El Ministerio de Cultura ha presentado el Plan de Derechos Culturales 2025-2030, una ambiciosa estrategia nacional que reconoce la cultura como un derecho humano fundamental y establece un marco de acción pública para garantizar su ejercicio efectivo en todo el territorio español. El documento, de más de 200 páginas, recoge 146 medidas concretas y prioriza aquellas zonas del país donde existen mayores desigualdades en el acceso, participación y representación cultural. Melilla ha sido identificada como uno de esos territorios prioritarios, lo que supone una oportunidad clave para fortalecer su tejido cultural y reducir las barreras históricas que han limitado su desarrollo en este ámbito.
El plan, impulsado por la Dirección General de Derechos Culturales, tiene como principal finalidad construir una política cultural inclusiva, participativa y sostenible, que atienda a la diversidad territorial, social y demográfica del país. Para ello, se estructura en cinco grandes prioridades estratégicas: garantizar la democracia cultural; abordar los retos contemporáneos desde la cultura; promover la sostenibilidad e independencia del ecosistema cultural; consolidar los derechos culturales como marco de acción pública; y articular una administración pública comprometida con estos derechos.
La inclusión de Melilla como territorio prioritario se enmarca en la primera línea de acción del plan: eliminación de barreras para la participación cultural. Este eje reconoce que existen factores estructurales —como la renta, la ubicación geográfica, la falta de infraestructuras o la desigualdad de acceso a recursos— que condicionan gravemente la posibilidad de disfrutar de una vida cultural plena. En ese sentido, el Ministerio ha definido una serie de territorios, entre ellos Melilla, en los que se desarrollarán medidas específicas para corregir estas desigualdades y garantizar el ejercicio real y efectivo del derecho a la cultura.
Entre las acciones previstas para estos territorios se encuentran: el impulso de estudios sobre desigualdades en la participación cultural, la implementación de descuentos y gratuidades en equipamientos culturales para colectivos vulnerables, el fomento de la accesibilidad universal en espacios culturales y la creación de programas piloto para fomentar la participación ciudadana en el diseño de las políticas culturales locales. Además, el plan prevé fortalecer los lazos entre cultura y educación, promoviendo la mediación cultural y facilitando el acceso de niños, jóvenes y personas mayores a actividades artísticas y culturales.
La estrategia también contempla la creación de una Red de Puntos de Cultura, que permitirá apoyar proyectos comunitarios, fomentar la innovación cultural y dar visibilidad a las iniciativas ciudadanas que ya operan en el territorio. Esta red estará articulada con entidades locales y se centrará en garantizar que las expresiones culturales de base tengan un lugar en el ecosistema cultural institucional.
Otro de los aspectos destacados del plan es su dimensión transversal: la cultura se concibe no solo como un sector en sí mismo, sino como un factor clave en la mejora de la calidad de vida, el bienestar emocional y social, la sostenibilidad medioambiental y la cohesión democrática. Por ello, el Ministerio ha diseñado una estructura de gobernanza participativa que incluye una Comisión de seguimiento integrada por entidades culturales, un Foro anual de Derechos Culturales y una plataforma digital de consulta ciudadana.
Para territorios como Melilla, este enfoque supone un cambio sustancial. A través de la descentralización de recursos, la visibilización de su riqueza cultural diversa y la creación de mecanismos de participación directa, se busca revertir dinámicas de exclusión y poner en valor las prácticas culturales locales como parte esencial del patrimonio cultural español.
El plan no solo atiende a las condiciones materiales del acceso a la cultura, sino que reivindica el papel activo de la ciudadanía como creadora, gestora y protagonista de la vida cultural. En este contexto, Melilla podrá beneficiarse de líneas específicas de ayuda para proyectos con impacto social, programas de educación artística en escuelas, iniciativas culturales en contextos penitenciarios y el fomento de la igualdad de género, la diversidad lingüística y la inclusión de personas con discapacidad.
Además, se prevé que el Ministerio coordine estas acciones con otros departamentos, como el Ministerio de Derechos Sociales, el Ministerio de Transición Ecológica o el de Educación, para garantizar un enfoque integral que contemple los retos del territorio en todas sus dimensiones.
En definitiva, la inclusión de Melilla como territorio prioritario en el Plan de Derechos Culturales 2025-2030 representa una oportunidad para avanzar hacia un modelo de cultura más justo, accesible y participativo, donde todas las personas, sin excepción, puedan ejercer su derecho a imaginar, crear, compartir y transformar el mundo que las rodea a través de la cultura.








