Prepárense para una historia que tiene todos los ingredientes de un culebrón familiar español: amor, negocios, despedidas emotivas y, por supuesto, la promesa de una secuela. Porque en España, está claro, hasta los chiringuitos tienen su temporada 2.
María Mendoza, cantante melillense y, según parece, el único miembro de la familia que no gestiona directamente el Soul Beach, será la encargada, el viernes, de echar el cierre musical al emblemático local de la playa de los Cárabos. Y cuando digo "familiar", no es una metáfora: estamos hablando de sus dos cuñados y su pareja. Vamos, que las reuniones de Navidad en casa de los Mendoza deben ser toda una experiencia empresarial.
Con esa transparencia que tanto agradecemos en los tiempos que corren, María no se anda con rodeos: "Tengo un vínculo muy estrecho con el Soul Beach, puesto que los que lo llevan son mi familia". Efectivamente, querida María, cuando tu novio y tus cuñados son tus productores, el vínculo es, digamos, inquebrantable. O al menos hasta que llegue la declaración de la renta.
La artista explica con una sinceridad casi conmovedora cómo funciona este entramado de intereses mutuos: "Hemos trabajado mucho gracias a la unión entre su empresa y mi nombre, y gracias a ello muchas de mis producciones han salido adelante". Traducido del melillense al castellano: cuando el amor y los negocios van de la mano, las galas salen solas.
Pero no se emocionen demasiado, porque según María, esto no es un adiós sino un "hasta luego; que tenemos planes". "Como yo digo, no es el comienzo, porque es el principio de una unión que hemos hecho, y aunque el Soul cierre, nuestros proyectos siguen adelante".
Y aquí llega lo mejor, señores: mientras cierra el chiringuito, ya tienen lista "Dibulandia 2, La maldición de los villanos". Porque en este país, hasta las despedidas vienen con tráiler de la próxima temporada.
María desgrana con una honestidad casi matemática la naturaleza de su colaboración: "Ha sido recíproco: yo les he dado a ellos y ellos me han dado a mí mucho trabajo, y yo también les he llevado mucha gente al Soul". Vamos, que han conseguido lo que muchas empresas familiares sueñan: que todos coman del mismo plato sin tirarse los cubiertos a la cabeza.
Para el gran final han montado un programa que incluye a Sarapín, el jueves, a María el viernes "cerrando todas las actuaciones musicales", y a Pablo Carbonell el sábado como broche de oro. Porque si vas a cerrar un chiringuito después de 15 años, al menos que sea con un cómico de los buenos.
La artista define su actuación como "una pequeña gala de despedida" donde hará "un repaso por varios de los espectáculos y de las cosas que he hecho con ellos", incluyendo "tanto a Dibulandia como Grandiosa". Un greatest hits familiar, vamos.
Moraleja para emprendedores
Así que ya lo saben, queridos oyentes: si quieren montar un negocio familiar exitoso, asegúrense de que alguien de la familia sepa cantar. Y si van a cerrar, háganlo con estilo, con lágrimas en los ojos y con la secuela ya en producción.
Porque como dice María con esa sabiduría popular que tanto nos gusta: "Es una forma de agradecerles y una forma también de cerrar una etapa". El Soul Beach cierra, pero Dibulandia 2 está al caer.
En España, ni los chiringuitos mueren: solo hacen como las series de éxito y se reinventan para la siguiente temporada.








