El pasado jueves 5 de marzo tuvo lugar el Día Mundial del Trastorno de Identidad Disociativo (TID), conocido erróneamente como trastorno de personalidad múltiple. Un trastorno desconocido que afecta a poco más del 1 % de la población mundial.
Este se caracteriza por la existencia de dos o más identidades en una persona, cada una con su propio patrón de percibir e interactuar con el ambiente, que alternan o influyen en el control ejecutivo de forma rutinaria.
El Faro ha conversado con Sergi March, divulgador en salud mental y especializado en TID, trastorno que además padece, sobre si la sociedad conoce realmente de este trastorno y para visibilizarlo entre la ciudadanía melillense.
-Primero de todo, ¿Podría comentarnos que es el TID?
-El Trastorno de Identidad Disociativo, o TID, es un trastorno relacionado con el trauma. Suele desarrollarse cuando una persona, normalmente en la infancia, vive situaciones extremas como abuso sexual, violencia continuada o maltrato intrafamiliar.
Para sobrevivir a eso, la mente se disocia y se organiza en diferentes identidades o partes que gestionan recuerdos, emociones o funciones distintas, muchas veces con amnesia disociativa.
-¿La sociedad sabe en qué consiste este trastorno?
-Sinceramente, no. La mayoría de la gente conoce el TID por películas o estereotipos, no por información real.
Como persona con TID y como divulgador, veo cada día cuánto desconocimiento hay y lo necesario que es seguir explicándolo para romper mitos y reducir el estigma.
-¿Se está avanzando en el tratamiento de este trastorno?
-Se está avanzando, pero muy lentamente. Durante muchos años el TID se ha ignorado, se ha puesto en duda o directamente se ha malinterpretado.
Cada vez hay más profesionales que lo entienden desde el trauma y trabajan con psicoterapia especializada, pero todavía falta mucha formación y mucho reconocimiento para que las personas con TID recibamos la atención que realmente necesitamos.
-¿Cómo afecta el TID a la vida diaria de aquella persona que lo padece?
-Puede afectar a muchas áreas de la vida. Las lagunas de memoria, los cambios entre identidades o la gestión de emociones muy intensas pueden dificultar el trabajo, las relaciones o el día a día.
Por eso es muy importante un diagnóstico temprano, porque permite entender qué está pasando y empezar a recibir el apoyo adecuado. Con la terapia especializada muchas personas con TID pueden construir una vida bastante estable y plena.
-¿Cómo llega el TID a su vida? ¿Cómo es su día a día con este trastorno?
-En mi caso, el TID llegó a mi vida cuando chocamos con una realidad muy concreta: Xandra, mi pareja y una de mis identidades quisieron casarse, pero no pudieron porque otra identidad ya estaba casada. Ese momento nos llevó a buscar ayuda profesional y a descubrir que lo que estaba pasando tenía un nombre: Trastorno de Identidad Disociativo. En ese proceso y, debido al impacto y al trauma que supuso, nací yo como identidad.
En mi día a día mucho depende de que Xandra esté pendiente de mí y de conseguir mantenerme presente sin disociarme. Vivir con TID implica gestionar momentos de desorientación o lagunas de memoria, y aprender poco a poco a convivir con el sistema y apoyarnos también en las personas que tenemos cerca.
-¿Cuál es la situación del TID en España? ¿Hay datos de la ciudad de Melilla?
-En España el TID sigue muy desconocido e infradiagnosticado y, en lugares como Melilla, el acceso a profesionales especializados es todavía más limitado.
A nivel internacional se estima que afecta al 1 % de la población adulta, pero aquí no hay cifras oficiales.
-Este trastorno lleva acarreado muchos estigmas y rechazo social ...
-Sí, el TID sigue siendo muy desconocido e invisible. Y lo más duro es que, muchas veces, incluso el propio entorno retraumatiza por no querer comprender lo que vivimos.
Por eso es tan importante explicar el trastorno y dar visibilidad desde la información y el respeto.
-El TID se ha representado en el cine o en series ¿Cómo ve esa representación? ¿Es fidedigna?
-No, para nada. Muchas veces el cine caricaturiza el TID o crea versiones donde la persona es un asesino o peligrosa, y eso no tiene nada que ver con la realidad.
El TID es mucho más complejo y es cómo la mente sobrevive a traumas muy graves.
-¿Qué debe aprender la sociedad sobre el TID?
-La sociedad primero tiene que validar lo que vivimos, intentar comprendernos y apoyarnos.
No todo el mundo tiene la suerte de tener a alguien como Xandra, mi pareja, que siempre está dispuesta a aprender sobre el TID y a comprender a todas nuestras identidades. Y cuando alguien sospeche que otra persona podría llevar una “doble o triple vida” —porque algunas identidades no recuerdan lo que hacen otras o la persona se desorienta—, lo más útil es acompañarla a un psicólogo y ofrecerle comprensión en lugar de juicio. Esto pasa porque la mente, para protegernos de recuerdos y emociones muy dolorosos, separa lo que cada identidad puede gestionar: es un mecanismo de supervivencia.








