Editorial

El respeto a los símbolos culturales

La tolerancia y la convivencia son las señas de identidad del pueblo melillense y eso no se puede olvidar nunca

La consejera de Educación, Cultura, Festejos e Igualdad, la socialista Elena Fernández Treviño, ha comparecido en rueda de prensa este lunes para hacer balance de lo que han sido las actividades de Navidad organizadas por su departamento y la verdad es que la valoración no puede ser más que positiva por lo mucho y bien que se ha trabajado para que las fechas navideñas fueran realmente especiales en Melilla. Ha habido propuestas para todos los gustos y, sobre todo, para que los niños melillenses disfrutaran como nunca; se puede decir que los pequeños han tenido unas navidades espectaculares, que nada tienen que envidiar a la de cualquier otro punto de la geografía nacional.

Los comerciantes y los hosteleros del centro están contentos. Tanta actividad, unida a los espectáculos de luces y sonido, así como el túnel de O'Donnell, han hecho que fueran muchísimos los ciudadanos que salieron a la calle. Y donde hay público, hay venta, que decía el presidente de la asociación Zona Centro, Javier Alarcón. En definitiva, una buena campaña para los comercios y los locales (bares, restaurantes y cafeterías). Por lo tanto, éxito de organización porque se han cubierto todos los frentes: diversión, disfrute y ventas.

Lo único triste es lo que ha venido pasando con el Belén del Foso del Hornabeque. Sus figuras han sido objeto de actos vandálicos, según asegura la consejera del PSOE, quien ha manifestado que ha recibido diariamente los partes de incidencia de los vigilantes de seguridad en los que se habla de esas actuaciones incívicas, imposibles de controlar por la gran extensión de las instalaciones.

Es decir, los melillenses han ido denunciando el estado del Belén sin saber que no era culpa de la Consejería sino de esos ciudadanos que se creen graciosos por romper la mano del maniquí o dañarle la cara.

No hay que olvidar nunca, en ese sentido, que estamos hablando de un símbolo importante para la comunidad cristiana de la ciudad, que lo que celebra en Navidad es el nacimiento de Jesús, un hecho que se representa siempre con el Belén, sea a nivel colectivo o personal en cada vivienda.

Por eso es tan triste que haya personas cuyo único modo de expresarse sea destrozando el patrimonio público. Es cierto que estos actos vandálicos se producen en muchos puntos de España, pero en Melilla es especialmente repudiable, precisamente por ser una ciudad que se precia del respeto mutuo de todas las culturas que conviven en esta tierra.

Por eso nunca está de más dar un toque de atención y recordarle a todos que nuestra seña de identidad es la tolerancia y la convivencia. Eso es lo que hace que seamos un pueblo único dentro de nuestra diversidad cultural. Y para mantenerlo se exige espeto hacia los símbolos de unos y otros como si fueran los nuestros propios.

 

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