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Vecinos del centro se quejan de los ruidos y peleas de las prostitutas que hay en la zona

por Redacción El Faro
24/08/2013 17:49 CEST
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Los residentes en Ejército Español aseguran que pasada la una de la madrugada comienza el bullicio que hacen imposible conciliar el sueño, especialmente los fines de semana. Los comerciantes protestan también por la  suciedad.

La calle Ejército Español es uno de los puntos de la prostitución en Melilla. Cualquiera que pase por esta calle después de las doce de la noche puede comprobar que más de una decena de chicas ocupan sus puestos a la espera de la llegada de clientes. Es una práctica habitual, pero no por ello deja de ser molesta para muchos de los que viven en esta zona de la ciudad.
Varios vecinos del centro se quejan del ruido y las peleas que se forman a altas horas de la madrugada y que les impiden conciliar el sueño, especialmente ahora en verano, cuando la mayoría de las viviendas permanecen con las ventanas abiertas de par en par para soportar las altas temperaturas.
Según aseguró una vecina de uno de los edificios de esta calle a El Faro, las noches de los fines de semana son las más difíciles de aguantar. El pasado sábado, apuntó la joven, apenas pudieron cerrar los ojos debido a los gritos de los clientes, las bocinas de los vehículos o incluso las discusiones entre prostitutas. La situación, señaló, es cada vez más difícil de soportar y se hace especialmente molesta en el verano, porque con las ventanas abiertas el ruido se cuela en sus casas cada noche.
En el pasaje que une esta calle con la avenida se producen también situaciones poco agradables para los vecinos, no sólo por culpa de las prostitutas sino por otros comportamientos incívicos que hacen que la suciedad y los malos olores se conviertan en los protagonistas cuando por las mañanas abren sus negocios.
Los vecinos aseguran que han llamado en más de una ocasión a la Policía, pero a pesar de eso la situación continúa repitiéndose cada noche y muchos esperan la llegada del frío para que una vez cerradas las ventanas la realidad de la calle no se cuele a diario en sus hogares.

Comerciantes
Por su parte algunos de los comerciantes de esta zona se quejan también de la suciedad que se encuentran en el callejón. Apuntan que es habitual llegar por la mañana y encontrar vómitos y orines en las puertas de sus negocios. La solución aquí es complicada, porque no se trata de una calle cuya limpieza dependa de la Ciudad, sino que es propiedad del dueño del edificio. Los propietarios de las tiendas han pedido en más de una ocasión el cierre del pasadizo por las noches, pero por ahora sigue abierto.
Una de estas comerciantes aseguró a El Faro que incluso se encuentran a gente durmiendo. Las prostitutas, apuntó, no son el único problema al que se enfrentan. Son muchas las personas, algunos indigentes  y otros simplemente borrachos, que utilizan este pasadizo en pleno centro de la ciudad para hacer sus necesidades. Los olores cuando llega la mañana son “insoportables”. Ahora temen la llegada de la Feria. La propietaria de la tienda aseguró que en esa semana debido a que hay mucha más gente en la calle, la situación se hace aún más insostenible y la suciedad se multiplica.
No se trata de una realidad nueva, llevan años soportando estos problemas, pero ni siquiera entre los propios comerciantes se ponen de acuerdo a la hora de decidir cuál es la mejor forma de terminar con el problema.
Esta noche, cuando muchos se estén metiendo en la cama al final del día, decenas de prostitutas comenzarán, como cada noche, su jornada laboral. La calle que durante las horas de luz está repleta de melillenses que pasean para hacer sus compras o aprovechan para cenar o almorzar en alguno de los bares que hay en la zona, cambia de ‘dueños’ al caer el sol y son estas mujeres, que buscan una forma de ganarse la vida, las que se convierten en las protagonistas de todas las esquinas, junto a sus clientes.

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