Un gesto para devolver la respiración a una persona

Los alumnos aprenden gracias a casos clínicos reales.

Los alumnos del curso ‘Desfibrilación semiautomática’ aprendieron ayer a devolver la respiración a una persona que ha sufrido un accidente. Estos estudiantes experimentaron con muñecos varias técnicas, despejando las vías respiratorias y utilizando tubos y otros instrumentos médicos. Continuaron con las prácticas que los expertos en emergencias sanitarias les han programado para que conozcan el mayor número de casos y sepan enfrentarse a todo tipo de situaciones, desde accidentados por un choque entre vehículos a personas que se caen de una gran altura o que sufren desmayos en un recinto.
¿Cuáles son los pasos que se siguen con un paciente que llega a Urgencias y está consciente a pesar de haber tenido un accidente de tráfico? ¿Qué elementos se necesitan para abrir una vía de respiración o entubar a una persona inconsciente? Todos estos casos reales son los que han ido resolviendo estos estudiantes.

Un corazón que no bombea
Otra de las enfermedades que analizaron ayer estos alumnos fue el caso de pacientes con bradicardia, es decir, que el corazón late a menos de 60 pulsaciones por segundo, cuando lo normal es que tenga entre 60 y 100.
Los técnicos en emergencias sanitarias y médicos que ofrecieron estas clases explicaron cómo detectar esta patología y los signos que pueden encontrar en un electrocardiograma. Entre los peligros de sufrir una bradicardia está que el corazón bombee una menor cantidad de sangre a los órganos vitales, como el cerebro y que no reciban el nivel de oxígeno que necesitan para funcionar correctamente.
El objetivo de este curso es que los alumnos se formen en el reconocimiento de la situación de parada cardiorrespiratoria, que conozcan las técnicas de mantenimiento de la vía aérea, para que el paciente siga recibiendo oxígeno en los pulmones, que sepan cómo prevenir la trasmisión de enfermedades durante la reanimación cardiopulmonar y que puedan llevar a cabo una desfibrilación automática de un paciente.
El director de este curso, Francisco Gómez Jiménez, aseguró que este programa estaba indicado para personas relacionadas con el mundo sanitario. Sin embargo, resaltó que el uso de un desfibrilador semiautomático es muy sencillo y que cualquier ciudadano puede aprender cómo utilizarlo.
Explicó que este tipo de aparatos médicos son tan necesarios en los lugares públicos como unos extintores en un edificio, ya que son muchas más la paradas cardiorrespiratorias que sufren los melillenses que los incendios que se producen en una casa.

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