Hermia y Helena fueron amigas. También rivales. Shakespeare las escribió enfrentadas en Sueño de una noche de verano, una de sus obras más conocidas. Pero nunca contó si se reconciliaron. En el texto original, ambas terminan con sus respectivas parejas. No vuelven a hablar. Su amistad no cierra y queda suspendida en el tiempo.
Más de 400 años después, la compañía teatral Onírika ha decidido imaginar qué pasó con ellas. A partir de esa idea nace Sueño de Aquella Noche de Verano, una versión libre del clásico. La obra podrá verse del 31 de julio al 2 de agosto en el Hospital del Rey, dentro del IX Ciclo de Microteatro.
Alba Rosa es la autora de la versión, además de directora y actriz. Interpreta a Hermia, convertida aquí en madre de familia. Una mujer que necesita un descanso y que decide salir sola una noche. El azar, o algo más, la lleva a un karaoke donde se reencuentra con Helena, interpretada por Yoli Lorenzo. Helena también atraviesa un momento difícil. Su relación con Demetrio no va bien y ha salido a cantar para olvidarlo. No se ven desde hace siglos. Literalmente.
La pieza no pretende reconstruir el pasado si no que se centra en el presente. En lo que ocurre cuando dos personas se encuentran después de mucho tiempo. Cuando las palabras pendientes pesan más que los años. Alba Rosa explica que el objetivo no es solo cerrar un conflicto de ficción, sino hablar de algo más amplio. “Durante siglos se ha presentado a las mujeres como rivales, sobre todo por cuestiones amorosas. Esta obra quiere centrarse en la amistad. En cómo cuidarla y en cómo recuperarla”, dice.
La propuesta de Onírika mantiene elementos del texto original. Hay magia. También están algunos de los personajes secundarios. El burro, por ejemplo, interpretado por Manu Arrarás, sigue enamorado de Titania, aunque no la ha vuelto a ver desde entonces.
También aparecen, aunque lo hacen a través de recursos audiovisuales Lisandro de la mano de Raul Martín, Demetrio y Oberón por Daniel Guerro, Titania por María Llinares y Puck por Esperanza Candela. Las actuaciones han sido grabadas previamente.
Junto a Hermia y Helena, en escena hay otro personaje: DJ Marina. Su papel sirve como narradora y también como puente entre las protagonistas. Ayuda a que puedan decirse lo que durante siglos ha quedado guardado. El personaje está interpretado por Marina Borrego, que además se encarga de la producción.
La obra tiene una duración de 50 minutos. Es una comedia con toques delirantes y también tiene momentos que apelan a lo emocional.
Alba Rosa considera que el espacio del Hospital del Rey es el lugar adecuado para una propuesta de este tipo. Por su arquitectura, por su historia y también porque permite una conexión directa con el espectador. La obra original se representaba al aire libre, en patios y en plazas. Recuperar ese formato le da a esta versión un sentido especial. No es una adaptación académica. Es una interpretación libre, con elementos actuales, pero que mantiene el espíritu de juego y libertad del texto de Shakespeare.
La directora cuenta que escribir esta obra era una tarea pendiente. Una forma de responder a una pregunta que siempre quedó abierta. También una manera de explorar cómo evolucionan los vínculos a lo largo del tiempo. “Me interesa hablar de la amistad en la edad adulta. Las redes de amistad también sostienen. Pero a veces se descuidan por las obligaciones del día a día. Esta obra quiere ser una invitación a cuidar esas relaciones que valen la pena”, dice.
Onírika nació hace cinco años y esta es su octava producción. Desde el inicio han trabajado como una compañía híbrida entre Madrid y Melilla. Alba Rosa combina su trabajo como directora con la docencia dando clases en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Cada proyecto requiere una planificación precisa y pese a esa dificultad, la directora destaca que el grupo se ha ido consolidando con el tiempo. “Cada vez funcionamos mejor. Somos un equipo muy cohesionado”, afirma.
La venta de entradas para Sueño de Aquella Noche de Verano avanza a buen ritmo. A pocos días del estreno, solo quedan una veintena de entradas disponibles por día. La compañía espera llenar los tres pases. Confían en el interés del público melillense y creen que la propuesta puede conectar con diferentes generaciones. No es necesario conocer el texto original para entender esta obra. Tampoco importa haber leído a Shakespeare. Se trata de una historia universal sobre la amistad, el paso del tiempo y la posibilidad de sanar.
"Invitamos al público de Melilla a ver teatro, porque creo que el teatro es cultura y además alimenta mucho el alma. Esta obra en particular busca disfrutar y busca hacer de una noche de verano algo mágico y especial. Así que recomendamos a todo el mundo que venga a verla. Prometemos que no se van a arrepentir", ha recalcado Alba Rosa.
Después de su estreno en Melilla, Onírika espera mover la obra a otros escenarios pero todavía no hay fechas cerradas.
Sueño de Aquella Noche de Verano no quiere sustituir al original. Tampoco corregirlo. Solo añadir lo que no se dijo. Recuperar lo que Shakespeare dejó abierto y recordar que, a veces, una noche basta para reparar siglos de silencio.
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