Las 'loot boxes' o cajas de recompensa en los videojuegos están en el punto de mira de la Ley de Entornos Digitales Seguros, actualmente en fase de tramitación en el Congreso de los Diputados, que busca proteger a los menores de la adicción al juego.
Para los expertos, las 'loot boxes' copian el modelo de las máquinas tragaperras, denunciando una función de casinos encubiertos que las empresas usan como estrategia de monetización.
La incertidumbre sobre lo que se va a recibir crea una experiencia de azar que incita a quienes juegan, normalmente muy jóvenes, a comprar más cajas con la esperanza de conseguir el objeto deseado, lo que puede llevar a quienes juegan a gastar grandes sumas de dinero persiguiendo objetos específicos que tienen una probabilidad muy baja de aparecer.
La legislación que viene, tal y como ha enfatizado el secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez, busca "regular los entornos digitales para hacerlos seguros, obligando a la industria a adoptar medidas que garanticen los derechos y el desarrollo pleno de niños, niñas, adolescentes y jóvenes”.
"Tras años de autorregulación que no han funcionado, por primera vez vamos a contar con una norma que prohíba el acceso de las personas menores de edad a los mecanismos de recompensa inmediata en videojuegos, conocidos como 'loot boxes'", dijo.
Estos elementos presentes en muchos videojuegos que ofrecen premios aleatorios a cambio de dinero real o moneda virtual. Su uso ha generado preocupación por su similitud con los juegos de azar, especialmente entre menores. Estas mecánicas pueden fomentar el gasto compulsivo, la frustración y comportamientos adictivos, al no garantizar una recompensa deseada.
Aunque representan una importante fuente de ingresos para la industria, su opacidad y potencial impacto negativo en la salud mental y económica de los jugadores han llevado a varios países a plantear su regulación o prohibición.








