Un perro de la Guardia Civil confirmó su presencia en una batea con más de 7.000 kilos de hierros
La Guardia Civil ha rescatado este miércoles en el puerto de Melilla a un menor de origen magrebí que permanecía semienterrado bajo más de siete toneladas de chatarra en el interior de una batea. El joven, que estaba indocumentado, pretendía viajar como polizón en uno de los buques comerciales que unen la ciudad con la península.
La intervención corrió a cargo de agentes de la 1.ª Compañía Fiscal y de Fronteras de la Comandancia de Melilla, que desarrollan funciones de Resguardo Fiscal y control aduanero en el recinto portuario. Fueron ellos quienes localizaron al joven, le prestaron auxilio y coordinaron su rescate.
Todo comenzó durante uno de los reconocimientos previos y sistemáticos que los guardias civiles realizan sobre las mercancías y los transportes en el puerto. Al inspeccionar una batea cargada con más de 7.000 kilos de residuos metálicos y hierros prensados, los agentes advirtieron indicios de que podía haber alguien escondido entre la carga.
Ante la sospecha, y por la dificultad de acceder al interior sin provocar el desprendimiento de los materiales, solicitaron el apoyo del Servicio Cinológico de la Comandancia. Un guía y su perro, especializado en localizar personas ocultas, acudieron al lugar, y el marcaje del animal confirmó sin margen de duda que había una persona oculta entre los hierros.
El joven se encontraba atrapado bajo bloques metálicos inestables y llenos de aristas cortantes, una situación que convertía cualquier maniobra en un riesgo. Por ese motivo, los agentes pidieron la colaboración del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Speis) de la Ciudad Autónoma, cuyos efectivos aseguraron el perímetro para que la extracción pudiera hacerse con garantías.
Gracias a la rapidez y a la coordinación del operativo entre la Guardia Civil y los Bomberos, el polizón pudo ser liberado. Fue entonces cuando se comprobó que era menor de edad y que no llevaba ningún documento que permitiera identificarlo.
Tras una primera valoración, se constató que no presentaba lesiones ni necesitaba asistencia sanitaria urgente. A continuación, quedó bajo la tutela de los Servicios Sociales de la Ciudad Autónoma, en el centro de acogida de menores La Purísima, que gestiona la Consejería de Políticas Sociales y Salud Pública.
La Comandancia de la Guardia Civil de Melilla ha aprovechado este caso para alertar del grave peligro que entrañan estas intrusiones irregulares en el puerto. Según el instituto armado, permanecer encerrado en espacios tan reducidos, junto a cargas pesadas que se mueven durante el transporte y la travesía marítima, multiplica el riesgo de sufrir aplastamientos, asfixia o cortes graves.
La Benemérita subraya que estas prácticas suponen una amenaza real para la vida de quienes las intentan y sostiene que, en esta ocasión, fue la intervención temprana de sus agentes la que evitó un desenlace fatal.
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