Hay actitudes que la sociedad no puede tolerar en modo alguno y menos si, como es el caso, se producen en Melilla, una ciudad que lleva a gala su interculturalidad y que la defiende con orgullo como la joya de la corona de cara al exterior. Por eso es importante que se investigue si seis policías nacionales, pertenecientes a la UIP, pudieron incurrir en un delito de odio cuando profirieron insultos racistas contra un ciudadano cuando simplemente desayunaba junto a su mujer y sus hijos en una céntrica cafetería melillense.
Según se ha podido saber ya, es el juzgado número 5 el que ha incoado las diligencias para saber qué ocurrió y, en su caso, establecer las responsabilidades que pudieran derivarse del caso. El insultado, además, es una persona muy querida y conocida en la ciudad: el guardia civil Nabib, campeón de Jiu Jitsu, que fue el encargado de formular la correspondiente denuncia en la Comandancia del instituto armado.
En ella reconoce haberse sentido "humillado" y agredido en su dignidad personal. No en vano iba acompañado de su familia y se encontraba en un local que frecuentan a menudo. Es más, tras producirse el incidente, las redes sociales se inundaron de mensajes de apoyo y de repulsa hacia esos funcionarios policiales, que pusieron en entredicho el prestigio del cuerpo profiriendo presuntamente insultos más propios de cualquier perturbado que de agentes de la ley.
A la espera de que prospere y culmine la investigación judicial no está de más recordar a todos cuantos visten un uniforme que el respeto y la convivencia pacífica es un pilar fundamental de la sociedad melillense, que nunca aceptará actitudes que vayan contra uno de los tesoros más preciados de la ciudad, como es su diversidad cultural.
Esta tierra no puede permitirse semejantes situaciones cuando lo que se busca es la unidad de todo el pueblo dentro de su pluralidad de credos, tradiciones y orígenes. Flaco favor le estaríamos haciendo a Melilla si casos como el expuesto no se miraran a fondo y, en su caso, se sancionaran como marcan las normas.
Por eso es una buena noticia que esté en marcha esa investigación judicial y se esclarezca todo lo relativo al citado suceso por el bien de la convivencia y, por supuesto, de la propia Policía Nacional, que tantos y tan grandes servicios presta a la ciudadanía, y a la seguridad que nos garantiza la libertad.








