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“Quiero que este proyecto sea útil a los ciudadanos lleve el nombre que lleve”

El consejero adjunto para los Distritos IV y V, Javier González, expresa en esta entrevista sus deseos  y objetivos en su nueva andadura para conseguir el desarrollo de los barrios periféricos de la ciudad.

Se reconoce como una persona optimista y un ingeniero de Caminos que sabe “copiar y adaptar” los proyectos a la ciudad de Melilla. Ama su trabajo tanto como a la ciudad que le vio nacer hace 60 años y no teme compartir con los lectores sus más íntimos deseos para que Melilla sea una ciudad más bonita y que todos sus vecinos vivan en las mismas condiciones. Estudió la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos con la idea de trabajar en el puerto de la ciudad, pero en julio de 1979 comenzó a trabajar como ingeniero municipal en el Ayuntamiento de Melilla. En marzo de 2006 fue nombrado director general de Obras Públicas de la Consejería de Fomento y reconoce que ha sido “muy feliz” en este puesto.
En esta entrevista no duda en expresar sus deseos, preocupaciones y objetivos en la nueva etapa que se abre al frente de la Consejería que promoverá el desarrollo de los Distritos IV y V. Un reto que afronta con mucha ilusión y con la intención de transmitir esas ganas a todos los melillenses.
–Se va a encargar de uno de los proyectos más ambiciosos del Gobierno de la Ciudad en esta legislatura. Un día después de la toma de posesión, ¿sigue sintiendo la misma ilusión?
–Hoy he empezado a sentir el peso. Hoy es el primer día en el que he dicho 'Javier, ¿dónde te has metido?' Me lo había dicho el presidente, que trabajo me iba a sobrar y es verdad. Ahora estoy compaginando en transmitir a mi sucesor en la Dirección General de Obras Públicas de todo lo que tengo empezado con los primeros pasos como consejero, que ha sido enterarme de cuáles son los Distritos IV y V. En concreto, el quinto coge desde la calle Ibánez Marín hasta la zona final de la carretera de la Cañada de Hidúm y el cuarto desde un lateral de la calle Mexico hasta la plaza Comandante Benítez pasando por el barrio del Monte María Cristina. Es un terreno amplio y es lógico que no todas las partes de estos distritos necesitan lo mismo. Pero ya empiezo a encuadrar la amplitud del trabajo.
Esta mañana me he reunido con el consejero anterior, Rafael Marín, que me está pasando toda la información que él ha recopilado. Está claro que este proyecto es algo novedoso. Lo fue para él y lo está siendo para mí. Tenemos que aprender mucho. Seguro que no vamos a inventar nada, lo que tenemos que hacer es copiar pero no calcar, coger lo bueno y adaptarlo a la situación.
–¿Qué consejos le ha dado Rafael Marín?
–Pues uno importantísimo. No olvidar que tengo que contar absolutamente con todo el mundo, en especial con los vecinos, las personas que viven allí. Tenemos que involucrarnos todos, sin lugar a duda, pero son los vecinos fundamentalmente con los que hay que contar en muy distintas maneras, grados y ocasiones, es imprescindible. Esos barrios serán lo que sus habitantes quieran que sean y lo que nosotros seamos capaces de ayudarles a hacer.
–Entonces la clave para llevar a buen puerto este proyecto será la colaboración y predisposición de los vecinos...
–Una de ellas, cierto, pero también cuenta la predisposición de la Ciudad que es real y hecho probado es que han creado un puesto específico para ello y me han nombrado a mí para este cometido. Además, la colaboración de la Delegación también está porque ayer –por el martes– charlé con el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, y me dijo la predisposición es total porque es otra de las partes implicadas. Por otra parte, le puedo decir que mucha gente está dispuesta a colaborar. Amigos y conocidos míos se han puesto en contacto conmigo para colaborar y el anterior consejero me ha dado una lista de personas que también quieren colaborar.
–Tras la toma de posesión de su cargo insistió mucho en que todos se ilusionen con el proyecto. ¿Ello se debe a que este proyecto  se ve con esceptismo?
–Es que en estos seis meses lo he visto como un funcionario con unas responsabilidades concretas y veía las mías y no las de todos. ahora me estoy dando cuenta de que todos tenemos que creer en él y pensar que los trabajos que vayan encaminados a ese desarrollo de los Distritos IV y V es un trabajo más de cada Consejería, no es el primero ni el último, es uno más. Los funcionarios estamos acostumbrados a hacer nuestro trabajo propio y el ayudar a otras Consejerías con algún asunto, pero eso tiene que cambiar y no verlo como una ayuda sino como un trabajo más. Nos tenemos que convencer de ello, porque mi Consejería no va a tener un presupuesto inversor, yo no voy a hacer nada, lo que tengo que tratar es de coordinar lo que todos hacen.
–Se han dado varias vueltas a la forma jurídica de este área para los Distritos IV y V y todo apunta a que será finalmente un comisionado, ¿cuál será el siguiente paso?
–En principio, lo que yo pienso es que hay que coordinar la labor de unos y otros. No sé si será mejor una fórmula u otra, lo que sí es importante es que como consejero estaré presente en el Consejo de Gobierno para escuchar, hablar y proponer, porque allí toman decisiones entre todos. Entonces, si lo hacemos bien estos distritos empezarán a moverse y actuar. No se puede esperar que llegue yo con un proyecto ya hecho para los próximos 20 años, hay que elaborarlo y ahí es donde hay que empezar a aportar ideas para solucionar problemas más inmediatos, que los sigue habiendo. Si luego, una vez que este proyecto esté organizado con la autonomía que permite la Ciudad Autónoma, paralelamente se entablará contacto con otros organismos como la Delegación del Gobierno y las áreas que dependen de ella para continuar trabajando.
El contenido es más importante que la forma. Me imagino que la forma final será muy amplia, pero para mí lo fundamental es que funcione y se trabaje. Es como cuando a un niño se le pone un nombre y al principio suena raro, pero cuando crece todo el mundo está contento y eso es lo que yo quiero. Deseo que este proyecto guste y que sirva a los ciudadanbos y que lleve el nombre que lleve, funcione.  
–El pasado martes el presidente de la Asociación de Vecinos de La Cañada manifestaba la impaciencia de la barriada por la puesta en marcha de este proyecto...
–Una de las partes más importantes de esta Consejería es la relación con todas las asociaciones. Ya lo dije tras la toma de posesión la importancia que tiene para mí contemplar todos los puntos de vista porque son muchas cosas de las que hay que hablar. En respuesta a la petición del presidente vecinal de La Cañada lo único que le puedo asegurar es que en un tiempo, no sé cuál, le llamaré y me reuniré con él, como con todas las asociaciones de la ciudad.  
–También ha dicho que desea que todos los melillenses desde el puerto hasta la frontera vivan en las mismas condiciones, ¿cree que es posible conseguir una integración real de estos barrios?
–Yo recuerdo que en el movimiento del año 85 se dio la integración de unas personas que tenían un número y nada más, fue una reacción a lo que había. Entonces se movió un plan de dotaciones básicas que vino a resolver unos problemas que en ese momento había y resolvió una parte importante. Los problemas que han persistido es porque no se terminaron de solucionar y en este tiempo han surgido otros. Creo que a largo plazo es posible la integración real. ¿Porqué no pensar en un desarrollo comercial en estos distritos? Costó muchos años que se desestigmatizara el barrio de La Cañada de la Muerte y que ahora se llame La Cañada de Hidúm y con el tiempo será un barrio más de la ciudad.  
El Real fue un barrio lejano hace quince años y sólo se podía ir en la COA. Hoy tiene los mejores comercios de la ciudad, ¿por que nó pensar lo mismo en estos barrios y fomentar el turismo en ellos?  Poco a poco.
–En la ciudad de Ceuta han tomado también la iniciativa para integrar el barrio del Príncipe, ¿piensa que sería positivo tomar el ejemplo de otras ciudades que han tenido éxito en la integración de zonas deprimidas?
–Sin lugar a dudas. Como le he comentado, no vamos a inventar nada. Como buen ingeniero sé copiar y adaptar las cosas y en este caso hay que tomar lo positivo de otras experiencias y procurar no equivocarse donde otros erraron. Me pondré en contacto con Ceuta y me interesaré, sin duda, por lo que ellos ya han pensado y adaptarlo a la situación de Melilla. Lo que sé lo he aprendido de otros, no he inventado nada. Por ello es importantísimo saber cómo han pensado y se han hecho similares proyectos en otras ciudades.
–El alto índice de desempleo, pobreza y fracaso escolar son las principales lacras de estos distritos, ¿cómo piensa que puede abordar estos asuntos desde su responsabilidad?
–Ahora mismo no puedo concretar qué actuaciones se llevarán a cabo. Como le he comentado me gustaría desarrollar el comercio en estas zonas porque seguramente se creen puestos de trabajo. Por ello, hay que coordinar lo que ya se hace y potenciarlo en estos distritos ya sea ayudando a las pequeñas empresas o fomentando más becas de estudios y formación. Después de tener un trabajo de campo a pie de calle podremos analizar la viabilidad de las propuestas.
–¿Cómo recibió la propuesta para ser consejero adjunto a la Presidencia para los Distritos IV y V? ¿Pensó alguna vez tener este tipo de responsabilidad?
–El sábado pasado por la noche recibí la llamada del presidente Imbroda y me llenó de orgullo porque me comentó que pensaba que era la persona idónea y eso me pone los pelos de punta. Yo he soñado muchas veces con ser consejero porque estoy muy cerca de ellos. A pesar de no estar de acuerdo en algunas actuaciones y decisiones que han tomado en un momento determinado yo he hecho que ese trabajo saliera lo mejor posible. Va en mi forma de ser. Me siento feliz y me considero una persona optimista y cualquier problema que pueda surgir lo tomo como una cuestión más de trabajo.
–¿Cómo se ha tomado su familia esta nueva etapa?
–Ha habido de todo, pero el mayor sacrificio es el de mi mujer. Mis hijos me han felicitado y me apoyan, pero también me dijeron si había valorado las pegas. Pero en general se sienten muy orgullosos y sin su respaldo no hubiera aceptado el cargo, lógicamente. Me siento muy feliz y orgulloso de la confianza que ha depositado en mí el presidente de la Ciudad.
–Usted ha trabajado con Rafael Marín y, desde hace unos meses, con Miguel Marín en la Consejería de Fomento, ¿cómo ha sido la relación con ambos?
–Muy bien, con los dos. Ellos marcan las directrices de lo quieren que sea la ciudad y yo pongo los medios para que eso se haga. Yo también les he hecho propuestas y algunas las han aceptado y otras las han estudiado.
–¿Cuál ha sido el mejor momento que ha pasado en la Consejería en más de 30 años?
–Son muchos, pero destaco las obras sociales que se han hecho en La Cañada y Reina Regente, por ejemplo, porque allí no había nada y llevamos la luz, el agua y el saneamiento. En el Monte María Cristina no había calles y ahora sí. En general me satisface que un ciudadano venga con un problema a mi despacho y se vaya convencido de que se va a solucionar. Yo he sido muy feliz aquí porque la gente ve que su barrio se arregla y eso es una satisfacción.
–¿Cuáles han sido los peores momentos?
–Pues han sido dos. Las inundaciones del 84 cuando yo ví la ruina que se había llevado muchas casas en las que el agua había alcanzado dos metros de altura porque un saco de caracoles obstruyó un túnel de desagüe. Hoy hay dos túneles. Y el segundo, la rotura del depósito de agua por razones evidentes.
–¿Qué otros proyectos deja en el tintero?
–Muchísimos. Por ejemplo, la zona norte de la ciudad que formará parte del desarrollo de este proyecto. Conseguir que el Polígono y Monte María Cristina puedan salir al centro de la ciudad sin necesidad de ir a la calle García Cabrelles es un proyecto ambicioso en marcha que ya llegará. También es un compromiso la plaza en la urbanización Miró, parecida a la del Paseo de las Conchas.
–Para terminar, dijo que debíamos imaginar la Melilla que queremos dentro de 30 ó 40 años, ¿cómo se la imagina usted?
–Me imagino una Melilla con el puerto ampliado porque es una forma de producir y dar trabajo a los ciudadanos. Me la imagino con varios institutos y colegios más. En la carretera de Farhana en frente de Cañada, la imagino con un río encauzado y un río de Oro utilizado ambientalmente con unos paseos y viales a lo largo del río. Creo que también desarrollaremos una zona amplia entre Hidúm y Farhana, pero en un sentido colectivo para tener una ciudad bonita. Hay muchos terrenos sin aprovechar en la ciudad y hay que hacer que éstos den vida a los ciudadanos. También estoy casi seguro que la frontera mejorará enormemente y será casi europea con Marruecos. Sólo hay que ver cómo hemos cambiado y evolucionado en los últimos años para pensar en que todo esto es posible.

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