Juan José Imbroda, presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, ha dejado claro este jueves que no vislumbra un relevo próximo al frente del Ejecutivo local. “A mí me quedan aproximadamente unos 25 años más”, declaró con humor, para luego añadir que su deseo es poder “celebrar los 50 años aquí, en el mismo Salón Dorado en el que estoy en este momento", comentó.
En un tono cercano y espontáneo, Imbroda compartió con los presentes, periodistas y miembros de su equipo de Gobierno, parte de su pensamiento sobre el futuro y su implicación en la vida pública melillense. “Yo me quería haber ido ya, de verdad, pero no me han dejado”, confesó. Pese a ello, reconoció estar “ilusionado” y con energía para continuar. “No es que no me guste esto; estoy ilusionado, tengo la fuerza y muchas ganas”, dijo, confirmando así su decisión de seguir liderando el rumbo de la ciudad.
En su comparecencia, el presidente admitió que también piensa en el día después de la política. “Fuera también se tiene que divertir uno… Yo aquí me divierto mucho, trabajo, sufro y demás, pero me divierto con mi trabajo”, expresó. No obstante, dejó claro que, por ahora, no ha llegado ese momento.
Imbroda abordó también algunos aspectos más íntimos y personales. Al ser preguntado por los peores momentos vividos en su carrera política, fue directo: “Yo creo que los peores momentos son de tipo personal, de gente que ya no está conmigo, de gente que me falta, que empezaron conmigo y ya no los tengo”. En ese sentido, hizo referencia al dolor que siente por la ausencia de personas cercanas, tanto del ámbito familiar como político: “Yo que soy proveniente de una familia como muy tribu, pues el faltar mi gente de mi familia siempre ha sido lo peor momento”.
Pese a la carga emocional de sus palabras, Imbroda también quiso compartir lo que considera los mejores instantes en su trayectoria pública. “Quizá un niño por la calle que te diga: ‘presidente, ¿una foto?’ Y venga la madre y diga: ‘Es que el niño quiere una foto contigo, presidente’. Eso no tiene precio”, relató con emoción. Para él, ese tipo de gestos espontáneos son los que hacen que el esfuerzo diario valga la pena.
Las declaraciones de Imbroda confirman que su liderazgo sigue firme y que no hay un plan de sucesión definido, al menos por ahora. En su intervención no se refirió a posibles nombres para un futuro relevo ni a plazos concretos, aunque sí reconoció que habrá un momento para “ver las cosas que hay afuera”.
Por el momento, la continuidad está asegurada. La mezcla de ilusión, experiencia y compromiso que transmite en sus palabras refuerza su posición política en Melilla. Consciente de los sacrificios personales que implica el cargo, Imbroda sigue apostando por el presente, sin renunciar a pensar, aunque sea de forma lejana, en el futuro.
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