La vista es uno de los sentidos más determinantes en el desarrollo infantil. Leer, escribir, seguir las explicaciones en la pizarra o relacionarse con el entorno depende en gran medida de una visión sana y nítida. Sin embargo, en Melilla, la realidad es preocupante. El porcentaje de niños con problemas visuales es alto y, lo que es peor, en gran parte de los casos está infradiagnosticado.
Así lo asegura la oftalmóloga, Teresa Sagrario, que advierte sobre la importancia de las revisiones periódicas desde edades tempranas.
Impacto de las pantallas
La especialista explica que el uso intensivo de dispositivos electrónicos está detrás de buena parte de los problemas visuales que hoy se detectan en las consultas. “Actualmente los niños pasan muchas horas delante de ordenadores, móviles o tablets. Ese esfuerzo continuado genera un aumento de la acomodación ocular que puede derivar en miopías, pseudo-miopías o incluso pseudo-hipermetropías”, señala.
Este fenómeno, que hace apenas unas décadas era menos frecuente o casi inexistente, está provocando que cada vez más pequeños necesiten corrección visual a edades tempranas. “Las pantallas no son dañinas por sí mismas, pero el abuso de ellas y la falta de descanso visual favorecen la aparición de defectos de refracción (problemas de visión que se producen cuando la forma del ojo no le permite enfocar bien) ”, añadió Sagrario.
Revisión de la vista
La doctora es clara. La primera revisión ocular debe hacerse coincidiendo con la escolarización, entre los 3 y 4 años. “Ese es el momento en el que el niño empieza a enfrentarse a actividades visuales más exigentes, como leer o copiar de la pizarra. Si hay un problema, es fundamental detectarlo entonces”, explica.
No obstante, recalca que si los padres observan algo extraño en la visión de sus hijos desde bebés, no deben esperar. “Si notan que tuerce un ojo, que lo cierra más que el otro o que el niño no se desenvuelve bien con las cosas, deben traerlo cuanto antes”.
Patologías silenciosas
Uno de los riesgos de no acudir a revisiones a tiempo es dejar sin diagnosticar problemas como el ojo vago o ambliopía. Esta patología puede pasar desapercibida en la infancia, pero si no se corrigen antes de los 7 u 8 años, la visión puede quedar afectada de por vida. “Hay defectos que, si no se detectan en la infancia, en la edad adulta ya no tienen solución. Por eso insistimos tanto en la revisión”, ha recordado la especialista.
Miopía
En la práctica diaria, el diagnóstico más habitual en niños es la miopía. “Lo que más veo en consulta son problemas de gafas, sobre todo miopía”, confirma Sagrario. La tendencia es creciente en todo el mundo, y Melilla no es una excepción. Se calcula que en pocas décadas la mitad de la población mundial podría ser miope si no se adoptan medidas preventivas.
El aumento del tiempo en interiores y la reducción de horas de juego al aire libre son factores directamente relacionados con este incremento.
Señales de alerta
Aunque algunos problemas visuales no presentan síntomas claros, hay conductas que deben despertar la atención de los padres. “Si el niño guiña mucho los ojos, si se acerca demasiado a la televisión o a los libros, si hace movimientos extraños con los ojos o los frota con frecuencia. Si evita actividades que requieren esfuerzo visual, si muestra distracción o bajo rendimiento en clase”.
En muchos casos, son los profesores quienes primero detectan las dificultades. “No es raro que los padres traigan al niño porque la profesora les ha dicho que se distrae o no atiende. Y en un alto porcentaje descubrimos que lo que ocurre es que necesita gafas”, ha comentado Sagrario.
Tratamientos y prevención
La solución, en la mayoría de los casos, es sencilla. Gafas y revisiones periódicas. Pero la oftalmóloga insiste en la importancia de los hábitos de estudio y la higiene visual. “El niño debe estudiar en una habitación bien iluminada, sentado correctamente y evitando el uso de dispositivos electrónicos en la oscuridad. También es fundamental limitar el tiempo frente a las pantallas”, ha aconsejado.
Otra medida clave es fomentar el tiempo al aire libre. La exposición a la luz natural y la visión de objetos lejanos ayudan a frenar la progresión de miopía.
Para la especialista, la situación en la ciudad autónoma merece atención. “En Melilla el porcentaje de niños con problemas visuales es alto para la población que hay. Y creo además que está incluso infradiagnosticado. Habría que hacer un llamamiento a los ciudadanos para que traigan a sus hijos a consulta y puedan ser valorados”. Esto refleja una necesidad urgente de concienciación entre las familias.
La alimentación también juega un papel importante en el desarrollo ocular. “Siempre recomiendo una dieta saludable, con frutas, verduras y alimentos ricos en omega-3. Lo que se decía antes de comer zanahorias no es un mito, los nutrientes influyen directamente en la salud visual”, ha asegurado Sagrario.
Cuidar la visión infantil es invertir en el futuro académico y personal de los pequeños. Una revisión a tiempo puede evitar años de dificultades escolares y sociales.
La oftalmóloga Teresa Sagrario lo resume con un mensaje contundente. “Revisar la vista de los niños es fundamental, no solo para detectar problemas, sino también para prevenirlos. Una pequeña detección a tiempo asegura que los pequeños tengan las mismas oportunidades de aprender y desarrollarse sin limitaciones”.








