En la segunda intervención del pleno celebrado hoy, el diputado de Coalición por Melilla (CpM), Emilio Guerra, ha centrado su intervención en la necesidad de transitar desde un modelo de valorización energética de residuos, basado en la incineración, hacia un sistema estructurado en los principios de la economía circular. Guerra ha subrayado que la gestión de residuos urbanos es un elemento clave en la política medioambiental tanto en la Unión Europea como en España y que la normativa vigente se orienta a minimizar su impacto ambiental, proteger la salud humana y fomentar un entorno más sostenible.
Durante su intervención, Guerra ha recordado que la Ley 7/2022 no debe interpretarse como una mera norma sectorial, sino como una herramienta de transformación estructural, que involucra dimensiones ecológicas, económicas y culturales. En el caso específico de Melilla, donde la planta de valorización energética presenta, según CpM, déficits en separación y reciclaje, la ley exige un replanteamiento integral. Emilio Guerra ha hecho hincapié en que la planificación, fiscalización y gobernanza de los residuos deben fundamentarse en la corresponsabilidad institucional.
El diputado de CpM ha defendido que el actual modelo de gestión debe evolucionar en línea con la jerarquía europea de residuos, recogida en la Directiva Marco de Residuos de 2008 (modificada en 2018), que establece un orden claro: prevención, preparación para la reutilización, reciclaje, valorización energética y, en última instancia, eliminación. Guerra ha señalado que la valorización energética (por medio de la incineración) ocupa un lugar bajo en esa jerarquía, situándose apenas un escalón por encima del vertido en vertederos.
Guerra ha reconocido que en Melilla se han realizado avances institucionales para mejorar el sistema de gestión, pero ha insistido en que el modelo actual debe reorientarse hacia opciones más sostenibles. "La valorización energética ha sido funcional en un contexto insular limitado en alternativas logísticas y de eliminación, pero debe transitar hacia modelos más respetuosos con el entorno y alineados con los objetivos europeos", ha afirmado.
También ha hecho referencia al papel crucial de la planta de Melilla debido a las características geográficas del territorio, donde el espacio físico para la gestión de residuos es limitado. No obstante, ha recordado que ese impedimento no debe obstaculizar el desarrollo de políticas centradas en la reutilización y el reciclaje, tal y como ha advertido la Comisión Europea. "Es imprescindible alcanzar, como mínimo, una tasa de reciclaje del 30% para el año 2030".
Para CpM, el camino hacia la economía circular implica la adopción de un enfoque escalonado. Emilio Guerra ha propuesto reducir progresivamente la dependencia de la incineración en favor de métodos como la prevención, la reutilización, el reciclaje y el compostaje, en consonancia con la Estrategia Española de Economía Circular y el Pacto Verde Europeo. En este sentido, ha pedido al Gobierno que informe sobre su propuesta estratégica y los plazos previstos para su implementación.
En respuesta, el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura, ha defendido que la política actual ya está orientada hacia una economía circular. Ha subrayado que el modelo en vigor prioriza la prevención, la reutilización y el reciclaje, tal como marca la normativa europea. "Nuestra política de residuos y sostenibilidad se basa en el uso eficiente de los recursos, en evitar el desperdicio y en aprovechar los materiales a lo largo de su ciclo vital", ha explicado Ventura.
El consejero ha enumerado varias actuaciones ya ejecutadas que, según dijo, refuerzan este compromiso. Un nuevo contrato de gestión de residuos con indicadores ambientales específicos, la operatividad plena de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, la instalación de una trituradora para residuos voluminosos en el Punto Limpio y la puesta en marcha de una planta específica para el tratamiento de envases ligeros.
Además, ha adelantado que se están desarrollando proyectos como la digitalización del ciclo de residuos, la renovación de maquinaria de limpieza con tecnologías más sostenibles y la implementación de contenedores inteligentes con sistemas de apertura por tarjeta ciudadana. “Estamos avanzando hacia un modelo moderno, eficiente y sostenible”, ha sostenido.
No obstante, CpM ha insistido en que todos esos avances deben formar parte de una estrategia clara de abandono paulatino del modelo de incineración. “La valorización energética no puede convertirse en un fin en sí mismo, sino que debe ser una solución transitoria mientras se fortalecen los mecanismos superiores de la jerarquía de residuos”, ha concluido Guerra.








