Este martes 31 de marzo, a las 20:30 horas, las puertas de la Parroquia Castrense de la Inmaculada Concepción se abrirán para dar paso a la procesión de Nuestro Padre Jesús Humillado. Mañana es Martes Santo y con esta ya serían tres las estaciones de penitencia que se desarrollan con éxito en la ciudad autónoma.
Durante años, esta cofradía, joven dentro del panorama local, caminó casi en segundo plano. Pero eso ha cambiado. Poco a poco, sin hacer ruido, Jesús Humillado se ha ganado su sitio. Hoy congrega a más melillenses. Cada año suma miradas, promesas y devoción.
La estampa de su salida es ya una de las más esperadas de la Semana de Pasión de Melilla. El Cristo asomando por la puerta del templo a hombros de los portadores vestidos con túnicas negras y fajín rojo. Es el instante en que el silencio se hace dueño de la Plaza de las Culturas, el público contiene la respiración y la emoción se refleja en los rostros iluminados por el atardecer.
Apenas cinco minutos después, a las 20:35 horas, llegará el desagravio, uno de los momentos clave de la estación de penitencia. Un acto breve, pero muy emotivo para la hermandad. Este año le pondrá voz Carlos Muñoz Salazar, tesorero de la junta de gobierno y hermano muy vinculado a la cofradía.
La procesión de 2026 llega, además, con novedades importantes. Es el primer Martes Santo bajo el mando de Alejandro Domínguez Al-lal como Hermano Mayor, tras su elección el pasado septiembre. Un proceso que movilizó a la hermandad, con una participación notable del 73% de los cofrades. También será la primera salida tras recibir el título de “Real Cofradía”, concedido por el rey Felipe VI en julio de 2025. Un reconocimiento que refuerza su identidad castrense.
El recorrido volverá a ser el habitual, pensado para que la ciudad acompañe. Desde la plaza Yamin Benarroch, el cortejo avanzará por Duque de Almodóvar hasta la Plaza de España. Después llegará la carrera oficial, en la Avenida Rey Juan Carlos I en torno a las 21:15 horas.
La tribuna oficial recibirá al paso sobre las 21:45 horas. Un alto para respirar, mirar y rezar, mientras que el vicario episcopal Eduardo Resa lee el misterio de la estación de penitencia.
Y a partir de ahí, el regreso. Castelar, López Moreno, Menéndez Pelayo, Ejército Español, hasta retornar a la Plaza de España. Desde allí, se volverá a tomar la calle Duque de Almodóvar y la Plaza Yamin Benarroch, donde se estima que se realizará la recogida en torno a las 23:30 horas.
El trono que sostiene al Señor no pasa desapercibido. Es sobrio. Elegante. Con esa estética clásica que no necesita excesos. Fue realizado en 1999 por los artesanos José María Jiménez Guerrero y Diego Fernández Rodríguez, y restaurado en 2022 por Bárbara Botello Bandera.
Porque hablar de Jesús Humillado es hablar de la Real Cofradía Castrense de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad. De disciplina, de fe y de comunidad. De militares, cuerpos de seguridad y civiles caminando juntos. De una hermandad que, sin estridencias, ha sabido crecer.
Mañana, Melilla volverá a comprobarlo. En la calle. En silencio. Y muy cerca.