La Ensenada de los Galápagos fue ayer el escenario del arranque de la primera edición de Música y Mar, una cita que ha dado visibilidad al talento local y que marcó también la primera comparecencia pública de Sara Ouchen como organizadora del Festival de Música y Mar. Con un discurso claro y constructivo, Ouchen agradeció el apoyo institucional y pidió que la música local tenga presencia en la agenda cultural durante todo el año.
El Festival Música y Mar arrancó anoche con un despliegue de música y compromiso institucional en favor del talento local. Apenas unas horas después, Sara Ouchen tomó la palabra por primera vez en su nuevo cargo para defender una mayor continuidad y presencia de la música melillense en la programación cultural.
“Estamos felices de que la Ciudad Autónoma haya apostado por nosotros. En Melilla hay más de veinte grupos de altísimo nivel, artistas que actúan en toda la península y que también merecen un lugar aquí, en su casa”, afirmó.
La organizadora alude a que Melilla reúne a músicos de estilos muy diversos —del pop y el rock al flamenco o el jazz— y trabaja para aumentar su proyección y generar oportunidades más allá de la temporada estival. “Queremos que Melilla escuche a sus artistas todo el año. No solo en fiestas, no solo en verano. La cultura local es variada, cercana y de gran calidad, y debemos disfrutarla de forma continua”, subrayó.
Más música y menos barreras
Ouchen abordó también uno de los retos que afrontan los músicos: las restricciones para actuar en locales privados.“Muchos hosteleros quieren programar música, pero la legislación lo dificulta. Vamos a trabajar con las áreas competentes para buscar una solución. La intención existe por ambas partes; solo tenemos que encontrar el encaje legal”.
En este sentido, anunció que, tras el verano y las fiestas patronales, retomará las conversaciones con la Ciudad Autónoma y con Medio Ambiente para explorar modificaciones que permitan compatibilizar la actividad musical con la normativa vigente.
La organizadora valoró el festival Música y Mar como un escaparate privilegiado para los artistas locales gracias a escenarios emblemáticos como la Alcazaba o la Ensenada de los Galápagos. “Es un ejemplo de lo que se consigue cuando se confía en los artistas melillenses. Queremos ampliar el abanico de géneros, dar cabida a propuestas emergentes y acercar la música al público en todos los rincones de la ciudad”, destacó.
Ouchen cerró su intervención con un mensaje de optimismo y compromiso: “Aquí hay talento de sobra y muchas ganas de trabajar. Solo necesitamos más escenarios donde sonar”.
Su primera comparecencia, apenas horas después de la inauguración del festival, marca el inicio de una etapa con un interlocutor activo y constructivo para reforzar el papel de la música en la vida cultural de Melilla durante todo el año.








