Cultura y Tradiciones

Melilla, una ciudad que permanece en el arte

La Casa del Reloj reúne 44 pinturas y esculturas premiadas a lo largo de varias décadas en una exposición que recupera la memoria artística de la ciudad y acerca al público un patrimonio que trasciende generaciones

La memoria de una ciudad también se construye a través de sus obras. Permanece en los trazos de un lienzo, en las formas que adquiere la materia bajo las manos de un escultor y en las miradas que, con el paso del tiempo, terminan retratando una época, una sensibilidad o una manera de entender el mundo. Buena parte de esa memoria artística de Melilla se ha reunido ahora en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Casa del Reloj, que este domingo abrió sus puertas a una nueva exposición, 'El arte que Permanece. Décadas de creación artística premiada en Melilla', un recorrido por las obras que han sido reconocidas en los distintos certámenes oficiales celebrados en la ciudad desde mediados del siglo pasado.

La muestra, impulsada por la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, ocupa las tres plantas del edificio y propone al visitante un viaje por la historia de la creación plástica y escultórica vinculada a Melilla. Un recorrido que no se limita a reunir piezas premiadas, sino que permite observar cómo han evolucionado los lenguajes artísticos, las técnicas y las formas de expresión a lo largo de varias décadas. En sus salas conviven obras de distintas generaciones, artistas locales y creadores nacionales que participaron en los concursos celebrados en la ciudad y que, con sus trabajos, fueron contribuyendo a enriquecer un patrimonio que hoy vuelve a mostrarse al público.

El propio cartel que da la bienvenida a la exposición resume el sentido de esta propuesta con una reflexión sobre el valor de la creación artística y su relación con la memoria colectiva: "El arte es testimonio de su tiempo, reflejo de una sociedad y expresión de las inquietudes de quienes la habitan". Una idea que encuentra continuidad en el resto del texto introductorio, donde se recuerda que, cuando una obra pasa a formar parte del patrimonio público, trasciende a su autor y se convierte en un legado compartido. Bajo esa premisa se articula una exposición que recupera piezas conservadas durante años en los fondos municipales y que ahora encuentran un espacio para ser contempladas, interpretadas y reconocidas por la ciudadanía.

El itinerario arranca con una mirada a los primeros certámenes artísticos organizados por el Ayuntamiento de Melilla a finales de los años cincuenta, que conviven con otros premios de Escultura o de Semanas Culturales de Melilla de la década de los años 30. Aquellas convocatorias de mediados del siglo pasado constituyeron uno de los primeros impulsos institucionales para fomentar la creación y reconocer el trabajo de artistas que encontraron en la ciudad un escenario para desarrollar y presentar sus propuestas. Desde entonces, los concursos fueron ampliando sus disciplinas y horizontes, dejando tras de sí una colección que permite seguir distintas etapas de la actividad cultural melillense.

Entre los nombres propios de ese recorrido destaca la Bienal de Pintura Victorio Manchón, vinculada a una etapa de madurez y apertura a las corrientes vanguardistas; el Certamen Nacional de Pintura y Escultura, que dio cabida tanto al lienzo como al volumen; el Certamen de Pintura Rápida, con su particular manera de capturar la inmediatez, la luz mediterránea y los paisajes urbanos; el Certamen de Arte Joven, orientado a propuestas innovadoras y nuevas formas de expresión, y Melilla, Mujer y Arte, que incorporó otras miradas sobre la identidad y el compromiso social. Cada convocatoria dejó su propia huella y contribuyó a configurar un patrimonio diverso, construido a través de distintas sensibilidades y generaciones.

La exposición reúne un total de 44 piezas, distribuidas entre 32 pinturas y 12 esculturas. Las primeras ofrecen una amplia variedad de procedimientos y materiales, desde el acrílico y la acuarela hasta el óleo, la técnica mixta o el esmalte sintético. Las esculturas, por su parte, exploran las posibilidades expresivas de materiales como la cera, la resina, la escayola, el bronce, el acero y el mármol. La diversidad de formatos y técnicas permite apreciar cómo cada artista ha abordado la creación desde perspectivas diferentes, ya sea mediante la representación figurativa, la experimentación formal o la exploración de las posibilidades de la materia.

Entre las obras expuestas también aparecen piezas que se remontan a la década de los treinta, anteriores incluso a los primeros certámenes municipales que vertebran buena parte del relato expositivo. Esa presencia amplía la perspectiva histórica y sitúa al visitante ante una colección que no responde a una única época ni a un estilo uniforme. Algunas piezas cuentan con sus correspondientes cartelas, en las que figuran el título, el año de realización y la autoría. Otras, sin embargo, conservan todavía algún dato pendiente de identificación o catalogación, una circunstancia que evidencia la importancia del trabajo documental que acompaña a la recuperación de estos fondos.

En las salas se suceden nombres como Rancha, David Noalia González, Jerónimo Díaz, José Antonio Guerrero, David Escarvajal, Eugenio Simón, Abraham Pinto, Antonio Cantero, Luis Jiménez Pajero, Fernando Guerrero, Jesús García Ligero, Miguel Linares Ríos, Manuel Jiménez Sánchez, Balbino Montiano, Carlos Albert Andrés, Eugenio Ocaña, Bernardino Sánchez, Leonor Solans, Juan Antonio Poblete, Iván Ortega, Diego Fernández González, Beatriz Cañete, Juan Miguel, Javier Martín Aranda, Cosme Ibáñez, Antonio Agulló, Nemesio Rubio, Emilio Manescau, Wenceslao Robles, Manuel Guerra, María León Buendía, Pedro Quesada, Antonia Ortega, Estefanía García y Alberto Rafael de Burgos, entre otros. Una relación de autores que da cuenta de la variedad de procedencias y trayectorias que han encontrado en los certámenes oficiales melillenses una oportunidad para mostrar su trabajo.

La inauguración contó con la presencia de la consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, Fadela Mohatar, acompañada por Marta Marzol, vinculada al trabajo de organización desde la Consejería, y José Luis Abad, comisario de la exposición. Artistas, representantes de distintos ámbitos de la sociedad melillense, miembros del Gobierno y público en general acudieron a la apertura de una muestra que pretende convertirse en el punto de partida de nuevas propuestas expositivas en el renovado espacio museístico.

Mohatar agradeció la asistencia de los presentes y explicó que la intención de esta iniciativa es dar continuidad a una programación que permita recuperar y mostrar diferentes partes del patrimonio artístico de la ciudad. "Hemos querido aproximarles a todos ustedes en una muestra que va a ser, queremos que sea, el inicio de otras diferentes muestras que vamos a hacer en este recién remozado Casa del Reloj", señaló. La consejera incidió en que las obras reunidas proceden de un patrimonio que se ha ido formando a lo largo de décadas, gracias a los distintos certámenes impulsados primero por el Ayuntamiento y posteriormente por la Ciudad Autónoma.

Durante su intervención, Mohatar recordó algunas de las convocatorias que han contribuido a conformar esta colección, como la Bienal Victorio Manchón, el Certamen de Pintura y Escultura, Melilla, Mujer y Arte o los Premios de Arte Joven. También aludió a la desaparición del Certamen Nacional de Pintura y Escultura durante la legislatura anterior, lamentando que dejara de celebrarse pese a la trayectoria que había alcanzado. Más allá de la recuperación de las obras premiadas, la consejera puso el acento en la necesidad de proteger, conservar y catalogar unos fondos que, a su juicio, deben tener una presencia activa en la vida cultural de Melilla.

"Lo que nos obliga es proteger, exhibir y preservar este gran patrimonio que tenemos, pero también ponérselo a su vista, a su mano, para que puedan disfrutarlo, comprenderlo y compartirlo", afirmó. En ese sentido, explicó que desde la Consejería se está desarrollando un trabajo de revisión y catalogación de las piezas, con el propósito de conocer mejor los fondos disponibles y facilitar que puedan salir progresivamente de los almacenes y de los espacios en los que permanecen custodiados. La exposición representa, por tanto, una primera oportunidad para acercar al público una parte de ese legado.

La consejera también tuvo palabras de reconocimiento para los artistas que continúan desarrollando su actividad en Melilla y que mantienen viva la creación plástica y escultórica. Entre los asistentes mencionó a Carlos Baeza, Jesús García Ligero y Cosme Ibáñez, al tiempo que expresó el deseo de que las futuras muestras permitan incorporar y mostrar nuevas obras de quienes siguen produciendo en la ciudad.

Por su parte, José Luis Abad explicó que la exposición nace de la voluntad de sacar a la luz una parte de los fondos artísticos que permanecían almacenados. El comisario recordó que las colecciones públicas se enriquecen habitualmente mediante tres vías principales: la adquisición directa, los premios y las donaciones. En el caso de Melilla, los certámenes han supuesto una fuente importante de incorporación de obras a la colección pública. "Tenemos muchos premios guardados en los almacenes donde guardamos la pinacoteca y creímos oportuno sacar estas colecciones, estos premios, a la vista del público", explicó.

Abad adelantó asimismo que esta iniciativa podría tener continuidad a través de exposiciones centradas en épocas, estilos o artistas concretos, de manera que el patrimonio histórico de la Ciudad Autónoma pueda conocerse desde diferentes perspectivas. Agradeció el trabajo del personal del museo, de la Consejería y de Marta Marzol en la preparación de la muestra, antes de acompañar a los asistentes por las distintas plantas del edificio.

Concluidas las intervenciones, la propia Fadela Mohatar invitó al público a participar en la visita guiada, durante la cual el comisario fue acercando a los presentes a las obras y explicando las particularidades de cada espacio. La jornada recuperó además una tradición vinculada a las inauguraciones artísticas: el vernissage, ese encuentro posterior a la apertura en el que artistas y visitantes comparten impresiones alrededor de una copa de vino. La exposición permanecerá abierta al público hasta finales de enero.

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