Las vacaciones deberían ser sinónimo de descanso. De apagar el ordenador, silenciar el móvil del trabajo y olvidarse, aunque sea por unos días, de reuniones, correos y llamadas. Pero la realidad está muy lejos de esa imagen. Cada vez son más los trabajadores que siguen pendientes del empleo incluso cuando están oficialmente de vacaciones.
Los datos lo dejan claro. El 81,6% de los profesionales españoles reconoce que atiende llamadas, mensajes o correos relacionados con el trabajo durante su tiempo de descanso. Es decir, ocho de cada diez siguen conectados cuando, en teoría, deberían estar desconectando. Y esa costumbre ya empieza a pasar factura.
Así lo refleja el Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Edenred, cuyos datos analiza también Synergie España. La principal conclusión es preocupante. La incapacidad para desconectar se ha convertido en uno de los factores que más está alimentando el absentismo laboral y el agotamiento emocional.
Porque el problema no es responder un mensaje puntual. El problema aparece cuando esa disponibilidad se convierte en una obligación permanente.
Los mayores
Aunque suele pensarse que los jóvenes viven pegados al teléfono, los datos dibujan un escenario diferente cuando se habla del trabajo.
Los profesionales de la generación conocida como Baby Boomers son quienes menos consiguen desconectar. Casi el 90% reconoce que sigue pendiente del trabajo durante las vacaciones y el 87,4% responde llamadas o correos fuera de su jornada laboral. De ellos, casi tres de cada diez lo hacen con frecuencia.
Los expertos atribuyen esta situación a una cultura laboral heredada durante décadas. Para muchos trabajadores veteranos, estar siempre disponible sigue viéndose como un signo de compromiso con la empresa.
Por detrás aparecen los millennials, con un 82,9% de trabajadores que tampoco logra desconectar, mientras que la Generación X alcanza el 80,8%.
La Generación Z presenta un porcentaje algo menor, un 79,3%. Sin embargo, es precisamente este grupo el que refleja un mayor desgaste psicológico.
Los jóvenes
Aunque responden menos llamadas que sus compañeros de mayor edad, los trabajadores más jóvenes son quienes peor soportan esa invasión del tiempo personal.
Los estudios apuntan a que la Generación Z lidera los índices de fatiga informática, agotamiento emocional y rechazo a la cultura del "siempre disponible".
No es casualidad. Según un informe de Deloitte, el 42% de los jóvenes de esta generación asegura sentirse estresado o ansioso la mayor parte del tiempo. Entre los millennials el porcentaje baja hasta el 32%.
Además, el 37% de los integrantes de la Generación Z identifica el trabajo como una de las principales causas de ese malestar emocional. Entre los millennials, esa cifra se sitúa en el 32%.
La consecuencia es evidente. El 74% de los trabajadores más jóvenes reconoce haber sentido la necesidad de ausentarse del trabajo debido al estrés. En los millennials, el porcentaje también es elevado y alcanza el 68%.
Una factura millonaria
El impacto no solo afecta a la salud de los trabajadores. También tiene consecuencias económicas muy importantes para las empresas y para el conjunto del país.
El informe sobre absentismo elaborado por Synergie España indica que la tasa de absentismo ha pasado del 18,5% en 2019 al 21,5% en 2025. En otras palabras, actualmente más de una quinta parte del tiempo laboral pactado deja de trabajarse de forma efectiva.
A ello se suma el incremento de las bajas temporales. España registra una tasa de incapacidad temporal del 4,5%, casi el doble de la media de la Unión Europea.
El coste total del absentismo alcanza ya los 92.000 millones de euros, una cifra equivalente al 5,8% del Producto Interior Bruto. Solo para las empresas, el impacto supera los 32.000 millones de euros.
Además, las bajas relacionadas con problemas de salud mental son cada vez más largas. Si hace unos años duraban de media 67 días, ahora alcanzan casi los 99.
Cada vez más normal
La hiperconectividad ya forma parte del día a día de muchas empresas. Los datos muestran que cerca del 20% de los empleados trabaja habitualmente durante las vacaciones. Un 30,5% responde con frecuencia fuera de su horario laboral y otro 31,4% lo hace de forma puntual.
La tendencia coincide con otro estudio elaborado por Eurofound, que concluye que más del 80% de los trabajadores recibe comunicaciones relacionadas con el trabajo fuera de su jornada y que casi nueve de cada diez acaba contestándolas.
También existen diferencias entre comunidades autónomas. Andalucía lidera el ranking nacional de falta de desconexión digital. Allí, el 83% de los profesionales reconoce atender asuntos laborales fuera de horario y un 26,5% responde con frecuencia incluso durante las vacaciones. Cataluña, Galicia y la Comunidad de Madrid aparecen también entre las regiones con mayores niveles de conectividad laboral.
Aprender a apagar
Los especialistas coinciden en que el reto ya no consiste únicamente en ofrecer mejores salarios. Cada vez pesa más la calidad de vida que puede ofrecer una empresa.
Desde Synergie España recuerdan que implantar medidas reales de desconexión digital, como limitar el envío de correos fuera del horario laboral, programar el apagado automático de mensajes o formar a los responsables para respetar los tiempos de descanso, se ha convertido en una herramienta clave para retener talento.
La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo también advierte de que tres de cada cuatro trabajadores tienen dificultades para desconectar cuando termina su jornada.
La conclusión parece clara. Las vacaciones siguen estando en el calendario. Pero, para muchos trabajadores, el trabajo nunca termina de marcharse con ellas.








