La Plaza Menéndez Pelayo acogió este martes el acto central en Melilla con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una cita que reunió a representantes políticos, entidades sociales y ciudadanía en torno a la lectura de un manifiesto marcado por las reivindicaciones y la llamada a reforzar el compromiso institucional y social.
Pasadas las 12:00 horas, el presidente de Autismo Melilla, Nicolás Fernández, tomó la palabra ante los asistentes congregados en la plaza. Junto a él, el capitán del Melistar Fútbol Sala, Javier Rangel, fue el encargado de dar lectura al manifiesto de este año, en un acto que volvió a evidenciar la implicación de distintos ámbitos de la sociedad melillense en la visibilización del trastorno del espectro autista (TEA).
Fernández abrió su intervención destacando la evolución de la entidad desde su creación, señalando que la situación actual ha mejorado respecto a sus inicios. No obstante, advirtió de que aún persisten importantes retos, especialmente en lo relativo a la inclusión plena y la eliminación de barreras. En este sentido, subrayó la necesidad de traducir la voluntad política en medidas concretas y de seguir avanzando en el cambio de mentalidades para erradicar la discriminación.
El presidente de Autismo Melilla incidió en la falta de recursos, tanto humanos como materiales, especialmente en el ámbito educativo, así como en la necesidad de que los profesionales sanitarios cuenten con una mayor formación específica sobre las características de las personas con TEA. Asimismo, puso el foco en el crecimiento de la asociación, que ha pasado de atender a seis familias en 2008 a unas 130 en la actualidad, lo que supone cerca de 500 personas si se tiene en cuenta su entorno familiar, un aumento que exige mayor dotación de medios.
Tras su intervención, el manifiesto cobró protagonismo con la lectura a cargo de Javier Rangel. El texto situó el autismo en un contexto más amplio, recordando que se estima que siete millones de personas en Europa son autistas, de las cuales alrededor de 500.000 residen en España. A partir de estos datos, el documento puso el acento en una idea central: pese a que el autismo es a menudo considerado una discapacidad invisible, las barreras que enfrentan quienes lo presentan son “muy reales”.
Entre esas barreras, el manifiesto enumeró la discriminación en distintos ámbitos de la vida, la falta de apoyos adecuados, la existencia de servicios inaccesibles y la persistencia de prejuicios. En este contexto, denunció que, con demasiada frecuencia, las personas autistas no son tenidas en cuenta en las políticas públicas ni en las prácticas sociales, lo que limita su participación plena en la sociedad.
Uno de los ejes principales del documento fue la reivindicación de la visibilidad entendida no solo como reconocimiento, sino como participación activa. En este sentido, se defendió que ser visibles implica que las personas autistas sean reconocidas como expertas en sus propias vidas, que estén representadas de forma respetuosa y que sean escuchadas en todos los ámbitos.
A partir de esta premisa, el manifiesto articuló una serie de reclamaciones concretas. En primer lugar, se solicitó contar con la participación directa de las personas autistas y de las organizaciones que las representan en el diseño, implementación y seguimiento de las políticas públicas que les afectan. Esta demanda se plantea como un paso necesario para garantizar que las decisiones respondan a sus necesidades reales.
En segundo lugar, se incidió en la importancia de reforzar la sensibilización social y combatir la desinformación. Para ello, se propusieron campañas que incluyan una representación inclusiva del colectivo, así como medidas activas frente a las falsas creencias sobre el autismo. En esta línea, también se reclamó formación obligatoria, basada en la evidencia y en los derechos, tanto para profesionales especializados como para aquellos que trabajan en servicios generales.
El manifiesto también puso el foco en la necesidad de garantizar apoyos a lo largo de todo el ciclo vital. Esto incluye la inversión en servicios de calidad, específicos y centrados en la persona, disponibles en la comunidad, así como el reconocimiento y respaldo a las personas cuidadoras, incluyendo medidas relacionadas con el respiro familiar, la protección de ingresos y los derechos de pensión.
Otro de los puntos clave fue el ámbito de la educación y el empleo. El texto defendió la necesidad de avanzar hacia sistemas educativos inclusivos, con personal formado, recursos adecuados y entornos accesibles. Asimismo, reclamó medidas específicas que faciliten el acceso al empleo para las personas autistas, incluyendo apoyos personalizados, procesos de selección accesibles y formación dirigida a empleadores.
La accesibilidad y la movilidad también ocuparon un lugar destacado entre las demandas. En este sentido, se abogó por una aplicación estricta y una ampliación de las normas de accesibilidad, con especial atención a la accesibilidad cognitiva, como elemento fundamental para garantizar la participación en igualdad de condiciones.
El manifiesto concluyó con un llamamiento a los responsables políticos, tanto a nivel europeo como nacional y regional, para que actúen de manera coordinada con las organizaciones del sector. El objetivo, según el texto, es evitar que las personas autistas queden al margen y asegurar que sus derechos se traduzcan en recursos y cambios reales en su vida cotidiana.
Tras la lectura, la consejera de Políticas Sociales, Randa Mohamed, destacó ante los medios el compromiso del Gobierno de la Ciudad Autónoma con las entidades que trabajan en este ámbito. Subrayó la importancia de la concienciación y de la implicación colectiva para lograr una inclusión efectiva, señalando que se trata de una realidad que afecta a numerosas familias en la ciudad.
Mohamed explicó que el Ejecutivo local mantiene líneas de subvención destinadas a terapias, así como apoyo a entidades como Autismo Melilla y TEAMA. También recordó la existencia de centros de atención a personas con diversidad funcional donde se atiende a usuarios con TEA.
En relación con los recursos, indicó que el convenio con Autismo Melilla para 2026 ronda los 219.000 euros. Asimismo, detalló la reciente ampliación de las instalaciones de la asociación en la Granja Escuela, una actuación que responde al incremento del número de familias atendidas y a la necesidad de disponer de más espacio para desarrollar su labor.
El acto se enmarca en la conmemoración del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra cada 2 de abril con el objetivo de promover la inclusión y mejorar la calidad de vida de las personas con TEA. En Melilla, la jornada volvió a servir como altavoz para visibilizar tanto los avances logrados como las demandas pendientes del colectivo.








