Melilla ha formalizado su participación en la candidatura conjunta de varias ciudades españolas para ser reconocidas como Patrimonio Mundial en la categoría de Patrimonio Histórico Defensivo del Mediterráneo. La iniciativa, presentada este jueves con la intervención de la consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, Fadela Mohatar, incluye también a las ciudades de Palma, Ibiza, Cartagena y Tortosa.
El objetivo de esta propuesta es resaltar un legado común de fortificaciones costeras construidas entre los siglos XVI y XVIII, que constituyen un testimonio singular de la arquitectura militar de la época y del desarrollo urbano ligado a la defensa territorial. Las ciudades implicadas comparten no solo elementos arquitectónicos, sino también una historia de intercambios, estrategias y adaptaciones tecnológicas que dieron forma a sus perfiles costeros actuales.
Durante su intervención, Mohatar subrayó que esta candidatura representa “una idea compartida” y no simplemente una suma de destinos turísticos. “Se trata de construir un relato histórico común, coherente y potente, capaz de atraer, inspirar y dejar un impacto positivo y sostenible, protegiendo nuestro patrimonio”, afirmó.
La consejera destacó que la propuesta no solo está orientada al visitante, sino también a los propios ciudadanos. En este sentido, insistió en que el proyecto busca fortalecer el vínculo de la población con su patrimonio y promover una mayor implicación en su conservación. Asimismo, remarcó que la candidatura pone el foco en un desarrollo territorial equilibrado, que mire al futuro sin perder de vista la esencia, las raíces y la sostenibilidad de cada ciudad participante.
Mohatar agradeció especialmente la iniciativa del exalcalde de Tortosa, Jordi Jordán, quien impulsó el proyecto desde su origen, y expresó su reconocimiento a todos los socios implicados. La consejera anunció también que la Fundación Melilla Ciudad Monumental se pone a disposición de la candidatura para ejercer funciones de Secretaría Técnica y facilitar así la coordinación y avance del proyecto.
Tras la intervención institucional, el experto Fernando Cobos ofreció una explicación detallada del valor histórico y patrimonial del sistema de fortificaciones hispánicas del Mediterráneo. Según explicó, estas estructuras defensivas representan uno de los conjuntos monumentales más interesantes del patrimonio europeo. Fueron diseñadas con una estrategia unificada y bajo altos estándares de la ingeniería militar de los siglos XVI y XVII.
Cobos señaló que muchas de estas fortificaciones comparten una tecnología común, pero presentan notables diferencias, ya que cada ciudad adaptó su sistema defensivo a las características geográficas de su entorno. “Como decía el ingeniero Luis Escrivá en 1538, ‘ningún lugar es como el otro; a los lugares cada fortaleza se debe acomodar’”, recordó el experto, subrayando la singularidad de cada conjunto dentro del sistema general.
Además del valor arquitectónico e histórico, el proyecto busca impulsar un producto turístico-cultural de alta calidad, que permita a los visitantes conocer de forma integrada este patrimonio distribuido por distintas ciudades. Según Pobos, se trata de una “confluencia entre los valores patrimoniales y los turísticos” que puede tener un fuerte impacto positivo para todos los territorios implicados.
La candidatura se encuentra en una fase inicial, pero sus impulsores ya trabajan en colaboración con otras ciudades del arco mediterráneo para ampliar el proyecto y convertirlo en una referencia internacional del patrimonio defensivo. Desde Melilla, el compromiso institucional está garantizado, así como la voluntad de contribuir activamente al éxito de una propuesta que combina historia, identidad y futuro.








