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Dedicado a los trepas

Hace poco le pregunté a un camarero el motivo de llamarle con ese nombre tan característico, y su contestación fue que era por la gente que pasaba por allí en los años 40 con hambre

por Juan J. Aranda
27/12/2023 06:55 CET
Dedicado a los trepas

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EN la antigua Ctra. del Colmenar, en los Montes de Málaga, existen varios restaurantes, de las llamadas “Ventas”, como las había en Melilla en las primeras décadas del pasado siglo. Uno de ellos es “El Trepaollas”. Hace poco le pregunté a un camarero el motivo de llamarle con ese nombre tan característico, y su contestación fue que era por la gente que pasaba por allí en los años 40 con hambre, pareciendo que “trepaban por una olla para comer lo que fuera”. También, como saben, si observan a alguien que se arrastra, para conseguir lo que busca, hace igual que el clásico “trepa”: adopta la misma posición como cuando se escala una pared, pero en este caso es por el suelo, o sea, arrastrándose. A éstos yo les llamo: “Trepamedallas” y “Trepafotos”, o más bien, “Figurones de Ojaneta”, con ridículas pretensiones, hijos de la vanidad, que para el caso es lo mismo.

Y ahondando un poquito, saben que el que copia un artículo se le dice que es un plagio, si lo hace de un libro es una tesina, y si es de varios libros, es una tesis doctoral. Yo quisiera que catalogaran el trabajo, con datos inéditos, que un historiógrafo de prestigio, historiador aficionado, ha llevado a cabo, minuciosamente, durante más de 40 años, sobre la Iglesia del Sagrado Corazón, y de los demás templos de la ciudad, que hace poco en su 1º Centenario nadie, absolutamente nadie, de los que han realizado el evento, han referido su autoria. Bueno, en honor a la verdad, solamente la señora, Doctora en Historia, que impartió una conferencia magistral sobre el Sgdo. Corazón, sí que le agradeció en público sus valiosas aportaciones, sin ninguneo; porque eso es lo que se le distingue a este hombre, que da mucho, y pocas veces recibe nada a cambio. En este caso sí.

Igualmente debo decir que no son 400 años de la Iglesia del Pueblo, sino más de 500 los que lleva en pie. Porque si en 1498: “...Un cuento de maravedises en las labores de la Iglesia de ¿Ntra, Sra. de la Encarnación?...”. (Existía un lienzo pintado al óleo con esta advocación. Foto Antonio Bravo).

También en 13.04.1498, en el Asiento de Alcalá, se dice: “...Otrosí, ha de tener el dicho Duque dos clérigos para que sirvan y digan misa en la dha. Cibdad. A razón de 15 maravedís por día”. Total 15x2x360:10.800 maravedís. Y este historiógrafo se pregunta: si el año tiene 365 días, ¿Por qué se multiplica por 360 días?.

A todo esto creo que sería igual que los que están frititos por salir en los “papeles”, sin aportar nada, como los clásicos “Figurones de Ojana”, “Trepamedallas” o “Trepafotos”. ¿Son “plagio”, “tesina”, o “doctorado”?. Pienso como los antiguos visitantes de “El Trepaollas”, en los Montes de Málaga, que se comían gratis una montaña de papas fritas con dos huevos y pimientos, un trozo de lomo adobado, como mi puño, en manteca “colorá”, y una jícara de barro, con vino de los Montes. Estos lo hacen por la cara, (copia y pega), pero con sumo cuidado en descubrir si el autor, con su buen humor, ha introducido un gazapo en los textos.

Creo que cavilo bien, que la gran mayoría de la información que existe sobre el Sgdo. Corazón, se lo debemos a ese historiador aficionado, que nadie menciona, pero que todo el mundo conoce en Melilla, por su buen hacer sobre la Historia militar, política y religiosa, de la ciudad; porque gracias a él, como “experto en iglesias, santos, vírgenes y beatas”, ese equipo que “... lleva tiempo trabajando en recopilar toda la información posible sobre la Iglesia…”, sí que se merece que los visitantes de esa exposición en su interior, puedan leer su nombre; porque se lo merece, aunque a él no le agraden esas menciones.

Y finalmente debo decir que el trabajo sobre el Centenario del Sgdo. Corazón, ya estaba terminado desde 2017, a petición hecha, por el Obispo Emérito, D. Ramón Buxarrais, a ese “historiador aficionado”; cosa que éste cumplió, muy gustoso, a rajatabla, y ahí la tienen: “vivita y coleando”.

Tags: Colaboración

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