Los feriantes que participan en la Feria de Melilla 2025 han expresado su satisfacción con el desarrollo del evento y confirman que la ciudad se consolida como un destino atractivo dentro del circuito ferial nacional. Los profesionales consultados destacan tanto la acogida del público como las condiciones de trabajo ofrecidas.
José Manuel Arias, propietario de la caseta multijuego José Manuel Arias, explica que llega a Melilla procedente de Almería. Arias, que forma parte de una empresa familiar que "hace todas las ferias de Almería", destaca que "nos ofrecieron prestarnos un sitio y habíamos venido de prestado" para participar en la feria melillense.
La logística de traslado entre ferias es compleja pero funciona según los profesionales consultados. "Toda mi sobrina y todas las máquinas llegaron a las cinco de la mañana", explica Arias sobre la coordinación necesaria para trasladar las atracciones. "Cuando lleguen de madrugada, intentarán de entrar cuando los dejen", añade, describiendo el proceso habitual de montaje acelerado.
Condiciones de trabajo
Los feriantes valoran positivamente las condiciones ofrecidas en Melilla. La rapidez en el montaje es posible, según explica, porque "hay que preparar, llegas tarde", pero también porque las condiciones del recinto lo permiten.
La diversidad de la oferta es uno de los puntos fuertes según los profesionales. "Hay varios juegos", enumera Arias: "Tienes la multijuego, tienes para tirar las latas, que tienes el premio Legite, puedes llevar lo que quieras. Tienes también los corazones. Estos son tres corazones de diferentes colores". La variedad se extiende también a los premios: "Tienes para llevarte peluches, gufas, tabalones, mitolas, canterías abajo".
Los feriantes observan cambios en el sector que se reflejan también en Melilla. "Hay mucho merchandising también, que eso antes no se veía", señala Arias, describiendo la evolución de la oferta tradicional. Esta adaptación a nuevos productos y demandas forma parte de la profesionalización del sector.
Los vendedores ambulantes también confirman la buena acogida. La comerciante que se identifica como Sonia, aunque "en el trabajo prefiere usar Rosa", explica que es su segundo año consecutivo en Melilla. "Solo viene a Melilla para la feria", confirma, lo que indica la rentabilidad del desplazamiento desde su lugar de residencia.
La intensidad del trabajo ferial queda reflejada en las palabras de los profesionales. "La vida del feriante es un poco... vamos que no, vamos, vámonos", describe Arias la constante movilidad que caracteriza la profesión. "Te estás dando cuenta que has terminado la feria y vamos sin dormir", añade, explicando las exigencias físicas del trabajo.
El descanso es limitado durante la temporada activa. "¿Cuánto se descansa? Descansamos. O descansamos normalmente. Cuando llega el invierno tenemos algún tiempo", explica Arias sobre los períodos de menor actividad que permiten recuperarse de la intensa temporada ferial.
Los feriantes han desarrollado estrategias específicas según su público objetivo. Rosa-Sonia, que vende artículos luminosos, confirma que su especialización funciona: "Venden poco. Para niños", explica sobre sus productos. "¿Para niños nada más?". "Nada más. Los colores", confirma, describiendo una estrategia comercial centrada en un segmento específico.
Valoración de Melilla
Los feriantes consultados expresan una valoración positiva de la ciudad como destino ferial. "¿Cómo te va Melilla? ¿Te gusta?", se pregunta a Rosa-Sonia, quien responde: "Está buena. Muy tranquila. Muy buena gente". Esta percepción contribuye a consolidar la feria como atractiva para los profesionales del sector.
La valoración general de los feriantes confirma el éxito de esta edición y sugiere la consolidación de Melilla como destino atractivo en el circuito ferial, con profesionales que regresan año tras año y otros que se incorporan por primera vez con resultados satisfactorios.








