La Ciudad Autónoma de Melilla se prepara para dar un paso significativo en materia de bienestar animal con la próxima instalación de una incineradora y un columbario público para mascotas, tal y como anunció recientemente el vicepresidente Miguel Marín. El proyecto, que responde a una demanda social creciente, busca ofrecer a las familias melillenses la posibilidad de despedir a sus animales de compañía de manera digna, aliviar el duelo que provoca su pérdida y garantizar un servicio accesible para todos.
En España, las mascotas son cada vez más protagonistas en la vida de las familias. Según datos de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC), actualmente hay más de 13 millones de animales registrados en el país, un 40% más que hace cinco años. De ellos, el 92% son perros, el 6% gatos y el resto pertenece a otras especies. Este fenómeno refleja un cambio social profundo: hay más animales de compañía que niños menores de 15 años y, en muchos hogares, ocupan un lugar central como miembros de pleno derecho.
En Melilla, las cifras también hablan por sí solas. Cada año se vacunan alrededor de 6.000 animales de compañía, lo que se traduce en que entre un 35% y un 40% de las familias poseen mascotas registradas. Sin embargo, se estima que el número real es mayor, ya que existen muchos animales sin registro oficial.
La pérdida de una mascota supone para sus dueños un dolor comparable al que se siente por un ser humano cercano. El vínculo afectivo, construido a lo largo de años de convivencia, convierte la despedida en un momento difícil y, en muchos casos, traumático. Expertos en bienestar animal coinciden en que la falta de rituales funerarios para los animales dificulta la elaboración del duelo, generando sentimientos de vacío y culpa en los propietarios.
Creación del cementerio
En este contexto, la creación de una incineradora y un columbario público en Melilla se percibe como una medida clave para facilitar a las familias un lugar donde honrar la memoria de sus mascotas. “Es una de las mejores noticias y más esperadas”, señaló un especialista en bienestar animal consultado por El Faro. “Dará la tranquilidad de sentir que nuestros compañeros de cuatro patas han tenido una despedida digna, con la posibilidad de conservar sus cenizas en casa o disponer de un espacio donde rendirles homenaje”.
La novedad radica en que se tratará de una instalación pública, algo poco frecuente en España. Actualmente, solo Madrid y Málaga cuentan con servicios similares, mientras que la mayoría de las incineradoras son privadas y con tarifas elevadas. El coste medio de incinerar un animal de seis kilos puede rondar los 150 euros, sin contar gastos adicionales, lo que dificulta el acceso a muchas familias. En Melilla, la gestión pública reducirá notablemente estos costes y la administración local prevé bonificaciones para determinados colectivos.
Entre las propuestas que se barajan figura la posibilidad de que familias con recursos limitados puedan recibir las cenizas de sus mascotas sin coste alguno, así como extender esta medida a ONGs y asociaciones protectoras que cuidan de animales abandonados durante años. De confirmarse, estas facilidades reforzarían el carácter social del proyecto.
Escuchar a los vecinos
El anuncio también tiene una lectura política. El plan estaba contemplado en el programa electoral del Partido Popular para las elecciones de 2019, pero no pudo llevarse a cabo al no gobernar la formación entonces. Con la llegada del PP al Ejecutivo local, el compromiso se ha recuperado y está próximo a convertirse en realidad. “Es esencial escuchar a los vecinos y dar respuesta a sus demandas”, subrayó la fuente consultada, recordando que de haberse ejecutado antes, “muchas familias tendrían ya las cenizas de sus mascotas y su lugar de homenaje”.
Más allá de lo profesional y lo político, la iniciativa tiene un fuerte componente emocional. El testimonio de la misma fuente lo refleja con claridad: una lista de nombres —Carmen, Kiko, Connor, Peter, Tyson, Simba, Kodac, Marcus, Melocotoncito— que corresponde a mascotas que marcaron su vida y que ya no están. Algunos fueron animales propios, otros, compañeros de trabajo en tareas de rescate o en asociaciones. Cada pérdida dejó una huella imborrable.
“Para mí significa una liberación, un descanso saber que cuando esto esté funcionando podré dormir en paz. Durante años he recibido llamadas de personas preguntando qué hacer cuando fallece su mascota, y aquí no teníamos ninguna opción digna. Es un peso que he llevado mucho tiempo”, expresó.
El sentimiento de alivio es compartido por muchos melillenses que han tenido que afrontar la despedida de sus mascotas sin un lugar específico donde hacerlo. La instalación del columbario no solo ofrecerá una solución práctica, sino que aportará un valor simbólico importante: reconocer oficialmente que los animales de compañía forman parte de las familias y merecen un trato respetuoso incluso después de su muerte.
La medida sitúa a Melilla en una posición destacada dentro de las políticas públicas de bienestar animal en España. Además de su impacto directo en la vida de los ciudadanos, el proyecto refleja una sensibilidad creciente hacia la protección y cuidado de los animales, un ámbito que gana cada vez más relevancia social.
“Cuando las cosas son buenas y se hacen bien solo por el interés general, hay que levantarse y aplaudir, las haga quien las haga”, concluyó el especialista, en una valoración que resume el espíritu de una iniciativa destinada a mejorar la vida y la despedida de miles de mascotas y sus familias en la ciudad.









Ojalá sea verdad,porque siempre nos regalan los oídos con sus intenciones y al final se queda en nada. Es muy necesaria para los que tenemos mascotas en nuestras casas y sufrimos mucho cuando sabemos que si no tenemos una alternativa de incineradora o cementerio, nuestra mascota acaba en la de basura. Esperaremos esperanzados que en breve esté operativo y que funcione para dar una despedida digna a nuestros animales