Salir a la calle con un instrumento entre las manos supone para cualquier estudiante de música un desafío especial. Significa abandonar por unos momentos la seguridad del aula, enfrentarse al ruido cotidiano de la ciudad y compartir el trabajo de meses de aprendizaje con familiares, amigos y ciudadanos que se detienen atraídos por una melodía inesperada. Precisamente esa conexión entre la enseñanza musical y la vida diaria de Melilla es la esencia de “Música en la calle”, el ciclo organizado por Asbanor que este sábado volvió a llenar de música la calle Chacel.
La Asociación Banda de Música, Orquesta Sinfónica y Coro “Ciudad de Melilla” continúa así desarrollando una iniciativa que se ha consolidado como una de las actividades más visibles de su programación anual. El proyecto permite que el alumnado abandone los espacios habituales de ensayo para convertir distintos puntos de la ciudad en escenarios improvisados donde compartir su talento con el público.
En esta ocasión, la jornada estuvo protagonizada por los estudiantes de las especialidades de Flauta y Trompa, que ofrecieron un variado repertorio ante decenas de personas que se acercaron a disfrutar de la actividad. A lo largo de la mañana fueron numerosos los melillenses que se detuvieron para escuchar las interpretaciones, premiando con aplausos cada actuación.
El trabajo de las aulas llega a la calle
La primera parte de la actuación corrió a cargo del alumnado de Flauta, bajo la dirección de la profesora Yolanda Muñoz.
Lucía interpretó el exigente “Aria de la Reina de la Noche”, de Mozart, además de “Danza Macabra”. Posteriormente, Maram ofreció las piezas “¡Un poco de rock, Doc!” y “Por valles y montañas”.
El programa continuó con varios arreglos para tres flautas. María, Ana Eva y Yolanda Muñoz interpretaron “Bella y Bestia”, mientras que Ana Eva, Lucía y la propia profesora participaron en un “Disney Medley”. La actuación de las flautas concluyó con “Bajo el Mar”, de la película La Sirenita, interpretada por Gabriela, Sigrid y Yolanda Muñoz.
La segunda parte estuvo dedicada a la especialidad de Trompa. Los asistentes pudieron disfrutar de dos dúos de Gallay interpretados por Joaquín y Miguel Ángel, así como por Mar y Sergio.
Posteriormente llegó el turno de los cuartetos de trompa, que interpretaron obras tan conocidas como “Yesterday”, “Marcha Turca”, “Variaciones de Mozart” y “Bésame Mucho”, despertando el reconocimiento del público congregado en la calle Chacel.
Una apuesta de Asbanor por acercar la cultura
Más allá del componente artístico, “Música en la calle” representa una de las iniciativas con mayor proyección social impulsadas por Asbanor. El objetivo principal consiste en reforzar la relación entre el aprendizaje musical y el espacio urbano, permitiendo que la música abandone los límites físicos de la escuela para integrarse en la vida cotidiana de la ciudad.
La propuesta ofrece además una valiosa experiencia formativa para los estudiantes, que tienen la oportunidad de interpretar en público y enfrentarse a un entorno diferente al de las audiciones o conciertos tradicionales.
Al mismo tiempo, la actividad acerca la música a personas que quizá no frecuentan los auditorios o las salas de conciertos, convirtiendo las calles del centro en espacios culturales abiertos a todos los ciudadanos.
La respuesta del público volvió a confirmar el éxito de esta fórmula. Durante toda la actuación fueron constantes las muestras de interés de los viandantes, muchos de los cuales permanecieron durante varios minutos siguiendo las interpretaciones y aplaudiendo el trabajo de los jóvenes músicos.
Recta final del ciclo
La jornada de este sábado supone una de las últimas citas de una programación que Asbanor ha desarrollado durante las últimas semanas en distintos puntos de la ciudad.
El ciclo llegará a su conclusión el próximo 6 de junio con la actuación de los estudiantes de Clarinete y Saxofón, que pondrán el broche final a una iniciativa que ha permitido mostrar a la ciudadanía el trabajo realizado durante todo el curso académico.
Con esta iniciativa, Asbanor convierte las calles de Melilla en un escenario abierto donde los estudiantes pueden mostrar su evolución artística y compartir con la ciudadanía el trabajo desarrollado durante el curso.








