El Colegio de Abogados de Melilla ha cerrado este viernes los actos en honor a su patrona, Santa Teresa de Jesús, con un evento celebrado en el Hospital del Rey. Una tarde de emoción, reconocimiento y compromiso con la profesión que ha reunido a autoridades civiles, militares y judiciales, así como a numerosos colegiados y familiares.
Durante el acto, el Colegio ha impuesto sus Medallas de Oro al jurista Luis María Cazorla Prieto y a la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla, en reconocimiento a su trayectoria, su vinculación con la ciudad y su labor en defensa de los valores de la justicia y el servicio público.
Clausura de una semana de actividades
La secretaria del Colegio, Francisca María Díaz, fue la encargada de abrir el acto con un repaso a las actividades organizadas durante todo el año con motivo de la patrona. “Desde nuestra creación en 1932, el Colegio ha formado parte de la comunidad religiosa y social de Melilla, organizando actividades no solo religiosas, sino también culturales dirigidas a toda la sociedad”, recordó.
Entre las iniciativas celebradas destacó la jornada por el Día de la Mujer, con la proyección de los cortometrajes de la directora Ceres Machado; la conferencia Geopolítica, un mundo de cambio, impartida por el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo; y encuentros con personalidades del deporte y la cultura. También se presentaron obras literarias como El oficio de decidir, de Miguel Pasquau; El crimen de los acantilados de Melilla, de Emilio Bosh; y Tetuán y Larache, 1936, del propio Luis María Cazorla Prieto.
En el ámbito jurídico, Díaz recordó que el Colegio ha impulsado este año diversas jornadas sobre las reformas procesales y conferencias en materia de delincuencia, extranjería, violencia de género y delitos de odio. “La formación es uno de los pilares más importantes de nuestra profesión y es labor del Colegio impulsarla”, afirmó.
La secretaria dedicó también unas palabras de agradecimiento al turno de oficio, un servicio esencial para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva. En Melilla, cerca de 100 abogados lo prestan de manera permanente. “Cada día hay diez abogados de guardia, 24 horas, 365 días al año”, subrayó. Solo en 2025, se han realizado más de 2.000 asistencias, incluidas las de mujeres y menores víctimas de violencia de género.
Jura de nuevos letrados
Tras la intervención inicial, ha tenido lugar el acto de jura o promesa de los nuevos abogados, un momento especialmente emotivo para quienes inician su carrera profesional. Los nuevos colegiados pronunciaron la fórmula solemne: “Prometo guardar fielmente y en todo tiempo la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, lealtad a la Corona y cumplir los deberes de la profesión frente a todos”.
El decano, Blas Jesús Imbroda, ha dado fe del acto y ha expresado su reconocimiento a los nuevos miembros del Colegio. “Como decano acuerdo tener por hecha la promesa de abogado, dando su libre testimonio a la Audiencia Provincial y a los juzgados de esta ciudad a los fines pertinentes”.
Homenaje a los veteranos
El acto ha continuado con el reconocimiento a los abogados que cumplen 25 y 40 años de ejercicio profesional, un tributo a la constancia y la dedicación.
Recibieron homenaje por sus 25 años de trayectoria los letrados Alberto Requena, Remedios Navarro Romero, José Antonio Palau Cuevas, Rafael Gámez Carrillo, Enrique Díez Arcas, Ignacio Gavilán Montenegro y Ana Calderón.
Por sus 40 años de profesión fueron distinguidos Ana Rodríguez Pérez y Luis Sánchez.
Asimismo, el Colegio ha agradecido la labor de dos antiguos miembros de la Junta de Gobierno: María Carmen Palacios Cobos, primera mujer secretaria del Colegio, y Sebastián Alcalá García, quien fue diputado primero entre 2002 y 2015.
También se entregó una placa de reconocimiento al jefe superior de Policía, José Manuel Togores, por su colaboración y apoyo a la abogacía melillense.
Recuerdo a Crescencio Sainz López
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el nombramiento, a título póstumo, de Crescencio Sainz López como colegiado de honor. La Junta de Gobierno quiso destacar “su dedicación y vocación por la abogacía, su constante apoyo a las personas más vulnerables y su excelente compañerismo”.
Su hija recogió el reconocimiento y pronunció unas palabras llenas de emoción. “A él le hubiera hecho muchísima ilusión recoger esto. Mi padre era abogado, se sentía abogado y no me lo imagino siendo otra cosa. Defendía con pasión a todos sus clientes, pero siempre con respeto hacia los compañeros y los jueces”.
Recordó además su compromiso con el turno de oficio. “Ejerció con gran conciencia social, creyendo en un Estado en el que la falta de recursos no debe impedir a nadie ejercer sus derechos con las máximas garantías. Este homenaje es para él y para todos los abogados que siguen esa vocación de servicio”.
Medalla de Oro para Luis María Cazorla
El primer gran reconocimiento de la noche fue para el jurista Luis María Cazorla Prieto, presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, por su prestigiosa carrera y su vínculo con la ciudad.
Cazorla, visiblemente emocionado, pronunció unas palabras cargadas de afecto. “No voy a hablar de derecho ni de política. Sino desde el corazón, de Melilla y de mi familia”.
Recordó sus raíces en Larache y su relación con Melilla, que nació a través de sus investigaciones históricas y de su amistad con el decano Blas Jesús Imbroda. “Melilla nos sedujo por su pasado, su presente y su futuro. Es una ciudad con historia, con mezcla de culturas y con un enorme potencial en el ámbito universitario y turístico”, afirmó.
Cazorla tuvo también palabras de reconocimiento hacia el Colegio y su decano. “Tenéis la suerte de contar con un colegio tan activo y con el decano de los decanos de España. Blas ha sido clave incluso en mi novela Melilla 1936, que no podría haber escrito sin su ayuda”.
Reconocimiento a la Guardia Civil
La segunda Medalla de Oro ha sido concedida a la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla. El coronel Jesús Rueda, jefe de la comandancia, recogió el galardón en nombre de los más de 700 hombres y mujeres que la integran. “Este premio es un reconocimiento al esfuerzo y sacrificio de muchas personas, también a sus familias, que forman parte de nuestra gran familia verde”, afirmó.
El coronel ha repasado la historia de la Guardia Civil en Melilla, desde su llegada en 1893 hasta los servicios actuales. “Es un premio para los miles de guardias que han pasado por estas tierras, que han trabajado para garantizar las libertades públicas y los derechos fundamentales”, dijo.
Rueda dedicó el galardón especialmente a los agentes que dieron su vida en acto de servicio, incluyendo a las víctimas del terrorismo de la comandancia de Melilla. “Este reconocimiento es también para ellos, por su entrega y por su ejemplo”, concluyó.
Entre homenajes, palabras sentidas y recuerdos, el acto ha servido para reafirmar los valores que definen a la abogacía. El servicio, la vocación, la formación continua y la defensa de los derechos fundamentales.







