La Oficina de Extranjería de Melilla vive una situación crítica. A pesar de estar convocados a una huelga en todo el país por uno de los sindicatos mayoritarios de España, los 23 trabajadores de la delegación melillense han optado por no secundar el paro de dos horas previsto para este pasado lunes. El motivo: evitar que el colapso del servicio, ya extremo, empeore aún más.
Fuentes sindicales han informado a EFE que la plantilla renunció al derecho a huelga por sentido de responsabilidad, dadas las enormes demoras acumuladas y la presión diaria a la que están sometidos. La oficina, que debería contar con 30 trabajadores, actualmente funciona con solo 23, debido a bajas médicas, permisos y la falta de reposición de plazas.
Durante 2024, este servicio resolvió 4.637 expedientes. Eso supone una media de más de 200 por trabajador, una cifra que supera ampliamente los estándares habituales y que refleja la saturación que sufre este departamento en una ciudad con una alta demanda de trámites migratorios. “La acumulación de expedientes mantiene a muchas personas en situación de irregularidad administrativa, con todas las consecuencias que eso implica”, denuncian desde la plantilla.
El pasado jueves, los mismos trabajadores que este lunes decidieron no parar, sí participaron en una concentración frente a la sede para exigir refuerzos de personal. Aseguran que llevan meses advirtiendo de que la carga laboral es insoportable y que la falta de recursos humanos pone en peligro no solo su salud mental, sino también los derechos de los usuarios, especialmente personas extranjeras en situación vulnerable.
Mientras tanto, en el resto del país, cientos de empleados de Extranjería sí ejercieron su derecho a huelga. Según datos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, el seguimiento fue del 24,43 % entre los 1.523 efectivos del sistema nacional. Desde el sindicato convocante, sin embargo, elevan ese porcentaje por encima del 50 % entre los 1.344 convocados, especialmente durante el horario de paro, de 12:30 a 14:30.
Nueva Ley de Extranjería
La jornada de movilización no es casual. Coincide con la víspera de la entrada en vigor del nuevo reglamento de extranjería, que comienza a aplicarse este miércoles 21 de mayo. Esta normativa introduce importantes novedades, como la creación de nuevas categorías de arraigo, lo que incrementará notablemente la demanda de atención y tramitación en las oficinas del sistema.
En Melilla, esta perspectiva genera inquietud. Si el sistema ya está colapsado con la legislación vigente, las previsiones apuntan a un posible desbordamiento del servicio en las próximas semanas, en la medida en que aumenten las solicitudes y consultas derivadas de las modificaciones normativas.
Ante esta situación, el Colegio de Abogados de Melilla ha convocado una jornada de estudio para analizar el impacto local de la nueva ley. En el evento, previsto para esta semana, participarán juristas, expertos en extranjería y representantes institucionales, que evaluarán el alcance de las reformas y sus implicaciones en una ciudad que, por su posición geográfica y su realidad demográfica, enfrenta retos singulares.
La preocupación es compartida por los propios trabajadores, quienes consideran que las instituciones deben actuar con urgencia. “La solución no puede recaer en nuestra buena voluntad. Hacen falta decisiones políticas y refuerzos efectivos. No se puede gestionar una frontera exterior de la Unión Europea con medios de una oficina de barrio”, lamenta un funcionario que prefiere no dar su nombre.
Por ahora, en Melilla no se ha parado el reloj de los expedientes. Pero cada día que pasa sin una respuesta desde Madrid es un día más de colapso para un servicio esencial que sostiene, en gran medida, los derechos de miles de personas.








