Las puertas de la Iglesia del Sagrado Corazón se abrieron este domingo para recibir a decenas de personas —niños, niñas y adultos— que participaron en un taller especial de preparación para el Adviento. El encuentro, organizado por la parroquia con la colaboración de feligreses activos como Maripi y Margui, reunió a la comunidad cristiana católica local en una jornada de actividades compartidas, aprendizaje simbólico y convivencia alegre.
Desde primeras horas de la tarde, el ambiente era festivo. Los más pequeños fueron recibidos con música y sonrisas, mientras iban encontrándose con sus compañeros para comenzar las dinámicas preparadas especialmente para ellos. Simultáneamente, los adultos se dirigían al salón parroquial, algunos portando bandejas de comida para compartir más tarde durante la merienda comunitaria.
En el interior del salón, Maripi, miembro de la Congregación Nuestra Señora de la Victoria —patrona de Melilla— y feligresa activa de la iglesia, encabezó una de las principales actividades del taller: la elaboración de coronas de Adviento. A lo largo de la tarde, fue guiando paso a paso la creación de este símbolo cristiano, explicando su significado y ayudando a los asistentes a interiorizar el mensaje espiritual de esta época litúrgica.
“El Adviento consta de cuatro domingos y en cada domingo encendemos una vela de diferente color”, explicó Maripi durante el taller. “El primer domingo encendemos una vela morada, que es la espera. El segundo, una vela verde, que representa la esperanza. El tercero, una vela rosa, símbolo de la alegría. Y el cuarto domingo, ya cercano a Navidad, encendemos una vela blanca, que representa el nacimiento de Jesús”.
Las coronas que elaboraron los asistentes partían de una base circular, símbolo del amor eterno de Dios y de su carácter sin principio ni fin. A esta se añadieron ramas verdes como señal de esperanza, frutos rojos que evocaban los del Jardín del Edén, y lazos de colores que ayudaban a identificar cada vela y su significado dentro del calendario litúrgico.
Mientras tanto, en otra sala contigua, Margui y su equipo dinamizaban actividades paralelas con los más pequeños. Con lenguaje cercano y participativo, los niños fueron guiados a través del sentido del Adviento como tiempo de preparación interior para la llegada de Jesús. Durante la actividad, se les animó a reflexionar sobre pequeñas acciones cotidianas que pueden mejorar: “dejar de enfadarnos”, “ayudar a mamá y papá”, “no pelear”, “ayudar a los amigos”, fueron algunas de las respuestas que se escucharon mientras los niños levantaban la mano con entusiasmo.
Este espacio infantil incluyó también juegos, canciones, bailes y manualidades, pensadas para que los niños comprendieran el valor simbólico del Adviento de forma lúdica y emotiva. La jornada concluyó con una merienda comunitaria, en la que tanto niños como adultos compartieron la comida, en un ambiente de fraternidad.
Maripi destacó que el taller no se limitó a los habituales asistentes de la parroquia: “Hay personas de esta iglesia y de otras que se han enterado de que teníamos este taller y han venido a preparar su corona de Adviento con nosotros. Creo que somos unas cuarenta y tantas personas las que estamos aquí esta tarde”, afirmó.
El taller se celebró una semana antes del comienzo oficial del Adviento, previsto para el domingo 30 de noviembre. Con él, se da por iniciado un nuevo año litúrgico en la tradición católica, que arranca con este tiempo de espera y preparación espiritual. Tras el Adviento llegará la Navidad, seguido del tiempo ordinario y la Cuaresma, que desemboca en la Semana Santa.








