El Centro Penitenciario de Melilla ha vivido este martes por la mañana otro incidente cuando, por causas desconocidas, un interno se ha enfrentado con un funcionario a quien ha intentado agredir con un objeto que fuentes de la cárcel describen como “contundente”, aunque no aportan más datos.
Según estas fuentes, el funcionario ha podido evitar el golpe, pero con tan mala fortuna de que ha resbalado y se ha golpeado la nuca.
No se puede precisar si ha quedado consciente o semi inconsciente, pero, según ha podido saber El Faro, le ha dado un ataque al corazón, por lo que, tras ser atendido en primera instancia por el médico de la prisión, ha sido trasladado al Hospital Comarcal y ha quedado allí ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
El interno, por su parte, ha quedado en régimen de aislamiento provisional en el módulo de mujeres, dado que el departamento se encuentra inhabilitado actualmente.
Esta agresión se suma a la que se produjo el pasado día 1 de mayo, que hizo pública CSIF.
El interno, como es de Melilla y se encuentra en segundo grado, fue encerrado aquí, porque además, según la ley, tiene que estar lo más cerca posible de su familia para conseguir su reeducación y su reinserción social. Sin embargo, este recluso, siempre según estas fuentes, tiene graves problemas psiquiátricos y “el día que se mete más chutes de los que le manda el médico, se le va la olla”. Por ello, parece claro que compró otro tipo de medicación dentro de la prisión a otro recluso que no quisiera tomárselas -a cambio de un paquete de tabaco, o de guardarle un arma blanca, o lo que sea-. En un momento dado, de acuerdo con la versión dada a El Faro, entró en la zona de seguridad -algo que está prohibido- para pedir que lo sacaran del módulo, algo que no es posible.
Ocurre que, en Melilla, los funcionarios tienen que tener en ocasiones esa puerta abierta para dialogar con los presos, porque, de otro modo, no hay sitio para hacerlo y, según estas fuentes, aquel día el preso se puso “muy violento”, empezó a insultar y agredió a dos funcionarios que había allí. “Preparó un cisco de tres pares de narices. Lo llevaron a una celda de aislamiento. La destrozó”, describe esta fuente, a quien le consta que uno de los dos funcionarios estuvo de baja por lesión después de la trifulca.
Según pudo saber El Faro, se trataba de un interno de nacionalidad marroquí apodado ‘El Pope’ y que llegó a tener un destino remunerado en la lavandería de la cárcel, pero a quien la Policía Nacional intervino una cantidad de droga que, se sospecha, vendía en la prisión, por lo que se decidió devolverlo al segundo grado.
Desde el módulo de ingresos, donde le comunicaron dicha situación, fue llevado por el jefe de servicio junto con otro funcionario a recoger sus pertenencias. En ese momento, el portón de la entrada de la cárcel, se encontraba parcialmente abierto, pues acababa de acceder un camión de suministros, momento que fue aprovechado por el preso para salir corriendo sin que ningún trabajador pudiera evitarlo.
Fue sobre las 15:05 horas de aquel día cuando la patrulla de Seguridad Ciudadana, realizando labores propias del Cuerpo, estaba circulando por la pista de carros a la altura del campo de futbol de La Cañada y observaron el vehículo marca Mercedes BENZ, de color blanco con placa de matrícula nacionales, ocupado por una persona.
En ese momento, procedieron a identificarla por encontrarse en una zona de seguridad militar. El conductor resultó ser un varón adulto con residencia en Melilla.
Realizadas gestiones con el Centro Operativo de Servicios (COS) para su plena identificación policial, este tuvo conocimiento vía telemática por Secretaría General de Instituciones Penitenciarias de que dicha persona se había evadido del Centro Penitenciario de Melilla.
Por lo descrito anteriormente a las 15:10 horas se procedió a la detención del fugado por un delito de quebrantamiento de condena, se le informó in situ de los derechos que le asistían y fue trasladado posteriormente a dependencias de la Comandancia de la Guardia Civil.
Allí se le instruyeron diligencias por delito de quebrantamiento de condena, las cuales fueron remitidas al Juzgado en funciones de guardia. El detenido fue reingresado en prisión para seguir cumpliendo la condena que tiene pendiente. No obstante, esta acción le supone un nuevo delito por el que ha de ser juzgado.
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