El Sindicato de Enfermería (Satse) ha asegurado este viernes que los trabajadores venían alertando desde hacía días de la situación que se estaba produciendo por las altas temperaturas y la falta de una climatización adecuada en el Hospital Universitario de Melilla. Según la organización sindical, estas advertencias se realizaron de forma reiterada ante la dirección del centro ante el progresivo empeoramiento de las condiciones en distintas áreas asistenciales.
En este contexto, el secretario autonómico de Satse, Carlos García, ha señalado que la situación “es muy preocupante y, lamentablemente, evitable”, subrayando que no se trata de un episodio puntual, sino de un problema que, según su versión, se arrastra desde principios de mes en espacios especialmente sensibles como los quirófanos. El sindicato sostiene que la respuesta institucional no ha estado a la altura de la gravedad de las incidencias comunicadas por los profesionales.
García afirma que la falta de soluciones preventivas ha derivado en un escenario en el que la actividad quirúrgica se ha visto limitada a intervenciones urgentes, una medida que, según Satse, refleja la magnitud del problema. El responsable sindical insiste en que detrás de cada suspensión o aplazamiento hay pacientes y familias afectadas, lo que agrava el impacto asistencial de la situación.
El sindicato también alerta de problemas de condensación en el sistema, que, según su versión, estarían generando un ambiente de humedad persistente en determinadas zonas del hospital.
Satse advierte de que estas condiciones pueden tener implicaciones en materia de seguridad del paciente, al favorecer la posible proliferación de microorganismos, aunque estas afirmaciones no han sido corroboradas públicamente por informes técnicos independientes.
Asimismo, García denuncia que las altas temperaturas no se limitan a los quirófanos, sino que afectan a otras áreas como salas de medicación, donde el personal estaría recurriendo incluso a ventiladores particulares ante la ausencia de alternativas de ventilación en algunos espacios.
El representante sindical cuestiona además la distancia entre la imagen del nuevo hospital como infraestructura moderna y la realidad diaria de los profesionales, marcada, según su testimonio, por dificultades operativas que afectan al desarrollo normal de la actividad asistencial.
"Produce mucha impotencia que se ponga en valor constantemente la inauguración de un hospital nuevo y dotado de la última tecnología, cuando la realidad que vivimos a pie de cama contrasta tanto con ese mensaje", concluye.








