El Gobierno español sigue sin conseguir que Marruecos acepte el régimen de viajeros propuesto para las fronteras de Ceuta y Melilla, una iniciativa clave para garantizar un tránsito ordenado y legal entre los enclaves españoles y el país vecino. A día de hoy, Rabat continúa sin responder a las propuestas planteadas por Moncloa, mientras las aduanas comerciales permanecen cerradas, lo que agrava la parálisis fronteriza y alimenta la incertidumbre económica y social en ambas ciudades autónomas.
Desde que en abril de 2022 Pedro Sánchez y Mohamed VI anunciaron una nueva etapa de cooperación tras la crisis diplomática por el Sáhara Occidental, el Gobierno ha reiterado en varias ocasiones su compromiso con la "plena normalización" del tránsito de personas y mercancías. Sin embargo, más de tres años después, ese objetivo sigue sin materializarse. Tal como ha publicado el diario La Razón, el Ejecutivo no ha recibido aún una contestación formal por parte de Marruecos sobre el plan de régimen de viajeros, y las conversaciones bilaterales siguen estancadas.
En paralelo, las aduanas comerciales, tanto la nueva de Ceuta como la reactivación de la de Melilla, esta última cerrada unilateralmente por Marruecos en 2018, permanecen inoperativas. Aunque se celebraron varias pruebas piloto entre enero y febrero de 2023 que alimentaron las expectativas de reapertura, lo cierto es que nunca se ha retomado la actividad de forma estable ni regular. “No hay señales reales de avance”, reconocen fuentes diplomáticas citadas por La Razón.
La falta de avances ha generado frustración en las autoridades locales y entre los sectores económicos de ambas ciudades, que dependen en gran medida de la fluidez del tránsito con el país vecino. En el caso de Melilla, la imposibilidad de exportar productos a través de su aduana comercial ha tenido un impacto directo en las pequeñas y medianas empresas, así como en los transportistas y trabajadores fronterizos. A esto se suma la persistente ausencia de una regulación clara del régimen de viajeros, que permitiría a los ciudadanos marroquíes cruzar la frontera con determinados productos sin recurrir al contrabando o a prácticas irregulares.
Según recoge El Faro de Melilla, el silencio de Rabat ha bloqueado cualquier posibilidad de planificación a medio plazo y en la ciudad autónoma reina el escepticismo sobre una reapertura que, de momento, no parece figurar en la agenda prioritaria del reino alauí. Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores insiste en que se mantienen “contactos diplomáticos discretos” para seguir trabajando en la normalización fronteriza, pero evita ofrecer fechas concretas o detalles sobre el estado real de las negociaciones.
El encuentro entre el ministro José Manuel Albares y su homólogo marroquí en el marco de la Asamblea General de la ONU tampoco ha permitido desbloquear la situación. Aunque oficialmente se reiteró la “buena sintonía” entre ambos países, no se anunciaron avances tangibles. A ojos de muchos observadores, el Gobierno español ha sido demasiado complaciente con Rabat, sin exigir contraprestaciones claras a los compromisos asumidos en 2022.
El problema no es nuevo. Desde el cierre unilateral de la aduana de Melilla en agosto de 2018, la ciudad vive una situación de asfixia comercial que no se ha revertido. Las esperanzas depositadas en la “nueva etapa” abierta en 2022 se desvanecen a medida que pasan los meses sin resultados. La falta de presión efectiva por parte del Ejecutivo español, sumada a la ambigüedad estratégica de Marruecos respecto a Ceuta y Melilla, ha generado un escenario de bloqueo en el que ni las aduanas ni el régimen de viajeros avanzan.
A día de hoy, no hay indicios de que la reapertura sea inminente. El tiempo corre en contra de los intereses de Ceuta y Melilla, mientras Moncloa insiste en una vía diplomática que, por el momento, no ha dado frutos visibles. La frontera sigue cerrada para las mercancías, y la propuesta del régimen de viajeros continúa ignorada. Y con cada día que pasa sin respuesta, la frustración en ambas ciudades crece.









Primero fue el mantenerte el polígono la calle marcarlo el centro las naves de la frontera y saben quien queda por desaparecer el puerto
LO MAS LÓGICO Y SENSATO ES QUE CUANDO UN PUEBLO SE EMPOBRECE, CÓMO PUEDEN SEGUIR LOS POLÍTICOS Y DEMAS PERSONAL DE LA COFRADIA COBRANDO EL MISMO PASTIZAL?