Búsqueda de los Golden Ticket por el pasillo. -Gael Portillo-
La biblioteca del CEIP Real se convirtió en un espacio de juego, lectura y cooperación con motivo de la celebración del Día del Libro, que en el centro se extiende durante semanas con distintas actividades adaptadas al alumnado. Entre ellas, una yincana literaria ha reunido a estudiantes de Primaria en una dinámica donde los libros dejan de ser únicamente objeto de consulta para convertirse en herramienta activa dentro del aprendizaje.
La escena arrancaba con un grupo de 15 alumnas de 5º de Primaria, organizadas en tres equipos —Superestrellas, Zapatillas Rojas y Cuentacuentos—, preparadas para afrontar una serie de pruebas encadenadas. La primera de ellas introducía un componente físico y de estrategia: la búsqueda de los denominados “golden ticket” en el pasillo. En un espacio acotado y tras un breve proceso de decisión, una representante de cada grupo salía en su busca, marcando el inicio de una actividad en la que la rapidez y la coordinación comenzaban a jugar un papel clave.
Superado ese primer reto, la dinámica se trasladaba al interior de la biblioteca, donde el ambiente cambiaba hacia una mayor concentración. Allí, las alumnas recibían pistas escritas que debían interpretar para identificar al “personaje misterioso”. A partir de descripciones breves, fueron apareciendo nombres reconocibles del imaginario juvenil como Harry Potter, Manolito Gafotas o Tintín, en una prueba que combinaba memoria lectora y capacidad de deducción.
El siguiente desafío elevaba el nivel de complejidad. Bajo el nombre de “mensaje encriptado”, cada grupo debía utilizar un libro para localizar palabras concretas que, unidas, construían un texto con sentido. Ese texto se convertía, a su vez, en la clave para identificar un nuevo personaje, obligando a las participantes a leer, buscar y conectar información de manera conjunta. La lectura dejaba así de ser un ejercicio pasivo para integrarse en la resolución del juego.
La sesión concluía con una actividad de escritura creativa basada en la técnica del cadáver exquisito. En este caso, las alumnas elaboraban historias colectivas sin conocer la aportación completa del resto del grupo, dando lugar a relatos de carácter surrealista que posteriormente eran leídos en voz alta. El resultado, tan inesperado como creativo, cerraba una hora de actividad en la que el lenguaje había sido el hilo conductor en todas sus formas: lectura, interpretación y escritura.
La yincana está pensada para alumnos y alumnas usuarios de la biblioteca, con mayor o menor asiduidad, que durante una hora se trasladan a este espacio para participar en la actividad dentro de su jornada escolar. Este formato requiere una coordinación constante con el resto del profesorado, que facilita que el alumnado pueda salir del aula, incorporarse a la dinámica y regresar después sin perder el ritmo de las clases. La implicación del claustro permite que la actividad se integre con normalidad en el funcionamiento del centro.
Detrás de esta iniciativa se encuentra el trabajo de la responsable de la biblioteca, María José Jiménez Moyano, que lleva años impulsando propuestas para dinamizar este espacio. La preparación de la yincana se inicia meses antes y exige un proceso continuo de organización, revisión y ajuste. Cada curso se plantea como una oportunidad para introducir cambios, explorar nuevas ideas y adaptar las actividades a los distintos niveles, teniendo en cuenta las diferencias entre edades, intereses y ritmos de aprendizaje.
La propuesta nace también de la intención de acercar la lectura desde otros lenguajes más próximos al alumnado, incorporando dinámicas de juego, cooperación y reto. El objetivo no es solo que participen quienes ya acuden con frecuencia a la biblioteca, sino también abrir la puerta a quienes mantienen un contacto más esporádico con los libros, generando un entorno en el que la lectura se asocie a una experiencia compartida de una forma lúdica.
A ello se suma la voluntad de dar visibilidad a todo el trabajo que se realiza en la biblioteca, integrándolo dentro de la vida del centro y proyectándolo hacia la comunidad educativa. Las actividades no se quedan en el aula, sino que forman parte de un proceso más amplio que busca consolidar este espacio como un punto de referencia para el alumnado y visibilizar el trabajo fuera de este espacio.
En un contexto en el que predominan los estímulos visuales, iniciativas como esta tratan de ofrecer alternativas que conecten con los intereses de los estudiantes sin renunciar al contenido literario. La combinación de juego, creatividad y lectura permite construir un acercamiento más flexible, en el que el libro se incorpora de manera natural a la experiencia educativa.
La yincana literaria continuará desarrollándose en próximas jornadas, dando paso a nuevos grupos y ampliando las actividades previstas. De este modo, el Día del Libro deja de ser una cita puntual para convertirse en un proceso que se prolonga en el tiempo, reforzando el vínculo entre el alumnado y la lectura dentro del entorno escolar.
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