La Comunidad Hindú de Melilla ha organizado por primera vez en la ciudad un taller de Reiki, una terapia de medicina natural que encuentra sus orígenes en Japón y que se ha extendido con éxito por Occidente en las últimas décadas. La actividad, denominada ‘Reiki: presencia, calma y energía’, ha sido guiada por el facilitador emocional Jose Montesinos.
Montesinos explica esta técnica como “una práctica de atención asociada al concepto de energía vital que aporta mucha calma y bienestar”. Con “energía vital” se refiere a aquella “que tenemos nosotros mismos por naturaleza”. Ha sido una charla abierta propuesta como espacio de calma y observación.
La sesión ha comenzado en torno a las 18.00 horas en el Templo Hindú de Melilla. Las 25 plazas que salieron en un principio se agotaron en pocas horas, síntoma de que esta práctica levanta un alto interés en la ciudad. El único requisito era la aportación de alimentos no perecederos que serán destinados al Banco de Alimentos local.
En este taller, los participantes han podido comprender mejor la relación entre pensamiento, emoción y cuerpo, con herramientas para tener mayor conciencia sobre esto en el día a día. Esta primera toma de contacto ha servido para aclarar dudas al respecto, “quitar un poco de miedo” y explicar el funcionamiento y los distintos enfoques del Reiki.
Esta técnica sirve para “equilibrar nuestra propia energía”, es decir, es una herramienta de regulación a diferentes niveles. Los beneficios son muy amplios, desde una mejora en el descanso hasta la disminución de los niveles de estrés y ansiedad, enumera el facilitador emocional. Especialmente, en la sociedad actual, marcada por las prisas y el ritmo frenético.
El Reiki está muy normalizado a nivel mundial. Surgió a principios del siglo XX en Japón, de la mano de Mikao Usui, que reunió varias técnicas relacionadas a la energía vital. Poco después dio el salto a Occidente, en particular, a Estados Unidos, a través de Hawayo Takata. Ha seguido evolucionando hasta el momento presente.
De hecho, está muy integrado en el mundo sanitario. “Los practicantes de Reiki forman parte de la plantilla de los hospitales”. En España, en algunos centros, estas personas ofrecen sesiones para aportar bienestar a los pacientes oncológicos, un método que se introdujo en la década de los 70 aproximadamente.
Este tipo de tratamiento incide sobre el descanso o los dolores crónicos de los pacientes. “Hay muchas pruebas que han demostrado que, en pacientes oncológicos, se reduce el tiempo de ingreso en hospitales o el nivel de medicamentos que se les tienen que administrar”. Es una práctica que está, cada vez, más extendida.
Jose Montesinos ha destacado que hay mucha desinformación en este asunto, en buena parte, por la influencia de las redes sociales. “Ha habido una especie de ‘boom’ de las prácticas espirituales y energéticas y se ven muchas cosas. Entonces, la gente no tiene claro los conceptos y suele meterlo todo en el mismo saco”.
En la segunda parte de la sesión, el facilitador emocional ha propuesto una práctica guiada basada en el autotratamiento de Reiki. “Yo soy casi maestro y tengo bastante práctica de darme Reiki a mí mismo, lo hago un par de veces a la semana para aportarme un poco más de calma o si tengo una molestia en concreto”, ha añadido.
Los asistentes han llevado a cabo un recorrido por el cuerpo desde la cabeza hasta la zona del vientre, en la que se suele acumular mucha tensión, aportando calma y observando si surgía algún punto de bloqueo. Sería, ha señalado, una zona en la que habría que trabajar un poco más. El objetivo era dar, al menos, una herramienta para aplicarla en la vida diaria.
Dada la alta demanda del taller, la organización se está planteando continuar con las sesiones. El trasfondo solidario es otro impulso para sacar adelante el proyecto. Finalmente, Montesinos ha resaltado la labor admirable que está realizando la Comunidad Hindú de Melilla, así como el apoyo de la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor.








