José Miguel Tasende, diputado local y presidente de Vox en Melilla
Vox ha alertado de un colapso estructural del ciclo integral del agua en Melilla, una situación que, según la formación, no puede considerarse puntual ni coyuntural, sino el resultado directo de "décadas de mala gestión política, ausencia de planificación a largo plazo y falta de inversiones estructurales". Así lo ha denunciado el diputado y presidente de Vox Melilla, José Miguel Tasende, quien ha advertido de la gravedad de un problema que afecta a un servicio básico esencial para la ciudadanía.
Desde Vox se subraya que la crisis del agua en la ciudad incide no solo en la cantidad disponible, sino también en la calidad y la continuidad del suministro diario. A juicio del partido, las políticas hídricas desarrolladas durante años han evidenciado un fracaso que hoy se traduce en infraestructuras obsoletas y un sistema incapaz de responder con garantías a las necesidades actuales.
Uno de los datos que Vox considera más alarmantes es el elevado consumo registrado en Melilla, cifrado en unos 400 litros por habitante y día, una cantidad muy superior a la media nacional, situada en torno a los 260 litros. Según Tasende, esta diferencia no se explica por un mayor gasto doméstico, sino por las pérdidas masivas de agua provocadas por una red de abastecimiento antigua, deteriorada y sin una renovación integral planificada.
El dirigente de Vox ha señalado que el problema no reside en el comportamiento de los ciudadanos, sino en un sistema que pierde agua de forma constante debido al mal estado de las conducciones. Desde la formación se denuncia que esta situación se mantiene desde hace años sin que se haya afrontado una solución estructural.
En cuanto al saneamiento, Vox describe un escenario igualmente preocupante. La Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) se ve desbordada cada vez que se producen episodios de lluvia, debido a que en gran parte de la ciudad no existe una separación efectiva entre las aguas pluviales y las residuales. Esta circunstancia provoca alivios y desbordamientos que derivan en episodios de contaminación.
La formación también ha denunciado la existencia de conducciones de aguas residuales que vierten directamente al mar dentro de las aguas interiores de Melilla. Vox considera inaceptable esta realidad por el impacto negativo que genera sobre el medio ambiente, la salud pública y la imagen de la ciudad.
A este escenario se suma la dependencia de los acuíferos subterráneos, de los que procede aproximadamente el 40 % del agua consumida en Melilla. Según Vox, la sobreexplotación de estos recursos está provocando una salinización progresiva por la entrada de agua marina, lo que pone en riesgo un recurso estratégico que debería ser preservado.
Tasende ha advertido de que la gestión del agua no puede seguir basándose en parches, improvisación o propaganda, insistiendo en que Melilla se enfrenta a un problema estructural que exige soluciones estructurales. En este sentido, Vox reclama inversiones decididas para modernizar las redes de abastecimiento y saneamiento, así como una planificación a largo plazo alineada con los objetivos nacionales y el uso eficaz de los fondos europeos disponibles.
Desde Vox Melilla han reiterado que continuarán fiscalizando cada decisión y cada euro destinado al ciclo integral del agua, reclamando transparencia y soluciones reales ante una problemática que, según la formación, condiciona el bienestar, el desarrollo y el futuro de la ciudad.
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