Editorial

El Rif, demasiado cerca

  • En la ciudad ningún político habla de lo que está pasando en Alhucemas en público excepto CpM y la Asociación Intercultura

El Rif nos queda demasiado cerca como para creer que la inestabilidad en la región no nos afecta. Sin ir más lejos, en diez días la secretaria general de Extranjería e Inmigración, Marina del Corral, tiene previsto reunirse con las autoridades marroquíes para abordar el tema de la devolución de los niños que llegan solos desde Marruecos, sobre todo a Melilla y que no podemos devolver a sus familias o a su Gobierno. Aquí tenemos medio millar de menores tutelados, frente a los 200 acogidos en Ceuta.

El consejero de Bienestar Social, Daniel Ventura, fue meridianamente claro ayer con la prensa cuando aseguró que sin un acuerdo con Marruecos no hay solución al tema de los menores extranjeros no acompañados.

Con las protestas diarias en Alhucemas difícilmente Rabat se esforzará por poner en marcha el tratado de devolución de niños firmado con nuestro país.

La razón es sencilla. En estos momentos la prioridad es apaciguar los ánimos en la capital del Rif y evitar que las protestas contagien a Nador. Pero tal y como están los ánimos en Alhucemas, mucho y muy rápido deberá invertir el Gobierno marroquí para que la gente guarde la bandera rifeña en un cajón de su casa y dé la espalda a las manifestaciones pacíficas.

La inestabilidad en el norte de Marruecos podría perjudicar la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y la inmigración irregular.  Las tres nos afectan. Sencillamente porque previsiblemente Rabat concentrará los esfuerzos de sus Fuerzas Auxiliares y su Policía en sofocar el incendio que tiene en Alhucemas y los efectivos son los que son. Para redoblar la vigilancia en un lado inevitablemente habrá que descuidar otro. Y ese otro nos queda cerca, muy cerca: la valla.

Eso sin hablar de la imposibilidad de, con estos truenos, intentar poner orden en la frontera con Melilla. Por mucho que Marruecos filtrara su intención de abrir un quinto paso fronterizo con nuestra ciudad, ahora quizás es a nosotros, los melillenses, a los que no nos interesa. Lo mejor será aparcar los planos y esperar a ver cómo evoluciona una revuelta social que nos tiene en vilo.

En la ciudad ningún político habla de lo que está pasando en Alhucemas en público excepto CpM y la Asociación Intercultura. Esta última ya avanzó que se sumará a las protestas del día 20.

Pero que no lo mencionen no significa que no estén expectantes. Hay demasiado en juego. Y a nosotros, los melillenses, nos interesa más que a nadie la paz social en la región.

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