Melilla vivió este martes por la noche una de sus ceremonias más emblemáticas con el arriado mensual de la bandera nacional, trasladado en esta ocasión al barrio del Tesorillo. La Comandancia General de Melilla organizó el acto con motivo del 181º aniversario de la fundación de la Guardia Civil, y eligió como escenario la Plaza Martín de Córdoba, ubicada frente a la Comandancia del Instituto Armado, para rendir homenaje a esta institución clave en la historia y la seguridad de la ciudad.
El evento comenzó a las 21:00 horas y congregó a numerosos vecinos, autoridades civiles y mandos militares. El comandante general de Melilla, Luis Cortés Delgado, presidió el acto, en el que participaron diferentes unidades del Regimiento de Caballería “Alcántara” nº 10. La unidad formó con su Escuadra de Gastadores, Banda de Guerra y una Sección de Honores, así como la Unidad de Música de la Comandancia General (COMGEMEL) y los guiones de las principales unidades militares de la plaza.
Este acto solemne, que forma parte del calendario mensual de ceremonias institucionales organizadas por el Ejército en Melilla, se trasladó en esta ocasión desde su ubicación habitual, la Plaza Pedro Segura, al corazón del Tesorillo, un barrio con fuerte arraigo social y simbólico en la ciudad. La elección del enclave responde al objetivo de acercar este tipo de actos a diferentes zonas de la ciudad, reforzando así el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la ciudadanía.
La Comandancia General invitó públicamente a todos los melillenses a asistir al acto, que sirvió no solo para rendir homenaje a la bandera nacional, sino también para destacar el papel histórico y actual de la Guardia Civil en la protección y servicio a la comunidad.
Con 181 años de existencia, el cuerpo ha estado presente en momentos decisivos de la historia española y tiene una relación estrecha con Melilla, donde desarrolla funciones clave en seguridad ciudadana, fronteras, tráfico y vigilancia marítima, entre otras.
Continuidad y simbolismo
Este tipo de actos se han ido consolidando en los últimos años como una tradición mensual que, más allá de su dimensión protocolaria, tiene una clara vocación de fortalecimiento institucional y de presencia en la vida pública local. En palabras de los organizadores, su finalidad es “compartir con los ciudadanos el respeto a los símbolos nacionales y rendir homenaje a quienes sirven y han servido a España desde las Fuerzas Armadas”.
La ceremonia de mayo se produce apenas dos meses después del arriado de bandera extraordinario celebrado en marzo, con motivo del 250 aniversario del Levantamiento del Sitio que sufrió Melilla en 1775. Aquel acto tuvo un carácter excepcional y contó con una cuidada escenificación histórica, reforzando el componente pedagógico y emocional de estas ceremonias castrenses. Ambos eventos han contribuido a consolidar una línea de acción institucional que busca integrar el ceremonial militar con la historia local y la participación ciudadana.
Participación vecinal
Entre los asistentes al acto celebrado en el Tesorillo se encontraban representantes de la Asociación de Vecinos del barrio, así como familias y residentes que respondieron a la invitación de la Comandancia General. La presencia ciudadana, que ha ido creciendo progresivamente en estos actos, pone de manifiesto el interés que despiertan entre la población y la valoración positiva de estas iniciativas de apertura institucional.
Además de su valor simbólico, este tipo de actos ofrecen a la ciudadanía la oportunidad de conocer más de cerca el trabajo y la estructura de las unidades militares destacadas en Melilla. La participación de la música militar, las formaciones de gala y la solemnidad del protocolo añaden un componente ceremonial que refuerza el sentimiento de respeto y unidad.
Se repetirá mes a mes
Desde la Comandancia General han reiterado su intención de mantener la regularidad mensual de estos actos, continuando su celebración tanto en su emplazamiento tradicional como en otros puntos emblemáticos de la ciudad. La finalidad es dar visibilidad a las Fuerzas Armadas, fomentar la memoria histórica, reforzar el vínculo cívico-militar y hacer partícipes a los melillenses de ceremonias que forman parte de la identidad institucional del país.
Con esta iniciativa, Melilla afianza una tradición que combina solemnidad, pedagogía y comunidad. El arriado de bandera, más allá de su valor simbólico, se ha convertido ya en una cita mensual esperada por muchos, que reconoce el papel de las instituciones y refuerza el compromiso compartido con los valores constitucionales y la historia común.








