En Melilla, preguntar si es más dura la cuesta de enero o la de septiembre es como elegir entre susto o muerte. Hay quien dice que todos los meses son enero, que la cuesta empieza suave y se va empinando… hasta que llega septiembre con libros, matrículas y uniformes. Y si encima hay comunión, ¡agárrate que vienen curvas!







