Los informadores medioambientales han enviado ya cientos de incidencias a la Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza en los dos primeros meses desde su puesta en marcha, según ha informado el consejero Daniel Ventura, quien ha destacado la utilidad de este servicio para detectar y canalizar problemas en distintos puntos de la ciudad.
Además de esta labor, los informadores han desarrollado una intensa actividad de recogida de datos a través de encuestas ciudadanas. En este periodo inicial han realizado entre 2.000 y 3.000 encuestas en diferentes barrios de Melilla, con el objetivo de conocer de primera mano la percepción de los vecinos sobre la calidad de los servicios y las necesidades existentes en su entorno. Entre los trabajos más recientes, Ventura ha señalado la recepción de un informe relacionado con el transporte público urbano.
En relación con las incidencias, el consejero ha explicado que todas las comunicaciones remitidas por los informadores siguen un proceso estructurado. En primer lugar, pasan por una serie de filtros antes de llegar a un centro de control, que se encarga de distribuir cada caso a los responsables correspondientes. Dependiendo de la naturaleza del problema, las incidencias son derivadas directamente a empresas de servicios o a funcionarios encargados de áreas específicas.
Según ha detallado Ventura, muchas de estas incidencias están vinculadas a cuestiones habituales en la vía pública, como problemas de limpieza, desperfectos en aceras o averías en infraestructuras como conducciones de agua. En su mayoría, se trata de situaciones que pueden resolverse con relativa rapidez una vez detectadas y comunicadas.
El consejero ha subrayado que la función de los informadores no se limita únicamente a trasladar incidencias. También desempeñan un papel informativo tanto para la ciudadanía como para la propia administración, contribuyendo a mejorar la comunicación entre ambas partes y a optimizar la respuesta de los servicios públicos.
En este sentido, ha avanzado que estos profesionales iniciarán próximamente una formación específica centrada en la atención al ciudadano y en el conocimiento detallado de los distintos servicios municipales. Esta preparación incluirá aspectos normativos, como las regulaciones de uso de playas que comenzarán a aplicarse en junio, así como otras normas de funcionamiento de la ciudad.
Con esta iniciativa, la Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza busca reforzar la detección temprana de problemas y avanzar hacia una gestión más eficaz y coordinada de los servicios urbanos en Melilla.









El consejero Ventura vende como éxito una iniciativa que, de momento, destaca más por el volumen de actividad que por resultados verificables: habla de “cientos de incidencias” y de “2.000 a 3.000 encuestas”, pero sin cifras exactas, sin metodología pública y sin indicadores básicos como tiempos de respuesta, porcentaje de resolución o nivel de satisfacción vecinal; además, menciona “filtros” y derivaciones internas sin explicar criterios, responsables ni plazos, lo que evidencia una preocupante falta de rigor y transparencia en la gestión de la Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza.