No le falta razón a la diputada nacional por Melilla, Sofía Acedo, cuando dice que la delegada del Gobierno debe pedir perdón a los melillenses y no reclamarles que tengan paciencia ante el caos en que se ha convertido la asistencia hospitalaria en esta ciudad. Las redes sociales, sobre todo Facebook, han sido reflejo en los últimos diez días de las decenas de quejas, críticas y denuncias públicas que vienen formulando no solo los usuarios del servicio sino también profesionales sanitarios, que no dan abasto ante el ingente trabajo que se les acumula por tener que atender un hospital mucho más grande que el comarcal pero con la misma plantilla.
Estos sanitarios hablan de falta de organización interna y critican duramente que "vinieran cuatro" de Madrid a decir cómo debían hacerse las cosas. En ese sentido, lamentan que se marcharan de Melilla poco después sin haber siquiera comprobado que sus directrices de funcionamiento son las adecuadas en las instalaciones de las que se dispone en la ciudad.
El caso es que enfermos, familiares, profesionales y demás personal están que trinan. Y, para colmo, resulta que el hospital se llueve como si se estuviera en la calle. La tarde del martes, cuando más arreciaba el aguacero, los pasillos se inundaban ante la impotencia del poco personal de limpieza (por cierto) que hay a la hora de achicar el agua y hacer transitable el hospital. Ante ese cúmulo de circunstancias tan negativas, a la delegada solo se le ocurre decirle a los ciudadanos que tengan paciencia.
¿Le pide paciencia a la señora de 75 años que llegó andando a hacerse una prueba y después de estar allí un buen rato sale la técnico de turno para decirle que no, que allí no, que tiene que irse al comarcal porque en el universitario no funciona el aparato en cuestión? No parece que sea la mejor estrategia ante el enfado monumental de los pacientes y de las personas que necesitan ser atendidas en ese hospital.
Si algo faltara, ¿qué se puede decir de la imposibilidad de utilizar el sistema Da Vinci, vendido como lo más de lo más en tecnología y que atraería a médicos especialistas como abejas a la miel, porque no se ha pagado el programa que debe hacerlo funcionar? Vox ha confirmado esa información en medio de duras críticas a las condiciones en que se ha abierto el hospital.
De ahí que no sea extraño que la popular Sofía Acedo haya arremetido con dureza contra la gestión sanitaria y la propia delegada. Sus acusaciones sobre el imperio de la foto y la propaganda a la eficiencia de los recursos públicos no pueden tener más sensatez si hablamos de argumentos.








