La edad no fue una excusa para participar en las actividades que había ayer repartidas por toda la Avenida Juan Carlos I. Niños, padres y abuelos pudieron disfrutar de una tarde distendida y, lo que es más importante, sin coches en la principal arteria del centro modernista. Para los más prácticos, fue la ocasión perfecta para animar a los más pequeños de la casa a que aprendieran a montar en bicicleta o patines. Eso sí, algunos lo consiguieron con mejor fortuna con otros.
A más de un padre le cayó una lagrimita de nostalgia al ver una rayuela o un circuito de chapas pintados en el suelo con tiza. La nota curiosa es que había monitores para explicar a los más pequeños de la casa las reglas de estos juegos tradicionales y cada vez más olvidados por una generación que encuentra su ocio en móviles y ‘tablets’.
Para moverse
Para los más animados a mover el esqueleto hubo de todo, desde baile hasta spinning, pasando por un poco de step. El que no hizo deporte ayer por la tarde fue porque no quiso. Además, no hacía calor alguno, el clima ideal para quemar las calorías que hemos ido almacenando después de un verano lleno de barbacoas y comidas en los chiringuitos.
Tampoco era cuestión de obligar a los ciudadanos a participar, así que se habilitaron un par de zonas de relax muy prácticas para disfrutar del panorama cómodamente sentando en un banco. Para los más tranquilos hubo un trivial, una exposición de bicicletas y concursos.
Sea como fuere, participando o sencillamente viendo la escena, cientos de melillenses pudieron disfrutar ayer de una tarde diferente y alternativa. Una imagen vale más que mil palabras y como ejemplo, esta página gráfica para demostrar que los ciudadanos lo pasaron genial ayer y además con actividades sanas y que sirvieron para concienciar sobre la importancia de dejar el coche aparcado. El año que viene, más y mejor.