Esta semana arranca el mes sagrado de Ramadán, un periodo dedicado a la oración, la reflexión, la caridad y el ayuno durante las horas de sol, costumbres que transforman la rutina diaria de quienes las practican y que exigen equilibrio para compaginar este mes sagrado con la vida laboral.
Durante este período, que este año se prolongará hasta el 19 o 20 de marzo, los musulmanes se abstienen de comer y beber durante la luz del día y evitan mentir o mantener relaciones sexuales. El ayuno (sawm) en Ramadán es obligatorio aunque hay excepciones: Enfermos, viajeros, niños, ancianos y mujeres embarazadas, en período de lactancia o durante la menstruación.
Compaginar las prácticas religiosas con las obligaciones profesionales requiere un ajuste en el ritmo de trabajo, pero "con flexibilidad" la mayoría de los trabajadores consiguen mantener sus responsabilidades.
A lo largo de las próximas semanas, numerosos negocios de toda la ciudad modificarán sus horarios de apertura para que propietarios y trabajadores puedan romper el ayuno en sus hogares, rodeados de sus seres queridos.
El Faro ha conversado con varios melillenses de la comunidad musulmana para conocer cómo vivirán el mes de Ramadán en su puesto de trabajo.
Nawal confirma que espera un mes "tranquilo y normal" en su jornada laboral. Esta joven trabaja de becaria en una oficina, por lo que sus horarios coinciden con los que tenía en clases, mientras hacía el Ramadán. Por ello no le preocupa "en absoluto" compaginar el ayuno con sus obligaciones laborales.
Sufian, por su parte, compaginará este mes con un trabajo en la oficina. Si bien reconoce que los primeros días se hace algo cuesta arriba, subraya que el ayuno no afecta en absoluto a su concentración.
Asimismo, alega que el Ramadán supone asumir un cierto sacrificio y se convierte en una oportunidad para ejercitar la disciplina.
En el caso de Yusra, esta joven tiene un trabajo a media jornada que la obligará a romper el ayuno cada tarde, de lunes a viernes, en su puesto de trabajo.
A pesar de hacer un iftar más triste y menos tradicional, sin estar rodeada de sus seres queridos; Yusra no se muestra en absoluto afligida por ello, puesto que esas tardes suponen hacer un alto para juntarse con muchos compañeros, algunos de ellos de otras confesiones y unirse en armonía.
Derecho a salir una hora antes, pero siempre con acuerdo del empleador
En las últimas décadas, se ha generado en España la aparición de un nuevo escenario en el marco laboral relacionado con el ejercicio del derecho de libertad religiosa. Una nueva realidad que no está contemplada en la legislación laboral española de la manera más precisa posible.
Ni el Estatuto General de los Trabajadores ni el Real Decreto 1561/1995 de Jornadas Especiales de Trabajo contemplan la posibilidad de acomodar la jornada de trabajo a las necesidades religiosas de los trabajadores.
Según explicó a EFE la responsable de Salud Laboral de Comisiones Obreras (CCOO), Mónica Pérez, los acuerdos suscritos por el Estado con la Comisión Islámica Española establecen que los musulmanes podrán solicitar la interrupción de su trabajo los viernes de cada semana (día de rezo obligatorio) desde las 13:30 hasta las 16:30 horas, así como concluir la jornada una hora antes de la puesta del sol en Ramadán.
"Son derechos que tienen pero siempre subordinados a la existencia de un acuerdo entre el trabajador y la empresa. Las horas dejadas de trabajar deberán ser recuperadas sin compensación alguna".
En todo caso, salir una hora antes del trabajo es una cuestión que deberá decidirse caso a caso a no ser que se incluya en un convenio de negociación colectiva, como ocurre en Francia, donde hay empresas con un gran número de trabajadores musulmanes.
También mediante acuerdo entre las partes pueden pedir sustituir los festivos generales contemplados en el Estatuto por alguna de las festividades islámicas, indica Pérez, que recuerda además que la Constitución reconoce la libertad religiosa y de culto.
"Aparte de todo esto, se puede encajar en la normativa de prevención de riesgos laborales siempre y cuando hacer este ayuno implique un aumento de riesgos, es decir, al ir vinculado al riesgo que existe en la empresa, por ejemplo, si se tiene que subir a un andamio o utilizar una maquinaria muy precisa".
En general, la situación varía según el sector y la zona geográfica, pero los sindicatos sí detectan una mayor flexibilidad por parte de las empresas.
"Ahí donde están más acostumbrados a tener trabajadores musulmanes, los empresarios están más abiertos y son más sensibles, aunque seguramente habrá trabajadores que sí tengan problemas porque estén en una zona geográfica o un sector donde no sean población mayoritaria, remarca Pérez.
El responsable de Migraciones de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cesc Poch, constata que sí existen algunos convenios colectivos que contemplan la adaptación del trabajo al Ramadán.
"Lo que nosotros pedimos es que haya un marco de entendimiento entre el trabajador y la empresa donde sea posible flexibilizar y adaptar la carga de trabajo durante el Ramadán. El empleador no está obligado a ofrecer permisos especiales ni días de descanso por creencias religiosa".
Desde UGT apuestan por que haya "más información y más formación" tanto a trabajadores como a empresarios para evitar prejuicios, ya que, asegura, el tópico de que en Ramadán se trabaja menos es falso.
Cómo se vive el Ramadán en el fútbol profesional
El Ramadán supone un reto para los deportistas que tienen que mantener la rutina de ejercicios sin comprometer su salud ni su rendimiento. "Es un periodo que trastoca su bioritmo diario, pero se puede mantener el rendimiento con ajustes en la programación del entrenamiento y con estrategias a nivel de nutrición", aclara a EFE el preparador físico de la Selección de Fútbol de Marruecos, Eduardo Domínguez.
Para los futbolistas en Europa es más complicado de compaginar porque los horarios de la competición les condicionan, algo que no ocurre en países musulmanes, donde se adaptan las jornadas deportivas al Ramadán.
"Hay que tener cuidado sobre todo los primeros días porque es un cambio brusco: cuidado con las cargas de entrenamiento, vigilar la alimentación y prestar más de atención con controles diarios de peso, de niveles de hidratación o de percepción de bienestar. Suele ser un periodo donde la gente está un poquito más enfadada", relata Domínguez.
Durante este mes, Domínguez planifica un entrenamiento ligero antes de romper el ayuno y tras esa comida realizan el primer entreno exigente "porque el organismo ya está preparado para entrenar bien".
"Hoy en día los staff tienen en cuenta todo esto para que el jugador pueda entrenar y rendir sin ningún riesgo de lesión".








