzar, aunque valoró positivamente las restricciones temporales aplicadas por motivos de seguridad. Su intención era aprovechar la reapertura para continuar el viaje cuanto antes y reunirse con su familia en Marruecos antes del inicio del nuevo curso académico.
Tras recoger su equipaje, Ayat se dirigió directamente al paso peatonal con la esperanza de cruzar sin contratiempos. La joven iniciará próximamente sus estudios de Periodismo en la Universidad de Málaga, por lo que estas vacaciones representan un periodo de descanso antes de comenzar esa nueva etapa.
Poco después también cruzó la frontera un residente en Melilla que realizaba el trayecto a pie a primera hora de la mañana. Al encontrarse con los medios de comunicación presentes en la zona, expresó su satisfacción por el ambiente que se respiraba en el puesto fronterizo y calificó como una "alegría" comprobar que la normalidad regresaba después de dos días marcados por una situación que definió como una "crisis humanitaria" provocada por el bloqueo de la frontera.
La evolución registrada durante las últimas horas refleja una mejora en el funcionamiento del paso fronterizo de Beni-Enzar, donde el dispositivo de seguridad mantiene las medidas de control necesarias para compatibilizar la fluidez del tránsito con las garantías de seguridad tras los acontecimientos vividos en los últimos días.








