El aire de la feria de Melilla se mueve al ritmo de guitarras, cajones y unas voces muy conocidas. Entre la música de fondo, el murmullo de la gente y el olor a frituras típicas de caseta, Los Soniketes marcan el pulso de estas fiestas. Para ellos, tocar aquí no son solo unos conciertos más, sino un reencuentro con su ciudad, con el público que los ha seguido desde que empezaron hace más de diez años.
“Hay una expresión que dice que nadie es profeta en su tierra, pero nosotros sí lo somos. Cada vez que subimos al escenario sentimos que la gente nos arropa”, dice Juanma González, voz del grupo y uno de sus fundadores.
Una semana de actuaciones
El sábado 30 de agosto empezaron con intensidad. A las 23:00 horas llenaron la caseta La Gaviota, y apenas una hora y media después, a las 00:30 horas, se trasladaron a la caseta Aragón. Cada escenario tenía su propio pulso, pero la energía era la misma. Gente cantando, aplaudiendo y bailando al compás de cada canción.
El domingo 31 volvieron a La Gaviota a las 16:30 horas. El sol de tarde entraba por la carpa y la música se mezclaba con las risas y el sonido de vasos chocando. González lo recuerda así. “La gente se lo pasó muy bien, disfrutaron mucho. Eso es lo que buscamos”.
Hoy, lunes 1 de septiembre será el turno del H.M. Puerto a las 21:00 horas, con un concierto organizado por la Consejería de Participación Ciudadana. El martes 2, tocarán en la caseta de la Federación de Baloncesto, a las 16:30 horas.
Tras un descanso el miércoles, regresan el jueves 4 a la Casa del Mar, a las 16:30 horas. Un espacio que aunque no está en el recinto ferial forma parte de la dinámica de la feria. El viernes 5 cierran el ciclo en la caseta del Aragón, también a las 16:30 horas.
El fin de semana de cierre no habrá actuaciones por parte de 'Los Soniketes'. “Tenemos una boda gitana en la familia y yo soy el padrino. Por eso no cogimos contratos para esos días”, explica González.
Ocho músicos
Sobre el escenario, Los Soniketes son ocho. Ginés Carmona en el cajón flamenco, Emilio Moreno a la batería, Francisco Carmona a la guitarra flamenca y Agustín ‘El Chino’ al teclado y la voz. Rafa Teruel al bajo, y las voces principales de María José Carmona, Mariano Moreno y Juanma González.
Los conciertos duran alrededor de una hora y media. A veces van seguidos, otras en dos pases, según lo que pida la caseta. Pero siempre con la misma intensidad.
El repertorio mezcla flamenquito con versiones que todo el mundo reconoce. Canciones como 'La cachimba', 'El legionario' o 'Un ramito de violetas' hacen que la gente cante y baile. “Si no las llevamos en el programa, nos las piden”, dice González.
Ni el calor, ni el ruido, ni la multitud frena al grupo y tampoco al público. “Nos ponen ventiladores, sudamos, pero estamos acostumbrados. Forma parte de vivir la feria”, explica.
De Arte Calé a Los Soniketes
La historia del grupo empezó en 1997 con Arte Calé, un proyecto juvenil que recorrió la ciudad y sus casetas. Con los años, algunos miembros se marcharon y el grupo se disolvió.
En 2012 llegó la oportunidad de renacer. La Viceconsejería de Festejos propuso grabar un disco con artistas locales. “Me llamaron para la parte flamenca. No teníamos grupo, así que reuní a unos compañeros. Gustó tanto que decidimos seguir adelante. Así nacieron Los Soniketes”, recuerda González.
El nombre viene de soniquete, palabra que en flamenco significa compás y ritmo. Cambiaron la “q” por una “k” y el resultado fue un sello propio. Aunque la mayoría de sus temas son versiones, también han creado canciones propias, como Cuando yo beso tus labios.
La feria coincide con días de mucho trabajo para González, que además de cantar trabaja en la Consejería de Festejos. “Es mucho cansancio. No es solo tocar en la feria, también la preparación de antes. Pero lo hacemos con gusto, porque es para nuestra gente”, dice.
Después de la feria, el grupo prepara su participación en el Día de Melilla, en la Plaza de las Culturas. Habrá food trucks y conciertos. Entre los artistas confirmados están Pitingo y Siempre Así, además de Los Soniketes.
Una invitación a vivir la feria
Los Soniketes invitan a los melillenses a acercarse a sus conciertos. “Entendemos que no todo el mundo puede bajar todos los días, pero quien venga que disfrute, que cante, que baile y que se olvide de los problemas. Estas son nuestras fiestas más grandes y hay que aprovecharlas”, ha concluido González.
En cada caseta, en cada escenario, los Soniketes convierten la música en un encuentro para pasarlo bien. La feria no sería lo mismo sin ellos, y ellos no serían lo mismo sin la ciudad que los vio nacer. Esta semana, Melilla canta con ellos.








