Melilla celebró este sábado 30 de mayo la festividad de San Fernando, patrón del Arma de Ingenieros, con un acto institucional y militar celebrado en el acuartelamiento Capitán Arenas. La ceremonia, organizada por el Regimiento de Ingenieros Nº 8 (RING-8) bajo la autoridad de la Comandancia General de Melilla, reunió a autoridades militares, personal de las distintas unidades y familiares en una jornada marcada por el reconocimiento al servicio, la tradición castrense y el homenaje a quienes forman parte de una de las especialidades más emblemáticas del Ejército español.
El acto estuvo presidido por el comandante general de Melilla, general de división Luis Cortés Delgado, y contó con la participación de las unidades melillenses vinculadas al patronazgo de San Fernando: el propio Regimiento de Ingenieros Nº 8, la Compañía de Transmisiones del Batallón del Cuartel General, la Comandancia de Obras Nº 2 y el Regimiento de Transmisiones 22.
La celebración tuvo como eje central la exaltación de los valores históricos y profesionales del Arma de Ingenieros, así como el reconocimiento a los militares que han destacado por su trayectoria, dedicación y servicio.
Una festividad con profundas raíces históricas
La conmemoración de San Fernando constituye una de las citas más significativas para el Arma de Ingenieros. Fernando III el Santo, rey de Castilla y León, es considerado patrón de los ingenieros militares por representar valores como el liderazgo, la justicia, el servicio y la capacidad de afrontar grandes desafíos mediante la planificación y la determinación.
Durante la ceremonia se recordó la figura histórica del monarca, nacido en Zamora en 1201 e impulsor decisivo de la Reconquista peninsular. Bajo su reinado se produjeron importantes avances políticos y militares, destacando la unificación de las coronas de Castilla y León y la conquista de ciudades fundamentales como Córdoba y Sevilla.
Su legado continúa siendo un referente para los ingenieros militares, cuya misión histórica ha consistido en facilitar el avance de las operaciones mediante la construcción de infraestructuras, el desarrollo de fortificaciones, la apertura de caminos y la resolución de problemas técnicos en situaciones complejas.
No en vano, el lema tradicional del Arma de Ingenieros, recordado durante la jornada, resume los principios que inspiran a sus integrantes: “Fortaleza, Lealtad y Valor”.
Una parada militar con representación de distintas unidades
El acto institucional comenzó con la formación de la fuerza participante en la parada militar. La agrupación estuvo compuesta por una escuadra de gastadores del Batallón de Zapadores I/8, la banda mixta y unidad de música de la Comandancia General de Melilla, el mando y plana mayor de mando del Batallón de Zapadores I/8, dos compañías de zapadores con escolta de bandera y una sección de la Compañía de Transmisiones del Batallón del Cuartel General.
Tras el tradicional batallón y llamada, se procedió a la incorporación de la Bandera del Regimiento de Ingenieros Nº 8 y a la llegada de la autoridad que presidía la ceremonia.
A continuación se rindieron honores reglamentarios, se pasó revista a la fuerza formada y se dio lectura a la efeméride correspondiente a la festividad de San Fernando, repasando la relevancia histórica del patrón de los ingenieros y su vinculación con el Ejército español.
La parada militar permitió mostrar la preparación, disciplina y cohesión de las distintas unidades participantes, ofreciendo una imagen de unidad y compromiso institucional.
Renovación del juramento ante la Bandera
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue la renovación del juramento a la Bandera por parte de varios militares que próximamente pasarán a la situación de reserva o reservista de especial disponibilidad tras cumplir los años de servicio reglamentarios.
Durante este solemne acto renovaron públicamente su compromiso con España y con los valores constitucionales el subteniente Luis de Felipe Ibáñez, el subteniente Santiago Sánchez Donoso y el cabo Óscar Luis Álamo Almansa.
La renovación del juramento constituye uno de los símbolos más representativos de la carrera militar, ya que reafirma el vínculo permanente entre el soldado y la nación a la que ha servido durante décadas.
El emotivo momento fue seguido con respeto por los asistentes y sirvió para reconocer una trayectoria profesional desarrollada al servicio de las Fuerzas Armadas.
Reconocimiento al mérito y a la trayectoria profesional
La festividad de San Fernando es también una ocasión para distinguir a aquellos militares que han destacado por sus méritos profesionales y personales.
Por este motivo, durante el acto se procedió a la imposición de diversas condecoraciones y reconocimientos. Entre ellas destacaron las recompensas correspondientes a la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, institución destinada a premiar la constancia y ejemplaridad en el servicio.
Asimismo, se entregaron cruces del Mérito Militar con distintivo blanco, una de las principales recompensas militares españolas destinadas a reconocer actuaciones y servicios relevantes.
Junto a estas distinciones se concedieron varias menciones honoríficas, destinadas a reconocer actuaciones destacadas dentro del ámbito profesional.
Desde la organización se recordó que estas recompensas constituyen una forma de hacer público el mérito, el esfuerzo y la dedicación de quienes sirven en las Fuerzas Armadas, al tiempo que representan un estímulo para el conjunto de la unidad.
Los premios San Fernando 2026 distinguen el esfuerzo y la excelencia
Otro de los momentos destacados de la jornada fue la entrega de los Premios San Fernando 2026, unos galardones impulsados por el Arma de Ingenieros con el objetivo de fomentar la instrucción, el espíritu de superación y la excelencia profesional.
Estos premios reconocen iniciativas, trabajos y trayectorias que contribuyen al prestigio del Arma y de sus componentes.
Entre las categorías distinguidas figura el Premio Marvá, destinado al equipo o patrulla que haya sobresalido en el desarrollo de proyectos específicos del Arma de Ingenieros.
También se concede el Premio Español, dirigido a oficiales, suboficiales y personal de tropa permanente que hayan mantenido una destacada trayectoria profesional y una conducta ejemplar a lo largo de su carrera.
Por su parte, el Premio Ostariz reconoce al personal de tropa que haya demostrado una especial abnegación, altruismo y espíritu militar.
Finalmente, el Premio Driuet distingue a aquellos militares de tropa que hayan destacado por su disciplina, subordinación y cumplimiento ejemplar de sus obligaciones profesionales.
La ceremonia incluyó además uno de los reconocimientos más simbólicos del Regimiento de Ingenieros Nº 8: el nombramiento de Zapador de Honor.
En esta edición fue distinguido Luis José Ayala Navarro, una persona estrechamente vinculada al regimiento y cuya colaboración permanente con las Fuerzas Armadas ha sido especialmente valorada por los responsables de la unidad.
Con este nombramiento, el RING-8 quiso expresar públicamente su agradecimiento por los valores demostrados, el apoyo prestado al regimiento y el compromiso mantenido con la institución militar.
La figura del Zapador de Honor constituye una de las máximas distinciones honoríficas que puede conceder la unidad fuera de la estructura militar, convirtiéndose en un símbolo de unión entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas.
Un mensaje de reconocimiento a las generaciones de ingenieros militares
Durante la alocución institucional, el coronel jefe del Regimiento de Ingenieros Nº 8, César Antonio García Varela, destacó la importancia histórica y actual del Arma de Ingenieros dentro del Ejército español.
En su intervención subrayó que los ingenieros militares representan la capacidad de abrir caminos, resolver problemas complejos y hacer posible aquello que inicialmente parece imposible. Asimismo, recordó que su labor resulta esencial para garantizar la movilidad, el apoyo técnico y el avance de las fuerzas en cualquier escenario operativo.
El coronel también quiso rendir homenaje a las generaciones anteriores de ingenieros que contribuyeron a construir el prestigio de la especialidad mediante su sacrificio, profesionalidad y espíritu de servicio.
Igualmente, felicitó a los militares condecorados, al personal premiado y al nuevo Zapador de Honor, agradeciendo su compromiso diario con la institución.
Homenaje a los caídos y clausura del acto
Como es tradición en este tipo de ceremonias, la celebración incluyó un acto de homenaje a los que dieron su vida por España, uno de los momentos más solemnes de la jornada.
Posteriormente se interpretó el Himno de Ingenieros y se procedió al desfile de las unidades participantes, que recorrieron el acuartelamiento ante la mirada de los asistentes.
La ceremonia concluyó con la despedida de la Bandera y la retirada de la fuerza, poniendo fin a una celebración que volvió a servir para reafirmar los valores históricos, profesionales y humanos que caracterizan al Arma de Ingenieros.
De este modo, Melilla rindió homenaje a San Fernando y a todos aquellos militares que, desde distintas especialidades, continúan desarrollando una labor esencial para el funcionamiento y la operatividad de las Fuerzas Armadas españolas.








