La Ciudad Autónoma de Melilla ha intensificado los trabajos para hacer frente a la proliferación del alga invasora Rugulopteryx okamurae en su litoral, tras la aprobación del Plan de Gestión y Control de esta especie en la sesión ordinaria del Consejo de Gobierno celebrada el 12 de diciembre de 2025. La iniciativa, impulsada por la Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza, tiene como objetivo minimizar el impacto ambiental y socioeconómico derivado de su presencia en las playas.
La detección de esta alga en Melilla se remonta a 2021, cuando fue localizada de forma aislada en el infralitoral. No obstante, su presencia comenzó a hacerse más evidente a partir de la segunda mitad de 2023, con la aparición de arribazones en distintas playas de la bahía portuaria, según recoge un informe científico posterior . Desde entonces, su evolución ha generado preocupación debido al comportamiento invasor que ha mostrado en otras zonas, donde ha provocado importantes afecciones ambientales y económicas.
Ante esta situación, la administración local encargó a la Universidad de Málaga un diagnóstico específico sobre la presencia de esta especie en el litoral melillense, así como la elaboración del borrador del plan que ahora ha sido aprobado. Durante su redacción, se ha contado con la participación de distintas instituciones y entidades implicadas, mediante reuniones de trabajo orientadas a adaptar el documento a las necesidades reales del territorio.
De forma paralela, la Ciudad Autónoma ha reforzado los medios materiales destinados a la retirada del alga. Entre las actuaciones llevadas a cabo se encuentra la adquisición de equipamiento específico para la limpieza de playas, como maquinaria especializada, remolques y una retroexcavadora. Estos recursos permiten realizar intervenciones rápidas y selectivas para retirar las arribazones y evitar su dispersión.
Asimismo, se ha mantenido una retirada periódica y continuada del alga en las playas como medida preventiva, acompañada del inicio de un sistema de seguimiento de las arribazones. Este control busca evaluar tanto la evolución del fenómeno como su impacto económico en la ciudad.
El plan también contempla la coordinación con otras administraciones y organismos. En este sentido, se han celebrado reuniones con entidades como el Ministerio para la Transición Ecológica, la Ciudad Autónoma de Ceuta, la Autoridad Portuaria y la Delegación del Gobierno, con el fin de compartir información y avanzar en estrategias conjuntas de actuación.
En el ámbito de la sensibilización, la Consejería ha desarrollado iniciativas divulgativas para dar a conocer el problema. Entre ellas, destaca la organización de una charla informativa en octubre de 2024, así como la previsión de futuras campañas de concienciación, formación específica para los agentes implicados y la instalación de cartelería en las playas.
Además, Melilla ha participado en encuentros técnicos como el I Taller Internacional sobre Rugulopteryx okamurae, celebrado en Málaga en abril de 2025. Paralelamente, se trabaja en un proyecto piloto para la retirada de biomasa en la columna de agua, con el objetivo de reducir el impacto antes de que el alga alcance la costa.
El plan aprobado se configura como un documento abierto y flexible, susceptible de adaptación a nuevos avances científicos o cambios normativos. Con su puesta en marcha, Melilla se sitúa entre las primeras regiones en España en contar con una herramienta específica para abordar esta problemática, junto a Andalucía.









Me parece genial. Por favor que se controle también la pesca desde la orilla de las playas, que están apareciendo anzuelos y restos de sedal