Nueva Melilla exige la recuperación de visados.
Nueva Melilla ha trasladado públicamente su “profunda preocupación” por la situación que atraviesa la ciudad, a la que califica como límite e “insostenible”, denunciando que Melilla se ha convertido en una “cárcel al aire libre” y reclamando la recuperación inmediata del sistema de exención de visados.
En un comunicado fechado el 3 de mayo de 2026, la formación asegura que la realidad actual exige abandonar “eufemismos y discursos complacientes”, al considerar que la situación está afectando de manera directa al ámbito económico, social y humano de la ciudad.
Desde Nueva Melilla señalan que el escenario actual es consecuencia directa de una gestión fronteriza que califican de “desastrosa, errática y profundamente perjudicial”. Según exponen, esta situación se originó con el cierre de la frontera durante la pandemia y se ha prolongado en el tiempo sin una justificación que consideren válida.
Recuerdan que durante décadas Melilla funcionó con un sistema basado en la exención de visados para los habitantes de las zonas limítrofes, que permitía el acceso a la ciudad mediante la presentación del pasaporte. Este modelo, aseguran, era un elemento clave para el funcionamiento de la economía local, el comercio y la vida cotidiana.
A juicio de la formación, la desaparición de este sistema ha tenido consecuencias directas y visibles. Entre ellas, destacan el cierre de empresas, la pérdida de empleo, el debilitamiento del comercio y una reducción general de la actividad económica. Además, advierten de un fenómeno que consideran especialmente preocupante: la salida progresiva de melillenses ante la falta de oportunidades.
Nueva Melilla sostiene que la ciudad está perdiendo tejido productivo y que, sin capacidad de generar actividad económica, su futuro se ve comprometido. En este sentido, subrayan que una ciudad sin economía propia corre el riesgo de desaparecer.
Más allá del impacto económico, el comunicado pone el foco en las consecuencias sociales y humanas derivadas de la actual situación. Denuncian que existen familias separadas por las restricciones en la frontera y personas que no pueden desplazarse para ver a sus allegados o acudir a momentos importantes como despedidas o entierros. Esta realidad, indican, se repite de forma habitual y genera frustración, impotencia y sufrimiento entre la población.
Desde la formación insisten en que Melilla, por su propia naturaleza, depende de una frontera operativa. Consideran que la economía local está estrechamente vinculada al tránsito fronterizo y que, sin este, el comercio y el empleo se ven gravemente afectados. Añaden que, en el contexto actual, la dependencia del sector público es prácticamente total, lo que califican como una situación desequilibrada y difícilmente sostenible a medio y largo plazo.
Ante este escenario, Nueva Melilla plantea como solución la recuperación del sistema de exención de visados. Aseguran que se trata de una medida “real, inmediata y eficaz” que ya demostró su funcionamiento en el pasado, permitiendo dinamizar la economía, generar empleo y mantener el equilibrio social.
Según detallan, la vuelta a este modelo supondría la reactivación del comercio, la recuperación de la actividad económica, la reducción del desempleo y un reequilibrio social en la ciudad. Consideran, además, que esta medida permitiría devolver a Melilla el dinamismo perdido en los últimos años.
En relación con el argumento del asilo, la formación sostiene que ya no puede seguir utilizándose para justificar las restricciones actuales. Señalan que el nuevo pacto migratorio de la Unión Europea, cuya aplicación consideran inminente, establecerá mecanismos que impedirán el traslado libre de solicitantes de asilo a la península, por lo que entienden que mantener las limitaciones actuales carece de fundamento.
Asimismo, Nueva Melilla critica la falta de voluntad política para abordar el problema. Aseguran que no se trata de una cuestión sin solución, sino de una situación que no se resuelve por la ausencia de decisiones. En este sentido, apuntan que si el problema afectara a otros colectivos con mayor capacidad de presión, ya se habrían adoptado medidas.
La formación insiste en que la actual situación está teniendo un impacto directo en empresarios, autónomos, trabajadores y personas desempleadas, sin que, a su juicio, se esté respondiendo con la urgencia necesaria desde las administraciones competentes.
Aunque reconocen que pueden existir estrategias a largo plazo para diversificar la economía de la ciudad, consideran que estas requieren tiempo del que Melilla no dispone. Por ello, reiteran que una frontera plenamente operativa es la única medida capaz de ofrecer resultados inmediatos.
Finalmente, Nueva Melilla advierte de que la ciudad se encuentra en una situación de “emergencia” y que no se trata de un problema puntual, sino de un proceso de deterioro estructural que podría tener consecuencias irreversibles si no se actúa con rapidez.
Por todo ello, la formación reclama la recuperación urgente del sistema de exención de visados, la puesta en marcha de una frontera funcional y la adopción de decisiones políticas que permitan revertir la situación actual, al considerar que lo que está en juego es el futuro de la ciudad.
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