A las 12:00 horas de este martes, la Delegación del Gobierno ha guardado un minuto de silencio en memoria de la menor de 13 años asesinada en Bilbao el pasado 30 de mayo, víctima de violencia vicaria. Un acto cargado de simbolismo, indignación y dolor, que ha estado encabezado por la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, acompañada de personal institucional y representantes de la administración pública para mostrar su repulsa ante este nuevo crimen machista.
El asesinato de esta niña ha conmocionado a la sociedad española y ha vuelto a poner sobre la mesa la cruel realidad de la violencia vicaria: una forma extrema de violencia de género que consiste en hacer daño a los hijos o hijas con el objetivo de infligir el máximo sufrimiento a la madre. Este tipo de crímenes evidencia cómo el machismo, lejos de estar erradicado, sigue adoptando formas despiadadas y devastadoras.
En su intervención, Sabrina Moh ha expresado la condena más rotunda del Ministerio de Igualdad y del conjunto de las delegaciones del Gobierno ante este asesinato y ha trasladado su pésame a los familiares y allegados de la víctima.
Desde el año 2013, fecha en la que comenzaron a registrarse oficialmente los casos de violencia vicaria, ya son 64 los menores asesinados en España como parte de esta estrategia de violencia machista. Solo en lo que va de año, dos niños han perdido la vida a manos de sus progenitores o de las parejas o exparejas de sus madres. Son víctimas inocentes de una violencia que no solo atenta contra sus vidas, sino que tiene como objetivo castigar y destruir emocionalmente a sus madres.
Las cifras, además, revelan el alcance más amplio de esta lacra. Desde el año 2003, 1.306 mujeres han sido asesinadas por violencia de género. Y desde 2013, además de los menores asesinados, se han contabilizado 478 menores huérfanos como consecuencia de esta violencia. Se trata de datos alarmantes que dibujan una tragedia sostenida en el tiempo y que exige una respuesta firme, urgente y coordinada por parte de toda la sociedad.
“La violencia machista es una violencia estructural sustentada en la desigualdad, en la discriminación sexista y en el desequilibrio en las relaciones de poder entre hombres y mujeres”, ha afirmado Moh durante su intervención. Ha subrayado que esta violencia vulnera derechos fundamentales como el derecho a la vida, a la libertad, a la integridad física y moral, a la igualdad y a la dignidad, y ha remarcado que no puede tener cabida en una sociedad democrática.
Asimismo, la delegada del Gobierno ha querido denunciar los discursos negacionistas que cuestionan la existencia de la violencia machista. “A pesar de los planteamientos negacionistas, vamos a perseverar y vamos a seguir avanzando hacia una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencias machistas”, ha sentenciado.
Por ello, Moh ha lanzado un llamamiento a la unidad institucional y social para combatir de forma conjunta esta problemática. “Volvemos a hacer un llamamiento a las instituciones, a las administraciones y al conjunto de la sociedad para mantener esta lucha desde la firmeza y desde la unidad”.
El acto ha concluido con un profundo y respetuoso minuto de silencio, en el que el dolor compartido se ha traducido en un silencio que pide justicia y compromiso.
Este nuevo asesinato no es un caso aislado. Es la consecuencia directa de un sistema que aún perpetúa desigualdades y de una violencia que sigue costando vidas. Frente a ello, el minuto de silencio no solo es un homenaje, sino también un acto de resistencia, un símbolo de unidad y una llamada urgente a actuar. Porque ni una más, ni uno más, debe ser víctima del machismo.