El CEIP Mediterráneo presentó este jueves la 15.ª edición de sus semanas temáticas dedicadas a la Ciencia, la Lengua y las Matemáticas, integradas dentro del proyecto educativo Hargüeta. Esta propuesta, que lleva en marcha desde el curso 2010-2011, se ha consolidado como una iniciativa pionera en Melilla que apuesta por transformar la forma de enseñar desde la experiencia, la emoción y la implicación de toda la comunidad educativa. Más de una década después, sigue despertando la curiosidad del alumnado y promoviendo una manera diferente de aprender, desde la transversalidad, el juego y el pensamiento crítico.
En el acto estuvieron presentes el consejero de Educación, la directora provincial del Ministerio de Educación, así como representantes del CSIc en la Escuela, María José Gómez Díaz y José María López Sancho, quienes finalizaron ese mismo día el curso “Descubriendo la naturaleza del sonido” impartido en la sede de la UNED en Melilla. La coincidencia entre la formación del CSIC y esta celebración refleja la estrecha colaboración entre la comunidad científica y el ámbito educativo local, una relación que el propio proyecto Hargüeta ha contribuido a fortalecer con el paso del tiempo.
La jornada comenzó de una forma muy especial. Fueron los propios alumnos quienes dieron la bienvenida a los asistentes mediante una representación teatralizada que sirvió como hilo conductor del acto. A través de distintos personajes y escenarios, guiaron a los presentes por un recorrido narrativo en el que se mezclaban la historia del colegio —constituido como tal en 1988— con algunos pasajes de la historia de la ciudad. Una guía con carpeta en mano, una azafata entusiasta, el cañón “El Caminante”, una monja que evocaba el pasado sanitario del edificio, una idea personificada o el arquitecto Enrique Nieto fueron algunos de los personajes que aparecieron durante la escenificación. Todo ello concluyó en el salón de actos del centro, un espacio amplio con grandes ventanales arqueados que daba la bienvenida a la luz natural.
El guión de esta teatralización fue creado por la propia directora del CEIP Mediterráneo, Aurora Sirera Álvarez, quien con su trabajo volvió a demostrar el alto nivel de implicación del profesorado en este proyecto y del cuerpo directivo. No se trató de una actuación más, sino de una forma de mostrar cómo el conocimiento se puede comunicar, conectando con la realidad y las vivencias del alumnado.
Ya en el salón de actos, tomaron la palabra Antonio del Salto Marfil y José Ramón Cortiñas Jurado, dos docentes comprometidos que desde hace quince años lideran el proyecto Hargüeta y actúan como coordinadores locales del programa CSIC en la Escuela. Ambos recordaron cómo este camino comenzó con simples preguntas a los estudiantes como ¿se puede jugar con las matemáticas? ¿Son útiles? Aquel primer test marcó el inicio de una metodología que ha ido creciendo en profundidad y alcance. A estas preguntas les siguió un profundo trabajo de reflexión sobre la docencia y de planificación.
“Llevamos quince años trabajando ciencia”, afirmó Cortiñas, quien aprovechó su intervención para agradecer a las instituciones implicadas, el equipo directivo y al claustro del centro su apoyo constante. Ambos docentes, biólogo e ingeniero de formación, pusieron el foco en el origen de este cambio metodológico: la necesidad de encender una mecha, una chispa que active la curiosidad natural y lo impulse a hacer preguntas, a observar, a entender. “Los cambios llevan su tiempo y requieren formación adecuada”, señalaron, destacando también que el trabajo comienza con los más pequeños, desde los tres años, y se extiende a toda la etapa de Primaria.
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su rechazo a la compartimentación del saber. En Hargüeta no se enseña ciencia o lengua por separado: todo está conectado. Matemáticas, historia, arte, música o literatura dialogan entre sí en cada edición temática. A lo largo de estos quince años, el alumnado ha trabajado sobre ejes tan diversos como el arte de Escher, la magia, los Simpsons, Hansel y Gretel, la publicidad, el Quijote, los superhéroes, mujeres en las matemáticas, Lewis Carroll, la historia de los números o las culturas del mundo. Esta visión global permite acercar los contenidos a la realidad cotidiana y darles un sentido profundo del pensamiento y el aprendizaje.
El pensamiento científico ocupa un lugar central en el proyecto Hargüeta. No se trata solo de realizar experimentos llamativos, sino de enseñar a los niños a observar, a hacerse preguntas, a analizar lo que ocurre a su alrededor y a buscar explicaciones que luego puedan comunicar por ellos mismos. Desde edades muy tempranas, el alumnado del CEIP Mediterráneo se entrena en esta forma de pensar: activa, curiosa, crítica. Como explicaron los responsables del proyecto, no es necesario que comprendan aún todos los términos técnicos —como presión, energía o reacciones químicas—, sino que puedan reconocer sus efectos, identificarlos en su entorno y empezar a entender que el conocimiento no es algo cerrado, sino algo que se construye con cada nueva pregunta.
Durante su intervención, los docentes destacaron también la importancia de una planificación previa con los profesores de cada grupo. El rol del maestro como mediador, facilitador y guía es fundamental. Para ello, defendieron la necesidad de que el profesorado continúe formándose de manera constante. “Un maestro debe saber mucho más de lo que va a enseñar”, sostuvo Cortiñas, convencido de que solo así se puede acompañar de forma real a los alumnos en sus procesos de aprendizaje y resolver las preguntas que les invadan.
El proyecto no solo ha transformado la forma de enseñar dentro del CEIP Mediterráneo. También ha generado redes con otros centros escolares, ha permitido organizar viajes —como el que llevaron a cabo en 2020 a Granada—, ha desarrollado materiales de libre acceso a través de un blog y ha servido como modelo para otros docentes que han apostado por una metodología activa, viva y funcional. En 2013, Hargüeta recibió la mención de honor en el Premio Acción Magistral, un reconocimiento que dio visibilidad a todo este trabajo silencioso pero transformador.
María José Gómez Díaz, coordinadora del programa CSIC en la Escuela, también intervino en el acto para hablar de la conexión entre ciencia y educación. “Unos generan conocimiento y otros lo trasladan”, dijo en referencia al trabajo conjunto entre científicos y docentes. Gómez defendió que las ciencias y las humanidades no pueden separarse, y reivindicó una visión más integrada del saber. Para ella, la ciencia no es solo experimentación, sino también pensamiento, interpretación y reflexión. “La ciencia y el pensamiento son generosos”, afirmó, mientras defendía que los niños, por naturaleza, ya son científicos: observan, se preguntan, prueban.
La intervención de Gómez se cerró con una frase llena de cariño hacia la ciudad: “Melilla embruja”, dijo con una sonrisa, reconociendo el ambiente acogedor que encontró en el centro y en la comunidad educativa local.
Como colofón, los propios alumnos ofrecieron una demostración científica ante el público. Utilizando dos panderetas, una pelota de golf, un hilo y una baqueta, mostraron el concepto de resonancia y vibración, explicando cómo las moléculas del aire pueden trasladar el movimiento. Después, protagonizaron una representación grupal en la que simularon ser esas moléculas en acción, arrancando las risas de grandes y pequeños. Finalmente, María José Gómez presentó un experimento con una cuchara, unas tijeras y un imán que sirvió como broche lúdico y didáctico al evento.
La jornada fue, en definitiva, una celebración del conocimiento, la pasión docente y la implicación del alumnado. Quince años después de su nacimiento, el proyecto Hargüeta continúa vivo, creciendo y contagiando su energía a quienes se acercan a él. Una apuesta firme por una educación que emociona, que conecta saberes y que despierta el deseo de aprender. Porque enseñar también puede ser una forma de hacer magia.








